César Rupérez: "Ojalá el baloncesto nos devuelva todo lo que hemos dado esta temporada"
El Castillo de Gorraiz Valle de Egüés certificó el descenso la pasada jornada en una temporada fugaz en Segunda FEB a falta de tres jornadas. El técnico navarro lamentó que el crecimiento no haya servido para conseguir la salvación


Publicado el 31/03/2026 a las 05:00
Con el último encuentro del Castillo de Gorraiz Valle de Egüés el pasado sábado en Sevilla, el máximo representante del baloncesto masculino navarro consumó un secreto a voces, el descenso a Tercera FEB. Tras el histórico ascenso la pasada campaña, el conjunto vuelve a esta categoría tras una temporada con poco margen para disfrutar del estreno en Segunda FEB.
Pese a que no se esperaba como un camino fácil, los palos en las ruedas del conjunto navarro no han parado de sucederse desde el inicio de pretemporada. Se renovó al equipo con un gran trabajo de scouting internacional, pero las lesiones comenzaron a aparecer con la triada de Jabari Williams, una de las apuestas del club que ha visto todos los encuentros desde el banquillo. La última fue la de André Amado, con otra pesadilla con en su rodilla que acabó en quirófano.
El 28 de febrero es la fecha en la que llegaron las últimas incorporaciones al equipo visto el vendaval de lesiones que dificultó las posibilidades de permanencia. Tanto Pietras Piekus como Charles Nkaloulou llegaron la misma semana del partido del Navarra Arena, día señalado como una final en el que los nervios arrebataron casi en su totalidad las opciones de salvación frente a un rival directo.
22 JORNADAS AL FILO DEL ABISMO
Hubo que esperar a la jornada 4 para ver la primera victoria del equipo en la división (en Sarriguren frente a la Cultural Leonesa por 92-90). Pero en ningún momento estuvo en puestos de salvación directa. En total han sido cuatro los encuentros vencidos (jornadas 4,9,11 y 15), y tras todos ellos, el equipo se ha encontrado en puestos de playoff de descenso, únicamente, el partido posterior a las victorias. Esta distancia comenzó a crecer en la jornada 16. Tras la derrota en casa frente al Valladolid los puntos que separaban a los navarros de los puestos seguros comenzaron a crecer de forma irreversible, pasando de 2 a los 6 de esta última jornada.
Le ha venido grande la categoría al Valle de Egüés. Pero más por la presión de tener que salvar los muebles que por lo visto en la pista. El estreno del polideportivo de Sarriguren no ha podido disfrutar de la mejor versión del equipo. En el aspecto anotador, el equipo ha logrado sus mejores registros de anotación y victorias más trabajadas lejos de casa. El récord de anotación, de 98 puntos, fue en el triunfo en la pista del Círculo Gijón. Y los rayos de esperanza se encendieron en la victoria en Logroño en el cuarto partido con César Rupérez al frente.
El experimentado y laureado técnico César Rupérez llegó al Castillo de Gorraiz Valle de Egüés el pasado noviembre tras la salida de Jotas Unzué con el objetivo de dar un aire nuevo al equipo en busca de la permanencia. Tras consumarse el retorno a Tercera FEB el pasado sábado, el navarro ha valorado la situación del equipo. “No tenemos que perder de vista que somos un proyecto muy muy joven y nuestro objetivo es ganar los partidos que quedan. El guion del último encuentro ya nos lo sabíamos. Competimos cerca de nuestro mejor nivel y creo que nos merecimos ganar. Morón era un rival muy duro y con una atmósfera muy difícil”, declaró.
“El equipo no ha competido en algunos momentos, pero, aún con los altibajos, ha llevado una línea ascendente, se ha trabajado mucho. Ojalá el baloncesto nos devuelva todo lo que hemos dado y podemos agradecer a la gente que ha venido a vernos con dos victorias en casa. Me quedo con el aprendizaje a nivel de estructura y de equipo, que creo ha sido bestial. Pese a que no se ha reflejado en victorias de manera interna se ha crecido mucho con este proyecto y espero que no quede en saco roto. Para lo que queda nuestro gran objetivo es pelear por victorias y darle el tono que tiene. Como propósito secundario pueden tener más minutos jugadores que han trabajado muchísimo durante la temporada. Es también momento para poner en valor a los chavales del filial que han trabajado con nosotros y que son el futuro del baloncesto navarro”, añadió.