Esquí de montaña
Isabel Armendáriz: "La pelea era conmigo misma, las medallas son un regalo añadido"
Estuvo 40 días tumbada en una cama tras ser atropellada y, con el inicio de la pandemia, pasó el año pasado en rehabilitación. Logró reponerse. Y hace unos días logró dos podios en la Copa de España de esquí de montaña en Panticosa


Actualizado el 11/03/2021 a las 06:00
“Aún me pasa. Cada vez que las veo al entrar en el colegio me digo: qué bien que puedo subir estas escaleras”. La pamplonesa Isabel Armendáriz Monasterio, profesora de Lengua y Literatura en el colegio San Ignacio de Pamplona, se refiere a las escalinatas que dan acceso a las aulas y que, hace año y medio, eran un reto imposible para alguien que fue atropellada por una furgoneta cuando pedaleaba en bici y que tuvo que permanecer 40 días tumbada en una cama sin saber cómo iba a acabar todo. Ahora, lo dice sonriente, totalmente recuperada tras un año de rehabilitación y con las dos medallas al cuello conseguidas “por sorpresa” y “casi por casualidad” en la última prueba de la Copa de España de esquí de montaña disputada hace unos días en Panticosa.
INCERTIDUMBRE Y MENTE
A sus 52 años, su determinación, el apoyo de su entorno y la ilusión le permitió superar una complicada situación, que coincidió además cuando le acababan de retirar los tornillos tras una fractura de tibia y peroné que se produjo el 17 de marzo de 2018 precisamente cuando practicaba esquí de travesía en Panticosa. Un accidente que requirió el rescate por parte del GREIM de la Guardia Civil y sus amigos.
“Creo que siempre le dí la vuelta a la situación. Siempre intenté no venirme abajo y traté de adaptarme a lo que iba sucediendo. Fue muy duro, sobre todo psicológicamente, porque era como empezar otra vez todo de nuevo. Y, además, con la incertidumbre de cómo me iba a quedar. Nadie lo tenía claro. Eso era lo que más me preocupaba -recuerda-. No es magia. La mente hace muchísimo. El apoyo de mi compañero, la familia y amigos, la constancia y el creer en tí. Aunque sí hubo momentos de mucha duda. Aquellos días, en la cama, sentí angustia”, explica, reconociendo que la fecha del 27 de agosto de 2019, “a las dos del mediodía”, cuando un conductor le arrolló con su furgoneta, le tiró a la cuneta y le dejó allí con las dos alas sacras fracturadas, “no se me va a olvidar en la vida”.
No obstante, tras esa larga recuperación, Armendáriz ha podido recuperar su vida. Y la disfruta. “Una de las cosas que me enseñaron todos esos días inmovilizada fue la pausa. Creo que ni de cría he dicho ‘me aburro’. Mirar, contemplar, pensar... es a lo que dediqué el tiempo”, explica. “Te das cuenta, y se lo digo a mis alumnos, de la importancia de que valoren lo pequeño. Aunque en el ajetreo diario el ritmo te pierde, es clave quedarse y valorar lo básico y esencial”, asegura. “La montaña me ha servido de terapia, de válvula de escape y de motivación. Hay que vivir día a día porque cada día es un regalo. Y ojalá sigamos haciéndonos mayores y podamos seguir disfrutando y saliendo al monte”, reconoce.
“El pasado septiembre me incorporé al trabajo y el primer día me temblaban las piernas. Como si fuera una novata. Pero también fue una gozada. Ese minuto 1, entrar a la clase, ver el entendimiento con los alumnos y el dar una asignatura que me apasiona. Casi casi tanto como la montaña. Es una trabajo que me gusta y en el que creo”, recuerda.
Y así, a punto de cumplir tres años de aquel rescate en Panticosa y año y medio después del atropello, Armendáriz alentada por su compañero Julio Benedé decidió “vivir una nueva experiencia más”, apuntándose a la Travesía Club de Montaña Pirineos, última cita de la Copa de España de Skimo y considerada como la prueba española más semejante a la mítica Pierra Menta alpina por su recorrido, exigente y técnico.
Fue su primera competición. Una crono de 3 kilómetros (800 m+) en Formigal el sábado y 15 kilómetros (1.600m+) por Baños de Panticosa, bajo una intensa nevada, el domingo.
SU PRIMERA COMPETICIÓN
“Nunca había competido. Yo no entreno, salgo con los amigos al monte. El esquí de travesía lo entiendo como ir a la montaña con esquís. Es salir al monte con los amigos, trasladarte de un sitio a otro, el silencio, la superación, leer la nieve, los paisajes... El mismo lugar es diferente según el día, las circunstancias o la compañía. No hay que irse muy lejos. Tenemos aquí cerca un Pirineo maravilloso y rincones que se pueden redescubrir”, expone. Sin embargo, acabó por decidirse. “Sólo por la experiencia que vas a vivir, va a marecer la pena’, me dijeron. Y fue así”, reconoce, entre risas al recordar como, al llegar, se sorprendió al ver que “todas iban súper tecnificadas y yo con mi mochilón, mi plumas... De lo más normal”.
“Y lo mejor era que, como iba sin ningún tipo de expectativa, todo eran satisfacciones. Lo viví como una experiencia más, como algo nuevo que estaba disfrutando sin presión. El éxito era cruzar bien la meta. Era una pelea, una competición, conmigo misma. El saberte orientar, aplicar bien las técnicas, a superar sola los pasos técnicos... Vives la soledad de la carrera. Es algo que no lo había vivido nunca -apunta-. Fui a ver qué tal me desenvolvía y las medallas llegaron como un regalo añadido. Entonces sí que recordé los momentos malos y a todas las personas que me apoyaron y estuvieron conmigo”.
¿Y le ha picado el gusanillo de la competición? ¿Volverá a presentarse a una carrera? Armendáriz no lo tiene claro, pero no lo descarta. “Competir por competir sin más no lo veo. La verdad. Me gustó tanto la experiencia, al margen de los resultados, que no descartó participar en alguna otra aunque no en cualquiera. Ésta me resultó muy satisfactoria por el ambiente, por el entorno, la organización...”.
Nombre: Isabel Armendáriz Monasterio.
Nacimiento: Pamplona, el 3 de febrero de 1969 (52 años).
Familia: su pareja es Julio Benedé, monitor de esquí de montaña y de Sendero Límite. Sus hermanas son Maite y Elena.
Profesión: licenciada en Ciencas de la Información pero, con el CAP, da clases de Lengua y Literatura en Bachillerato en el colegio San Ignacio de Pamplona.
Club: federada por Oberena.
Trayectoria: aficionada a la lectura y al teatro, ya de niña se inició en el deporte con el baloncesto e iba al monte en familia. Actualmente practica yoga, montaña en distintas modalidades (esquí de montaña, senderismo, alpinismo, escalada...) y sale a correr. Antes andaba en bicicleta. Desde el accidente de agosto de 2019 no la ha vuelto a coger. La Travesía del Club de Montaña Pirineos (Copa de España) en Panticosa fue su primera competición de esquí. Ganó el oro individual en veteranas 50 y la plata en la crono de su categoría.