Deportes de invierno
Un esquiador británico cruza borracho los 50 km de la Copa del Mundo de Oslo
Gabriel Gledhill, de 23 años, admite que aceptó cervezas y chupitos de los aficionados a lo largo del recorrido y terminó la prueba completamente ebrio


Publicado el 16/03/2026 a las 16:05
En el esquí de fondo hay dos formas de recorrer 50 kilómetros: luchando contra el frío, los rivales, el cansancio y el cronómetro. o brindando con el público cada pocos metros. El británico Gabriel Gledhill eligió, al menos esta vez, la segunda opción. El esquiador cruzó la meta de la exigente prueba de 50 kilómetros estilo libre de la Copa del Mundo de Oslo en el puesto 67 con una confesión tan inesperada como poco habitual en el deporte de élite: había completado la carrera completamente borracho.
La razón, según explicó después a la agencia noruega NTB, estaba en los márgenes del circuito. Durante el recorrido, varios aficionados le ofrecieron cervezas y chupitos para llevar de la mejor manera posible la prueba, y él decidió aceptarlos todos. "Me ofrecieron mucha cerveza y alcohol durante la carrera, así que terminé bastante borracho. Pero fue muy divertido", relató poco después de cruzar la meta.
En los 50 kilómetros que recorrió, el británico se tomó entre diez y doce cervezas y alrededor de cinco chupitos de Jägermeister, un licor de hierbas endulzado. Mientras hablaba con los periodistas, uno de ellos le comentó que desprendía un evidente olor a alcohol y Gledhill, lejos de molestarse por el comentario, reconoció lo evidente: "Sí, estoy un poco borracho ahora. Lo noto".
La carrera, sin embargo, no estuvo marcada solo por el alcohol. En algún punto del recorrido alguien le ofreció algo que parecía una bebida, pero que en realidad era enjuague bucal. El resultado fue inmediato. "A los veinte segundos me di cuenta de lo que era y lo vomité. Después estuve devolviendo casi durante todo el recorrido. Todavía no puedo creer que alguien me ofreciera enjuague bucal", contó. Pero no solo recibió bebidas en el recorrido. Algunos aficionados le ofrecieron snus, un tipo de tabaco húmedo muy popular en los países nórdicos.
TENSIÓN CON NORUEGA
Detrás de la escena casi dantesca hay, sin embargo, una historia nada positiva para el esquiador. Gledhill, de 23 años y nacido en Inglaterra, se mudó a Noruega hace cinco años para entrenar. Su base está en Lillehammer, uno de los grandes centros del esquí de fondo mundial. Pero su futuro allí es incierto. Las autoridades noruegas han rechazado su solicitud de residencia permanente por no cumplir los requisitos de ingresos. Si no logra resolver su situación antes del 28 de marzo, podría verse obligado a abandonar el país. Y con ello, explica, también su carrera deportiva. "Sería prácticamente el final. Todo mi entorno de entrenamiento está en Lillehammer. Si tengo que irme ahora, tendría que dejar el esquí de fondo y retirarme", admite.
Su peculiar actuación en Oslo tampoco pasó desapercibida dentro del propio circuito ni le va a ayudar en su futuro. Durante la carrera fue adelantado por las participantes de la prueba femenina, algo que provocó críticas entre algunos deportistas. El británico, por su parte, defendió que su comportamiento no perjudicó a nadie ni alteró el desarrollo de la prueba.
De hecho, la propia cuenta oficial de la Copa del Mundo de esquí de fondo publicó en Instagram un vídeo en el que se le ve con una cerveza en la mano y le dedicó un mensaje casi de despedida: "Hoy también fueron los últimos 50 kilómetros para un chico que se ha convertido en una gran figura del esquí de fondo. Gracias por tu personalidad, tu humor y por la visibilidad que has aportado a este deporte".