Gimnasia
Pamplona y el Navarra Arena acogerán el Mundial de Trampolín, en el que estará la selección de Israel
La competición, que se disputa del 5 al 16 de noviembre, ha estado en el aire hasta última hora por la política transversal del Gobierno. Su suspensión hubiera acarreado demandas millonarias, la exclusión de Navarra Arena del circuito internacional de eventos deportivos y graves pérdidas para la hostelería pamplonesa, con más de 12.000 pernoctaciones ya comprometidas


Publicado el 19/10/2025 a las 05:00
El Navarra Arena de Pamplona acogerá del 5 al 16 de noviembre la 38 edición Campeonato del Mundo de Trampolín de Gimnasia, el Campeonato del Mundo Júnior y el World Age Group Competitions, las competiciones más importantes que ha acogido el recinto pamplonés en sus casi diez años de actividad. En el Mundial están presentes 45 países, entre ellos Israel, que acudirá con 2 deportistas y 2 miembros del cuerpo técnico, según recoge la inscripción en la web de la Internacional. El campeonato ha estado en duda hasta el final debido a la política trasversal del Gobierno de Navarra contraria a la participación de Israel en pruebas que se disputen en territorio navarro. Aunque finalmente ha accedido a que se celebre el campeonato en Pamplona por razones exclusivamente económicas.
Rechazarlo por la inclusión de Israel hubiera supuesto exponerse a sanciones millonarias a los organizadores por incumplimiento de contratos, demandas por anulación de reservas, etc (entre 2 y 4 millones, según algunas fuentes). Además de la exclusión automática del Navarra Arena del circuito de competiciones internacionales por incumplimiento de contrato. Y a todo esto hay que añadir las cuantiosas pérdidas para la hostelería de Pamplona y la Comarca. El Mundial tiene solo entre acreditaciones 4.000 personas, y están comprometidas más de 12.000 pernoctaciones.
A cambio, el Gobierno de Navarra ha optado por tomar un perfil bajo con el Mundial. Apenas le ha dado visibilidad al evento (en la programación oficial del Navarra Arena no figura un campeonato que se celebra dentro de apenas dos semanas) y en principio no habrá representación institucional en el torneo, ni actos oficiales, tampoco el Ejecutivo foral figurará en ninguna parte. La organización del evento recae en La Federación Española de Gimnasia, El Consejo Superior de Deportes, el Comité Olímpico Español, el Plan ADO y la campaña de Igualdad en el Deporte del Gobierno de España. Ninguno de sus cinco patrocinadores principales es navarro, ni ninguna de las otras 16 firmas colaboradoras.
EL EUROPEO DE SOFTBALL
La postura del Ejecutivo ante esta competición choca frontalmente con la que tomó ante el Europeo sub 16 de softball femenino, que se disputó el pasado agosto en Pamplona y en el que también participaba Israel. El Gobierno, de acuerdo con la política trasversal, obligó a la organización del torneo (la Federación Española de Béisbol y Softball) a impedir por todos los medios que la selección israelí pisara territorio navarro. De hecho jugó todos sus partidos y se alojó en Zaragoza, y si hubieran llegado a la final, ésta se tendría que haber celebrado en tierras aragonesas. Cosa que no sucedió. La competición también estuvo a punto de no salir adelante.
De acuerdo con la documentación que figura en el dossier de la Federación Internacional de Gimnasia, Israel tenía previsto acudir al Mundial en un primer momento con una expedición de 21 personas, de las que 15 eran deportistas y media docena técnicos, pero se ha visto reducida a su mínima expresión, perfectamente sabedores del panorama que se podía encontrar.
UNA POSICIÓN DELICADA
La patata caliente de qué hacer con una competición que está solicitada y aprobada por la Internacional hace más de dos años (anterior al actual conflicto de Gaza, por tanto) tenía múltiples y delicadas aristas.
De una parte, si el Gobierno de Navarra era coherente con su política transversal respecto a Gaza, la competición no se hubiese disputado en Pamplona y le hubiera dejado a la Federación Española de Gimnasia ante una grave tesitura. Esta no disponía de margen de tiempo suficiente para trasladar una competición de máxima categoría y las dos complementarias a otra ciudad española. Por tiempo, logística y recursos. La suspensión hubiese acarreado a la organización problemas paralelos, que de una u otra forma hubieran dado de lleno al Gobierno. De una parte, una posible penalización por incumplimiento grave de contrato y pago de cánones. De otra, la avalancha de demandas de los más de 4.000 acreditados por pérdida de billetes, alojamientos y logística. Todas con mala resolución para los organizadores. La suspensión del evento hubiese acarreado, además, un borrón para el prestigio del Navarra Arena, que se ha convertido en una de las instalaciones de referencia en lo que a pabellones multiformato no de España, sino de Europa. Pero no se trata de una cuestión de prestigio, la suspensión excluiría de la lista de varias federaciones internacionales al Arena como sede para posibles competiciones. “Implicaría entrar en la lista de instalaciones que no son fiables, y eso se tarda muchos años en recuperar”, apuntan fuentes conocedoras del caso.
Y una tercera pata para Pamplona y la propia Comunidad Foral. La pérdida de las reservas de las más de 4.000 personas que están acreditadas solo en el Mundial y miles más que arrastran las dos competiciones complementarias que iban a pernoctar y consumir durante dos semanas en la capital navarra y alrededores. Cifras que van muchísimo más allá de una política transversal del Gobierno y que suponen importantes ingresos para todo el sector de la hostelería y los servicios para el mes de noviembre.