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Pelota

Unas bodas de oro sin 'Jamón'

El 2020 habría sido el año del Jamón. El Club de Tenis de Pamplona no ha podido celebrar por primera vez desde 1971 su icónico torneo de paleta cuero trinquete. Cuatro de sus campeones hablan sobre la excepcionalidad de esta competición

Foto de Asier Purroy, monitor de la escuela de pelota del Club de Tenis de Pamplona, Aritz Altadill, Miki Lascoiti, Óscar Insausti y Pello Egaña.
De izquierda a derecha: Asier Purroy, monitor de la escuela de pelota del Club de Tenis, Aritz Altadill, Miki Lascoiti, Óscar Insausti y Pello Egaña posan en las gradas del icónico trinquete.
Actualizada 02/09/2020 a las 06:00

"La pareja primera tendrá trofeo y un pernil para cada uno”. El 8 de agosto de 1971 se anunciaba en las páginas de este periódico el inicio del “Campeonato nocturno de trinquete, pelota de cuero”, hoy conocido como el Torneo del Jamón. Una competición organizada desde entonces por el Club de Tenis de Pamplona de manera ininterrumpida hasta este mismo año.

El pasado sábado habría tenido lugar la final del 50 aniversario de esta prestigiosa competición. Estaba todo preparado. Un día único en el calendario. Sin embargo, el club de la capital navarra comunicó el 7 de mayo la decisión de posponer a 2021 la celebración del medio siglo de historia ante las consecuencias derivadas de la covid-19.

“Es un torneo excitante. Siempre he pensado que tiene mucha magia”, reconoce el laureado Óscar Insausti (Pamplona, 1964), campeón del Jamón en 1985. Pese a desarrollar su carrera deportiva fuera del trinquete, Insausti reconoce que el torneo escapa de cualquier concepción meramente deportiva. Es algo casi seductor. “El Jamón es un torneo histórico, donde todo es diferente. Donde la cercanía de la gente en la red del tambor es única y el trato al deportista es exquisito”, apunta.


INTERNACIONALIZACIÓN

Lo que Miguel Ángel Dorremochea, delegado de pelota de la Junta Directiva, concibió en origen como un campeonato social de paleta cuero para ambientar las cálidas noches de agosto, fue adquiriendo con el paso del tiempo una relevancia mundial. En 1975 se invitó a participar por primera vez a jugadores guipuzcoanos y franceses, para en la década de los ochenta contar con la presencia de auténticos especialistas provenientes de más allá del Atlántico.

“En mi época venían trinquetistas de talla mundial como los argentinos Ricardo Bizzozero, Moncho Ramírez o Fernando Elortondo, así como jugadores vizcaínos o guipuzcoanos con una clase enorme como Vega, Erenchun, Alcorta o Portu”, repasa Pello Egaña (Pamplona, 1966), “Ahora juega Navarra contra el Mundo”.

Quien fuese campeón del célebre pernil hasta en cuatro ocasiones (1988, 1994, 1996 y 1998) pone en valor a dos figuras ligadas al ‘boom’ que experimentó el torneo, como fueron Fernando Casado, eterna referencia de la sección de pelota del club (1982-1995) y seleccionador nacional, y Javier Hernández, periodista de Diario de Navarra. En su memoria se conceden los premios al mejor pelotari y a los valores deportivos.


“NO HAY NADA IGUAL"

“Desde muy pequeño he vivido el torneo como algo muy especial. Te quedabas con tus padres hasta muy tarde, el trinquete siempre estaba lleno, recuerdo también las hamburguesas del kiosko… Creces jugando a pelota y soñando con ganar un Jamón”, recuerda Aritz Altadill (Pamplona, 1975).

El palista exprofesional, campeón en las ediciones del 2000, 2005 y 2008, asegura que esta competición es “la que más ilusión me ha hecho ganar” de la mano de compañeros como Gastón Muñoz, Fran Rodríguez o Arnaud Bergerot. Este último, con doce entorchados en su palmarés, comparó en su despedida el Torneo del Jamón como “el Wimbledon de la pelota”.

El nombre del pelotari francés es, sin duda, uno de los que permanece, junto a otros como Joaquín Arbeloa, grabado a fuego en la historia de la competición. También en la memoria de Miki Lascoiti (Pamplona, 1985), bicampeón en 2012 y 2013. “Hubo una época en la que sólo ganaba él”, explica. Juntos, uno como entrenador nacional y otro como delantero titular, hicieron historia al conquistar el primer oro mundial para España, precisamente, en la especialidad de paleta cuero trinquete. Tándem perfecto.

“No hay nada igual”, afirma convencido Lascoiti. El palista del Club de Tenis, como buena parte de los pelotaris doméstico que nutren el Jamón, es el ejemplo perfecto de crecimiento y fidelidad al torneo a lo largo de sus distintas vertientes, como son el Torneo del Chorizo en divisiones inferiores, la Segunda categoría del Jamón o el campeonato absoluto. “El de Segunda estuvo unos años un poco a pagado, en peligro, pero otra vez ha recuperado el ambiente. Es la base para que triunfe el Torneo del Jamón”, subraya.

 

ASIER PURROY: "EL TRINQUETE ES LA JOYA DE LA CORONA DEL CLUB DE TENIS"

Se le eriza la piel cuando menciona el trinquete del Club de Tenis. Asier Purroy, responsable de la escuela de pelota desde 2013, no puede evitar enorgullecerse por todo un emblema. Junto a las bodas de oro del Torneo del Jamón, el 2020 era un año de celebración doble para la entidad deportiva ya que el pasado 30 de junio se cumplieron 75 años de la inauguración del trinquete. “La joya de la corona del club”, reconoce Purroy.

La instalación, desarrollada por el arquitecto Eugenio Arraiza, sigue siendo para muchos socios el espacio más bello y emblemático del centenario club. Desde su construcción, cuenta con una cancha de 27,80 metros de largo y 10 de ancho, incluido el tejadillo, que está a una altura de 1,50 metros. En su primer partido se enfrentaron Garmendia-Arambillet contra Aguer-Atano IV (50-33).

Con motivo de su aniversario, el club abordó durante los meses de abril y mayo importantes mejoras de albañilería, iluminación led y pintura. Asimismo, estaba prevista la publicación de un libro que conmemorase de manera conjunta las efemérides, estrechamente ligadas, del recinto y el Torneo del Jamón.

Esta construcción fue una de las ubicaciones elegidas para la disputa, en 1962, de partidos del IV Campeonato del Mundo de Pelota o el Mundial absoluto que volvió a acoger Pamplona en 2002.

El encanto de la ‘jaula’, como denominan a este trinquete algunos pelotaris, le convierte a su vez en el refugio de una de las especialidades, la paleta cuero, casi olvidada. Sin embargo, en las noches de agosto el trinquete del Club de Tenis se colma de un ambiente heterogéneo, sano, familiar y muy pelotazale. Algo excepcional. “Este trinquete, además de bonito, no te hace ningún gesto feo nunca. Es muy noble”, precisa Egaña, “Es un trinquete abierto al mundo”.

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