Vicente-Soroa vuelan en Sunbilla

Conquistaron el XX Memorial Ramón Latasa que contó con 700 espectadores

Celebración del Memorial Ramón Latasa 2023 en Sunbilla con varias modalidades de Herri Kirolak
Celebración del Memorial Ramón Latasa 2023 en Sunbilla con varias modalidades de Herri KirolakJ.C. CORDOVILLA

Luis Guinea

Publicado el 14/08/2023 a las 06:00

El Memorial Ramón Latasa atravesaba este domingo 13 de agosto el umbral de los 20 años, una cifra grande, redonda. Y el torneo de herri kirolak estuvo a la altura de la efeméride. La prueba estelar, el desafío de aizkora cuatro parejas, se lo llevaron Iker Vicente e Ibai Soroa, que volaron literalmente sobre la madera en el abarrotado Municipal de Sunbilla.

Era exigente el trabajo presentado. Diez kanaerdikos y media docena de troncos de 60 pulgadas para Iker Vicente-Ibai Soroa, Julen Alberdi, Txikia IV-Txomin Amundaráin, Eneko Otaño-Hodei Ezpeleta, Bihurri y Jokin Urretavizcaya, Basozabal-Ugaitz Mugertza.

La vigésima edición del Memorial Latasa estuvo muy reñida en su primera parte, con un cerrado mano a mano en los primeros puestos entre Otaño-Bihurri y Vicente-Soroa, con diferencias no excesivamente holgadas.

Pero en los tres últimos troncos, el campeón de Ochagavía dio un paso adelante. Vicente, que este martes 15 pujará por la prestigiosa Copa de Oro en San Sebastián, demostró que se encuentra en muy buena forma. Puso una marcha más y bien acompañado por Soroa hizo saltar el torneo en pedazos en la parte final del trabajo.

El dueto de Ochagavía-Arribe fue el único capaz de liquidar el trabajo en menos de media hora. Pararon el crono en 27:21 minutos. Después terminaron Otaño-Bihurri, que cedieron en la parte final, dejándose tres minutos y seis segundos (20:27). Muy apretado fue el final de las otras dos combinaciones. Txikia IV-Amundaráin marcaron 31:08, por 31:29 Basozabal-Mugertza.

LARRETXEA, EL ÚNICO DE LOS 20

El vigésimo Memorial Latasa arrancó con un sencillo y sentido homenaje a Donato Larretxea. El único que ha estado presente en todas las ediciones. El campeonísimo de Arantza, vencedor en siete ocasiones de la prueba de Sunbilla, recibió el cariño del público, del pueblo con unos bertsos en su honor, y de los organizadores. Antton Espelosin y Javier Agirre le entregaron una placa con todo su extenso palmarés como aizkolari y una txapela. “Ha sido un homenaje bonito, sencillo. Si he venido aquí 20 años es que algo hecho también, he ganado siete veces. Me he portado bien y he mantenido el nivel”, comentaba el aizkolari que sigue haciendo exhibiciones por los pueblos.

Precisamente Larretxea-Jaunarena se llevaron la exhibición de aizkolaris veteranos. Cortaron cuatro kanaerdikos y dos de 45 pulgadas 11 segundos más rápido que Ugarteburu-López, en un final que estuvo apretadísimo.

UN PROGRAMA RICO

El torneo celebrado en el frontón de Sunbilla, magnífico ambiente, ofreció un programa rico y variado. Arrancó el mano a mano entre el aizkolari más veterano, Patxi Astibia (80 años) y el zarautzarra Jakes Iruretagoiena, de 15. El joven cortó un tronco de 45 pulgadas, mientras que el veterano leitzarra empleó menos de cuatro minutos en cortar una pieza de 54 pulgadas, con sus 80 años.

Hubo lugar para la aizkora femenina, donde Nerea Sorondo-Uxue Ansorregi acabaron con cinco troncos de 45 pulgadas en 12:41, por 14:14 Arruti-Ariztegi. Las primeras tomaron ventaja desde el inicio.

En el festival también hubo espacio para la piedra, con un interesante duelo de harrijasotzailes en el que Urra-Izeta terminaron levantando 8.142 kilos entre los dos trabajos propuestos, 34 alzadas con la piedra de 113 kilos y 43 de la esférica de 100, por los 7.916 kilos que consiguieron levantar Azpiazu-Eizmendi. Curiosamente las dos parejas empataron con la piedra esférica a 43 alzadas en los tres minutos reglamentados para el desafío.

Latasa, el hombre del récord de los 5,17 metros

Ramón Latasa, natural de Sunbilla y que trabajó en los montes de la zona, fue un grande de la aizkora. El 25 de febrero de 1991 fallecía a los 60 años. Poco después Antton Espelosin y la sociedad de Sunbilla tuvo la idea de homenajearle con un memorial de aizkora del que ayer se cumplieron 20 ediciones.

Latasa fue campeón de España individual y por parejas y ostenta el récord del cortar el tronco más grande del mundo, un eucalipto de 70 años de 5,17 metros de circunferencia, un trabajo que lo hizo en tres horas y 17 minutos. El aizkolari de Sunbilla, del que todos dicen que era un magnífico enseñador en el aspecto técnico, fue protagonista además de una de las mayores apuestas de la historia, fue contra Luxia el 26 de abril de 1959, con 18.000 personas en la plaza de toros de San Sebastián en la que se conoce como la apuesta del siglo. Ganó contra pronóstico y se convirtió en mito.

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