Timbersports
Más allá del hacha, el nuevo reto de Iker Vicente
De ser un referente del aizkolarismo a convertirse en novato entre sierras y motosierras: Iker Vicente busca hacerse un hueco en el Campeonato del Mundo de Timbersports


Publicado el 31/10/2026 a las 05:00
Hacha y corte. Hacha y corte. Coger y cortar. De tronco en tronco, el primero cae, el siguiente también y el tercero no tarda en seguir el mismo camino. Campeón una y otra vez hasta convertirse en el mejor aizolari navarro de la actualidad.
El hacha sigue siendo su compañera de vida y espera que lo siga siendo durante mucho tiempo. Es la herramienta con la que ha crecido, sin embargo, ahora le toca hacerle sitio a nuevos compañeros de viaje: la sierra, la tronza, la motosierra y otras herramientas que, hasta hace poco, conocía por la experiencia de su padre , Daniel, pero que no había puesto en práctica hasta ahora. Su decisión tiene un motivo: el Mundial de Timbersports.
Iker Vicente Saralegi, aizkolari navarro de 29 años se enfrenta este sábado a uno de los retos más diferentes y novedosos de su trayectoria. En Stuttgart, Alemania, disputará el Mundial individual de Timberports, una competición internacional que reúne seis pruebas de corte: tres de hacha y las otras tres de diferentes tipos de sierra. El objetivo parece sencillo: cortar madera lo más rápido posible. Sin embargo, los hay quienes llevan años entre hachas, sierras, tronzas y motosierras y los hay como Iker que acaban de descubrir este mundo, que va más allá del hacha.
EMPEZAR DE CERO
La oportunidad de participar en el Mundial se confirmó a finales de septiembre, con apenas unas semanas para preparar una cita que llevaba mucho tiempo rondándole la cabeza. “Llevo viendo vídeos de esto diez años, pero nunca lo había probado”, explica. Su interés por el Timbersports venía de lejos, aunque la falta de continuidad de esta modalidad en España le había impedido dar el paso hasta ahora.
La preparación comenzó en primavera. Tras volver del Mundial de Australia, donde volvió a quedar segundo, el aizkolari aprovechó su tiempo libre para familiarizarse con las nuevas herramientas. “En primavera le di mucha caña. Los dos meses y medio hice una buena base en lo que se refiere a la técnica”, recuerda.
Después llegaron las exhibiciones de finales de mayo y la preparación para la competición de Suiza, donde logró una puntuación que le permitió clasificarse para el Mundial. Aunque el resultado no lo supo hasta finales de septiembre. “Me clasifiqué el último, no pensaba ni que clasificaría”, reconoce entre risas.
Su rendimiento en las pruebas de hacha fue decisivo. “Hice tres pruebas buenas, las de hacha, y las otras tres con el resto de herramientas, fatal”, explica. El resultado fue el que deseaba desde hace años. “Contentísimo, porque siempre había querido competir ahí”, confiesa.
UNA PREPARACIÓN DIFERENTE
Una vez clasificado para el Mundial, aprender las seis disciplinas no ha sido fácil. Primero, necesitaba el material con su correspondiente inversión. “Si quiero competir con los mejores necesito las mejores herramientas”. Un par de hachas, tronzas nuevas y la motosierra. “Tenía la motosierra de mi padre vieja pero comparada con la nueva es como un Ferrari”. Aprender a usar y a montar las nuevas herramientas también ha tenido su proceso. “El primer día ni arrancaba. Hacía videollamadas con los australianos y veía vídeos para ver como se montaban”.
Eso sí, la inesperada clasificación por un lado hizo tener menor margen de preparación y por otro lado le obligó a reorganizar sus entrenamientos, ya que el Mundial llega en plena preparación para el Campeonato de Euskadi de aizkolaris, previsto para el 22 de noviembre, una de las grandes citas marcadas en rojo en su calendario.
“Yo pensé en un principio entrenar cien por cien para el campeonato de Euskadi y, en los ratos libres, dedicarme al Timbersports”, explica. Sin embargo, el descanso también forma parte de la preparación. “Si entrenaba por la mañana para el de Euskadi, por la tarde tenía que estar descansando para al día siguiente volver a entrenar otra vez”.
Al encontrarse en buenas condiciones para la cita vasca, decidió adaptar los entrenamientos y añadir esta vez pruebas dedicadas al Timbersports. “Quité un entramiento de hacha y empecé a hacer todas las semanas una sesión completa de las seis pruebas”, explica. También ha cambiado los entrenamientos de gimnasio. “Me he centrado más en la fuerza mirando a la resistencia que a la explosividad”, señala.
La diferencia con el aizkolarismo tradicional es notable. “En el entrenamiento normal de hacha igual estoy treinta minutos seguidos cortando y en las de Timbersports hago una prueba de quince segundos, otra de otros quince. Esto es mucho más técnico, tienes que estar muy concentrado”, explica.
También cambia la relación con la madera. En Timbersport se corta el chopo, una madera diferente al haya, que es la que está acostumbrado a cortar. “El chopo se corta con facilidad y el haya es sufrir y sufrir”. Algo que le produce cierta incertidumbre. “Cuando voy a una competición, solo con la mirada veo cuál es más dura y cuál es más blanda entonces sé que hacha puedo usar, pero aquí tengo muchas hachas nuevas y no las conozco tanto”. En Timbersports, sin embargo, la dificultad no solo está en las hachas ni en la dureza del tronco. La precisión y la concentración resultan determinantes: “Esto es muy técnico. No puedes cometer ningún fallo, al mínimo error estás fuera, necesitas máxima concentración”.
SEIS DESAFÍOS NUEVOS
El Mundial individual tiene seis ejercicios .Tres se realizan con hacha y las otras tres con sierras. Aunque en todas hay que cortar madera, la técnica tradicional del aizkolarismo no es suficiente para este Mundial.
En las pruebas de hacha, Vicente toma delantera. En las de sierra, en cambio, ha tenido que aprender en muy poco tiempo. “Cuando empecé a practicarlo, tardaba unos 40 segundos, ahora hago 17, es un tiempazo para mí”, confiesa. Aunque es consciente que todavía tiene que mejorar si quiere llegar a ser de los mejores. “Ellos suelen tardar 11 o 12 segundos”. La experiencia de sus rivales es precisamente uno de los factores que más respeto le inspira. “Algunos han competido conmigo en Australia, los tengo vistos, pero el nivel que tienen en estas pruebas es increíble. Tienen mucha experiencia”, reconoce.
Es consciente de que su falta de experiencia en algunas disciplinas le sitúa en una posición diferente a la de sus rivales. “Sé que voy a quedar último”, dice entre risas.
A pesar de ello, asegura que llega con muchas ganas y sin demasiados nervios. “Cero nervios, es que tengo muchas ganas. Todo el rato me meto en la cama y me pongo a pensar que ya casi es”, cuenta. Aunque reconoce que probablemente la situación cambie cuando llegue el momento de competir: “Como soy muy nervioso, creo que entonces cuando llegue el día sí lo estaré”.
El escenario también será diferente a los habituales. Está acostumbrado a cortar en exhibiciones y campeonatos de pueblos, pero competir ante más de 10.000 personas es otro reto. “No sé cómo voy a responder. En Australia también hay bastante gente, pero es que ahí ni me doy cuenta. Yo quiero probar a ver si me crezco. No sé si me voy a crecer o me voy a acojonar con tanta gente”, admite.
En ese escenario desconocido, el navarro contará con dos apoyos importantes. El primero estará muy cerca: su padre, que ya compitió en Timbersports hace unos veinte años y conoce de primera mano lo que supone participar en este tipo de campeonatos.
“Siento mucho apoyo porque él ya ha pasado por esto. Como que no es tan nuevo ni tan extraño estando él”, explica. También tendrá cerca a un amigo australiano al que conoció cuando tenía 15 años y que por aquel entonces era campeón del mundo. “Es como mi referente y mi guía. Tengo un extra con mi padre y con él,” señala.
La experiencia de Stuttgart le ha exigido tiempo, esfuerzo y sacrifios. “Mis amigos suelen quedar todos los miércoles para cenar y yo no he podido, he ido solo una vez aunque sea para socializar un poco”, cuenta.
Pese a todo, la experiencia le ha abierto una puerta que espera poder seguir cruzando en los próximos años. “Me gustaría ir a más mundiales, pero tampoco sin perder la cabeza. Yo tengo mi temporada aquí y para mí es lo más importante”, afirma.
En Stuttgart tendrá que demostrar que también puede desenvolverse con la sierra, la tronza y la motosierra. Un nuevo reto para un aizkolari que, sin dejar atrás sus raíces, ha decidido aprender a cortar de otra manera.
¿Qué son los Timbersports?
Es un deporte extremo y de competición que nació a finales del siglo XIX en Australia y Nueva Zelanda como competiciones informales entre trabajadores forestales. Este deporte enfrenta a atletas en pruebas de fuerza, resistencia y habilidad técnica utilizando hachas, sierras y motosierras.
La competición se celebra en el Porsche-Arena de Stuttgart, Alemania, los días 30 y 31 de octubre con modalidades por equipos e individual. En equipos, los atletas se enfrentan a cuatro pruebas y en individual se disputan seis: tres de hacha y tres de sierra.
¿Cómo son los ejercicios del Timbersports?
1. Underhand Chop
Cortar el tronco desde arriba: El deportista se coloca de pie sobre un tronco horizontal y debe partirlo completamente con un hacha.
2.Stock Saw
Velocidad con una motosierra convencional. Deben realizar dos cortes en un tronco horizontal: uno descendente y otro ascendente, para obtener dos discos de madera.
3. Standing Block Chop
Partir un tronco vertical. El tronco permanece colocado en vertical y el deportista debe cortarlo por completo con el hacha.
4. Single Buck
Una sierra manual de dos metros. Dos metros de hoja y un tronco horizontal. El deportista debe serrar la madera utilizando una sierra manual.
5. Springboard
Tronco en altura. Escalar por el tronco con dos tablas, hacer dos cortes para meter las dos tablas y cortar el tronco de arriba.
6. Hot Saw
tres cortes con una motosierra de competición. Son tres cortes de arriba a abajo, de abajo a arriba y de arriba a abajo. Límite de grosor: 10 centímetros para dos rodajas.