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Deporte adaptado

La historia de la primera navarra en competir en un campeonato de España adaptado

Sandra Pérez Abadiano quería volcar su pasión por la gimnasia rítmica en personas con discapacidad intelectual

El 1 de octubre de 2019 comenzó, junto con Josean Villanueva, el proyecto de Otra Mirada con doce niños de entre 8 y 18 años

Vídeo con el número de la gimnasta navarra Nerea Díaz
Vídeo con el número de la gimnasta navarra Nerea Díaz
La pamplonesa Nerea Díaz, de 16 años, durante el número con el que participó en el Campeonato de España de Gimnasia Rítmica Adaptada que le dio la quinta plaza.
LUCÍA VALERO RONCAL
La navarra Nerea Díaz entrena con el grupo Otra Mirada en el Campo de Deportes de Larraina. Allá se junta un grupo de 13 niños y niñas con discapacidad intelectual.
La navarra Nerea Díaz entrena con el grupo Otra Mirada en el Campo de Deportes de Larraina. Allá se junta un grupo de 13 niños y niñas con discapacidad intelectual.
  • Lucía Valero Roncal
Actualizada 14/12/2020 a las 11:39

Sandra mira atenta a Nerea mientras realiza el ejercicio sobre el tatami. Nerea desprende belleza y alegría al ritmo de la música. La navarra Sandra Pérez, ex gimnasta y entrenadora, comenzó a plantearse un proyecto relacionado con el deporte de su vida. Junto con Josean Villanueva, director de la Asociación de Esclerosis Múltiple, elaboraron una idea sobre crear un equipo de gimnasia rítmica para personas con discapacidad intelectual y sobre cómo se llevaría a cabo tanto en lo deportivo como en lo social. Tenían la idea, pero les faltaban las instalaciones.

“Me empezaron a abrir puertas y presentamos el proyecto en la Asociación de Síndrome de Down. Hicimos la presentación, les gustó y ya teníamos parte del alumnado, pero nos faltaba un club. A raíz de la asociación me mandaron a hablar con Asier Esteban, coordinador de deportes del Club Larraina. Le expliqué la historia y me dijo que al contarlo lo sentía tanto que le enganchó”, cuenta la navarra.
Fue el momento en que todas las piezas encajaron porque el club Larraina buscaba un proyecto social en el que involucrarse. Así, comenzaron a lanzarlo a través de las redes sociales y ahora cuentan con Lorena Burriel que de manera voluntaria lleva las redes de Otra Mirada.

Así, el 1 de octubre de 2019 empezaron con once niñas y un niño de entre 8 a 18 años y, a tan sólo un mes de comenzar, ya hicieron una exhibición en el Navarra Arena en el Campeonato de España. “En un principio pensé que no sería posible pero me lancé a intentarlo. Fue impresionante, no había recibido una ovación en un pabellón tan grande como ese día. Cuando estoy baja de ánimos me pongo el vídeo de youtube de ese día y me da un subidón”, cuenta Sandra Pérez. A raíz de esta exhibición aumentaron de una a dos horas semanales la actividad en Otra Mirada.

EL DEPORTE, PARTE DE SUS VIDAS

“En mi vida hay un antes y un después desde que los conocí”, explica la entrenadora. Cada vez que termina su clase, Sandra Pérez sale con algo aprendido, ella enseña pero también recibe. “Son muy responsables, trabajadores y disciplinados, el ambiente es muy bonito. Es muy fácil trabajar con ellos”. La entrenadora de Otra Mirada lleva toda una vida dedicada a la gimnasia rítmica y ha querido volcar todos sus conocimientos en las personas con discapacidades intelectuales. “Hay que ir adaptando los ejercicios de gimnasia rítmica a sus capacidades y a su ritmo”. La capacidad de atención es más reducida durante una clase y Sandra Pérez juega con ello. “La gimnasia rítmica es muy técnica y la voy combinando con juegos. El coronavirus nos ha privado de más cosas pero nos hemos reinventado”, comenta.

Son dos horas a la semana que Sandra Pérez pasa con sus deportistas, un tiempo suficiente para darse cuenta de las ganas y el hambre que tienen sus alumnos por aprender. “Entran por la puerta con mucha ilusión, se les iluminan los ojos”, cuenta. El día a día no es muy diferente a un grupo ordinario, pero hay que atender a momentos en los que ellos necesiten ser escuchados y comentar alguna cosa.

“Lo más importante es escucharlos pero a la vez hacerles conscientes de que tenemos que trabajar. Cada día vengo con unos objetivos y cuando empiezo la clase los explico. Saben que tenemos que salir de la clase sabiendo eso. Alguna vez entre ellos se animan: venga ya vale, que tenemos que aprender”. Aun así, hay días en los que Sandra no necesita decir las cosas, ellos mismos llegan con todo interiorizado.

Sandra Pérez afirma que para ellos es esencial que se integren personas con discapacidad dentro de un deporte normalizado. “Me acuerdo de una niña que me dijo: ‘hago gimnasia rítmica como mi vecina’. Claro, cómo no lo vas hacer le dije”, cuenta Pérez. La entrenadora de Otra Mirada lleva también un equipo de gimnasia en el Club Galar y Nerea Díaz, las semanas previas, acudía allá para sumar más horas de entrenamiento. “En Galar Nerea demostraba que quería aprender como las demás. Se esforzaba el doble y por parte de las otras niñas sentían empatía y la integraban como una más. Una de las ideas de Sandra Pérez es poder formar un grupo con personas con y sin discapacidad y realizar exhibiciones. “Hay cosas que no van a poder conseguir pero otras que sí y es necesario que la sociedad los vea. El sentirse ellos deportistas y tener una vida paralela a sus clases de estimulación o logopeda es muy importante”, explica.

LOS RECURSOS

Otra Mirada lleva un año en marcha y Sandra Pérez quiere que crezca cada vez más. Sin embargo, uno de los problemas que se encuentran es el económico. “Josean y yo hemos creado la Asociación Otra Mirada Rítmica con el fin de poder conseguir fondos y realizar las ideas que tenemos en mente”, cuenta Pérez.

El Club Larraina desde el principio les proporció material para desarrollar la actividad y Sandra Pérez también intenta colaborar llevando material desde casa. Sin embargo, necesitan elementos que son más costosos como un tapiz, esencial para poder competir. “Con Nerea no podría haber ido al campeonato si no hubiera entrenado en el tapiz de Galar”, explica. Aun así, la idea es hacerles a las familias el menor gasto posible. “Si hacemos exhibiciones tienen que salir con una malla, que ronda los 100 euros. Habrá familias que se lo puedan permitir y otras no, tenemos claro que queremos abrir el deporte a todos sin distinción. Creamos la asociación para buscar recursos”.

El proyecto de Sandra Pérez y Josean Villanueva todavía tiene un largo recorrido. La pasión que la ex gimnasta pone en sus pupilos para que aprendan consigue que este deporte esté incluido dentro de sus vidas.

El día que Nerea brilló sobre el tapiz

 

 

Nerea Díaz Tres (Pamplona, 30 de abril de 2004) era un manojo de nervios momentos previos a su debut en el Campeonato de España de gimnasia. Se enfrentó ella sola con su pelota al tapiz e hizo el ejercicio al ritmo de la canción de Dance Monkey.

Hasta un mes antes no sabían si iban a poder acudir por la situación de la pandemia, pero en cuanto se enteraron que irían a Elche. Cuatro días después de la hazaña, Nerea Díaz y Sandra Pérez recuerdan ilusionadas ese día por tierras valencianas.

Los días previos a viajar a Elche, la gimnasta de Otra Mirada estaba ilusionada por demostrar todo el trabajo que llevaba encima. Fue un viaje exprés, salieron el sábado Nerea, Sandra y sus padres, Javier Díaz y Cristina Tres. En el hotel de Elche se alojaban también las demás gimnastas y desde el principio Nerea pudo meterse en la atmósfera de la competición.

El sábado 21 de noviembre, Nerea iba hacer historia al ser la primera navarra en competir en un Nacional de España de gimnasia rítmica para personas con discpacidades intelectuales.

Por la mañana, Sandra se llevó a Nerea a la habitación para maquillarla y peinarla. Incluso hicieron ejercicios de relajación en el jardín del hotel para controlar los nervios. Citaban a los deportistas a una hora determinada y cuando llegó la hora de ir al pabellón, los nervios se apoderaron de Nerea. “Lo voy a dar todo pero me entran nervios”, le decía Nerea a su padre Javier. No pudieron hacer el pase de tapiz antes y la gimnasta lo pisó por primera vez cuando fue su turno.

Javier Díaz y Cristina Tres acompañaron a su hija en esta experiencia. Hasta el último momento no consiguieron el papel que les daba permiso para viajar. El público no estaba permitido y los padres de los gimnastas debían esperar fuera y ver el evento a través de un dispositivo electrónico. Sin embargo, cuando Nerea fue a realizar el ejercicio, su padre encontró una grieta en el muro del pabellón y pudo ver, emocionado, a su hija brillar sobre el tapiz. “Allá yo pasé muchos nervios, subido a una tapia. Pero ver a tu hija luchando, con la malla tan bonita, lo es todo”, explica Javier Díaz.

Sandra Pérez lo vivió con la gimnasta. “Momentos antes de salir yo estaba con Nerea esperando a que terminase la anterior gimnasta. Me dijo que tenía muchas ganas de salir y que lo iba a dar todo”, cuenta Sandra Pérez. La entrenadora de Otra Mirada también sufrió esos nervios durante la exhibición de Nerea. “La experiencia fue muy buena. Nerea era asombro tras asombro. Hubo un punto que se le cayó la pelota en un momento que en los entrenamientos no se le había caído. Pero cogió la pelota y se unió a la música, que eso no lo había conseguido en los entrenamientos. Reaccionó de tal manera que me dejó perpleja”.

Sandra Pérez descubrió que Nerea Díaz tiene un largo recorrido en la gimnasia. Al terminar, a Nerea le costó reaccionar ante lo que había conseguido pero se puedo relajar con deportistas de otras provincias que conoció. “Estaba muy contenta. Al terminar me saqué fotos y hablé con gente de Cuenca. También conocí a la gimnasta paraolímpica Sara Marín”, explica la gimnasta Nerea Díaz.

Al volver Nerea Díaz se desahogó en el coche llorando con unas lágrimas que liberaban toda la tensión acumulada de la competición en Elche. Desde Pamplona Nerea también recibió apoyo. “En el colegio todos me pusieron en la pantalla el campeonato. Me dijeron que lo hice muy bien y que estaba muy guapa”, cuenta la navarra.

TRABAJO CONSTANTE

Sandra Pérez exige mucho a Nerea durante los entrenamientos, pero a la gimnasta no le supone un problema el trabajar duro. “Ella es muy obediente, trabajadora y conoce los ejercicios porque los ha visto. La pasión que tiene y las ganas superan a ese punto de exigencia. Cuando va con el grupo de Esquíroz trabaja más, ahí se conecta directamente a pesar que sea un nivel superior”, explica Pérez. En el propio grupo de Otra Mirada, Nerea, como capitana, suele ayudar a sus compañeros.

La pasión por la gimnasia rítmica viene de familia, la hermana de Nerea, Leyre Díaz, fue gimnasta durante diez años y también pupila de Sandra Pérez. Ambas hermanas no descansan de este deporte ni en casa. “Su hermana le exige mucho, pero no sólo para la gimnasia, también para todo en la vida”, cuenta Javier Díaz. A pesar de esa exigencia Nerea a Leyre le quiere mucho y lo que más le fastidiaba era que no podía ir a Elche con ellos.

Aun así, a Nerea no se le agota la energía y es capaz de estar activa en todo lo que hace. A parte de la gimnasia, también práctica Hip Hop y Zumba. Además, acude a tres asociaciones: Asociación Navarra de Síndrome de Down, D-espacion y Anfas. “Te beneficias de cosas que pueden hacer interesantes cada una. Con cada una de ellas hace una actividad todas las semana”, cuenta Javier Díaz. Una agenda muy apretada. “Algo tengo que dejar”, cuenta Nerea mirando a su padre.

Dentro de esta rutina llena de vida se encuentra una Nerea muy disciplinada con una familia que se vuelca con ella. “Ella es muy organizada, le encanta bailar y también leer. Su madre Cristina se vuelca mucho con ella y le parece que le faltan horas al día para dedicarle”, explica Javier.

UNA EXPERIENCIA ÚNICA

Han estado en una nube durante todo este tiempo, pero todavía tienen mucho trabajo por preparar. El siguiente objetivo, el Campeonato de España en marzo, si la pandemia lo permite. “Vamos a seguir trabajando. Tenemos que elegir primero la canción, que ella la sienta y luego preparamos el ejercicio”, explica Sandra Pérez.

La entrenadora de Otra Mirada espera que esto sea sólo el principio y pueda llevar a más alumnos hasta este tipo de campeonatos. “Para la sociedad es importante ver que personas con discapacidad intelectual son capaces de llegar y trabajar a nivel nacional y hacerlo bien. Ellos necesitan tener la oportunidad de poder hacerlo”, explica la entrenadora de Otra Mirada.

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