Harrijasotzaile

Inaxio Perurena: "Con la piedra he tenido sensaciones y emociones que nadie ha conocido"

El sábado Inaxio Perurena saldrá por última vez a una plaza para enfrentarse a una piedra de 250 kilos. Será en su casa, en Leitza. Atrás quedan más de tres décadas unidas más que a una pasión, a una manera de entender la vida

Inaxio Perurena
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Inaxio Perurena tumbado en las piedras que ha levantado durante todos estos años, en su lugar de entrenamiento en LeitzaEDUARDO BUXENS
Inaxio Perurena

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Luis Guinea

Publicado el 23/10/2025 a las 05:00

Aunque lleve toda la vida en esto, se haya pateado medio mundo con la furgoneta y sus piedras a cuestas, Inaxio Perurena Zubitur (Leitza, 1984) siente mariposas en el estómago. Como cada vez que ha salido a una plaza para enfrentarse a una mole cuyo peso tiene tres dígitos. Perurena, que ha sabido convivir con el peso de su apellido trazando su propio camino, que es uno de los tres harrijasotzailes de la historia capaz de levantar una piedra de más de 300 kilos, se retira. 

Ha decidido que es el momento de irse.

Así es. Una retirada a tiempo es una victoria. Hace unos años le dije a mi mujer que no iba a seguir hasta que el cuerpo reviente. En cuanto hacer una demostración seria me implique estar resentido unos días es la señal de que hay que marcharse. Y ese momento ha llegado.

¿Cómo le ha mandado el cuerpo esa señal?

En una exhibición en 2021, después de la pandemia, en uno de los golpes que di para levantar la piedra noté un chasquido en la rodilla izquierda. Se inflamó, notaba inestabilidad... tengo el menisco roto y los ligamentos tocados. Desde entonces he cambiado mi forma de levantar piedras.

¿En qué sentido?

Hasta ese momento, cuando estaba en plenitud, con las piedras de 250 kilos o más, giraba piedra a la cintura, y después para subirla al pecho era un golpe potente, de fuerza. Ahora voy a golpes pequeñitos, cargo más en la otra pierna... si sigo así estoy castigando más el cuerpo. Si lo dejo es por salud. Ahora en las exhibiciones con firme inestable (suelo de adoquín, un poco de desnivel) lo paso mal porque me puedo hacer una lesión seria. Me propuse hacer la temporada 2025, y después retirarme. Y ha llegado la fecha.

¿Se va contento?

Creo que podría seguir. En las demostraciones puedo levantar en vez de piedras de 250 kilos, de 225 o 200. Pero desde niño tengo muy interiorizado el respeto a la plaza, a la gente.

¿Qué es el respeto a la plaza?

Es algo que tiene dos caras y en la que las dos partes salen contentas. Por un lado que yo lleve una piedra decente, y que la gente disfrute.

Usted siempre le ha dado un toque de seriedad y de rigor a todas sus exhibiciones.

Sí, sin duda. En todas llevo una báscula digital, hago un pesaje de las piedras en la plaza ante el público, explico la técnica... es la misma seriedad que un récord. Y en estos años he tratado de disfrutar de la piedra de 250 kilos, porque esas alzadas tienen fecha de caducidad. No se puede con los 250 a todas las edades.

¿Cuántas veces la ha levantado?

No lo sé, no lo he apuntado. Pero muchas. Es la piedra que usaba para calentar para las de 300, la de las exhibiciones... el trasladar la piedra de la cintura al pecho hace que te lleves muchos malos golpes, eso castiga mucho a la carrocería.

La cabeza también le ha dicho, ya.

Sí, y no. No solo es la cabeza. Para estar a un nivel potente hay muchísimas horas invisibles de dedicación. Mira, cuando tenía 19 años me fui de fiesta con los amigos, y al día siguiente tenía una demostración en Torres de Elorz. Se me alargó la fiesta, y lo pasé tan, tan , tan mal que dije nunca más. He sido muy riguroso con la dedicación. La cabeza me ha dicho vale, pero la familia también me ha dicho ¿hasta cuándo? Hay riesgo de lesionarme gravemente, y luego...

¿Su vida deportiva ha sido como pensaba o le queda la pena de alguna tentativa de 310 kilos?

Con la piedra de 300 lo pasé muy mal. Hubo un nulo, se me cayó la piedra en Asteasu hacia atrás. Eso me hizo coger miedo a la hora de nivelar la piedra en el hombro. En los récords buscaba rápido con la mirada que el juez levantara la mano para validarlo. 303 ¿nula, no nula? Si me hubiera quedado por levantar la piedra de 300 kilos me hubiese quedado una espina clavada muy grande.

¿Qué magia tienen los 300 kilos o más?

Detrás de levantar una piedra de 300 kilos o más hay una dedicación de muchos años, muchísimo trabajo invisible detrás, muchísimas palizas. Yo no he tenido preparador, ni médico deportivo, he entrenado en casa y siempre sin pisar caminos perdidos. Cuando a mi hija le cuente que llegué a 308 kilos por un camino limpio estaré muy orgulloso, eso no se paga con dinero.

¿Qué han sido las dos alzadas de más de 300 kilos?

En toda la historia hay cuatro levantadores que han podido con 300 kilos, y más de 300, tres. Mi padre en 1987, Saralegui en los 90, y yo. Y a 300, Iñaki Otaegui, que por problemas lumbares lo dejó antes de los 40. Y ahora está muy bien. Mi padre y Saralegui castigaron mucho el cuerpo, y lo han sufrido después. Las dos últimas han sido de 305 y 308 kilos. Cuando me acuerdo de la de 305 es que se me mueve todo. Cada vez que en un entrenamiento levantaba una piedra de 300 kilos es un subidón terrible. Tengo todos los entrenamientos grabados, y aquí todo va por sensaciones, no es un deporte en el que todo se mide.

¿Por qué la piedra de 305 fue especial?

Febrero. El día del récord, me levanté a desayunar, abro la ventana y 10 centímetros de nieve. ¿Y ahora? Los amigos me dijeron vamos al frontón y si vienen los jueces y el antidoping, lo enfocamos como un entrenamiento, y si se consigue, adelante. Cuando salí y vi el frontón lleno con un ambiente de aquello saliese bien. El subidón fue terrible. Cuando me quedé solo en la furgoneta pensé: solo por esto ha valido la pena todo.

¿Cuántas veces ha llorado con una piedra de 300k?

Buf.

¿Es muy llorón?

Es que en el camino hay momentos muy jodidos, en los que no transmites el trabajo a la piedra.

¿Podría haber levantado más de 308 kilos?

Sí, tengo entrenamientos en los que he levantado 311. La de 310 estaba para homologar... Yo por mis condiciones siempre he tenido claro mi camino.

¿Qué es una piedra para usted?

Es tantas cosas... Con cinco años salí a la plaza, estaba muy nervioso. A los nueve tenía asimilado que la piedra iba a ser parte de mí para muchos años. Con la piedra he vivido situaciones, sensaciones y emociones que nadie ha conocido. Por la piedra me he sentido especial muchas veces.

Todo esto hubiera sido imposible sin su padre, Iñaki.

Claro. Desde el día que salí a la plaza de Leitza con cinco años me preguntaban, ¿cuándo vas a batir el récord de tu padre? Mi padre debió decir: buf, pobre niño. Yo asumí muy pronto quién había sido mi padre, pero yo tenía que hacer mi camino. El apellido lo he llevado muy bien. El ser muy bueno en un deporte no quiere decir que seas un buen profesor.

Muchas veces ha dicho que la cabeza, los nervios, han sido su peor enemigo.

Sí. Con una piedra grande, una vez que le has puesto la resina a la piedra, y suena el silbato son 19 segundos. Es imposible no pasarlo mal, no tener tensión. A mí se me levantaban las uñas por eso. Yo he hecho entrenamientos con gente en la plaza para trabajar el miedo escénico. La gente piensa que Dios te ha dado un don y tu levantas piedras así, cuando detrás hay muchísimo trabajo. Y a partir de 300 kilos la regularidad no es fácil, le das vuelta a la cabeza, y no es fácil aunque tú hagas las cosas milimétricas. Los nervios son algo incontrolable.

¿Qué se lleva de esto?

El cariño de la gente y la forma de entender la fiesta a través de nuestro deporte, que tiene como origen los trabajos de aquí.

¿Y ahora?

Voy a seguir poniéndome el chaleco y levantando, pero para mí, por gusto, y con piedras cada vez de menos peso. Y luego llevo muchísimos años cuidándome y a partir de ahora quiero disfrutar. Voy a estar más tranquilo.

Inaxio Perurena
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SUS HITOS

​PESO DE LA PIEDRA / EDAD
120 kilos 13 años
162 kilos 14 años
190 kilos 15 años
210 kilos 16 años
240 kilos 17 años
260 kilos 18 años
265 kilos 19 años
280 kilos 21 años
290 kilos 23 años
308 kilos 33 años
Récords homologados
308 a dos manos
240 a una mano

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