AIZKORA
Iker Vicente arrasa en el Campeonato de Euskadi de aizkora
El de Ochagavía recupera para Navarra una txapela que se resistía desde hacía siete años


Actualizado el 28/10/2019 a las 07:45
Poco después de la una de la tarde Iker Vicente soltó su hachazo 1.426, y el tronco número 12, el último kanaerdiko hizo crack. Clavó el aizkolari de Ochagavía el hacha en el tronco, y lanzó los puños al aire mirando a la grada del Iradier Arena de Vitoria. Por fin el navarro conquistaba la txapela por la que ha peleado toda su vida, y se convertía en el campeón de Euskadi de primera más joven de la historia con 22 años, 4 meses y 12 días. Su nombre ya es historia, y piensa seguir haciendo historia.
Iker Vicente llegó a Vitoria poco antes de las 11 de la mañana. Había dormido bien, los días previos estaba tranquilo. Pero le entraron los nervios durante el calentamiento en las tripas de la antigua plaza de toros. Sabía que el peligro estaba en el arranque que hiciera Mikel Larrañaga, y en ser capaz de aguantarlo. Su padre, Daniel, no le insistió en otra cosa que fuera a su ritmo, que hiciera lo mismo que había repetido mil veces en casa.
El hueco, en los grandes
No hubo sorpresa sobre el cemento del Iradier Arena. Mikel Larrañaga salió como un caballo desbocado desde el primer hachazo. Hizo una salida tremebunda. Cortó el primer kanaerdiko en 1:15, le aventajó en cinco segundos al aizkolari navarro.
Pero Vicente no se salió del guión, ni se puso nervioso. En el segundo kanaerdiko ya no solo le cogió, sino que empezó a sacarle ventaja. En 77 hachazos le aventajó en nueve segundos (tres hachazos). El mano a mano se mantuvo firme en los dos troncos de 60 pulgadas, en los que el guipuzcoano se acercó a seis segundos y a cuatro. Pero hasta allí llegó la marea.
El primer oinbiko -tronco de 72 pulgadas- la diferencia se fue al minuto. Larrañaga vio que su táctica de intentar ahogar a Vicente de salida no funcionaba. En el primer tronco grande se llenó, física y moralmente se vino abajo. Le cayó prácticamente un minuto por cada uno de los troncos grandes. Para el octavo corte la final ya estaba sentenciada. Los más de 2.500 aficionados que se dieron cita en la plaza vitoriana esperaban más pelea.
Más rápido que 4 de Atutxa
Iker Vicente paró el cronómetro en 37:36 en el mejor tiempo de las cuatro finales de primera categoría que ha disputado. Y eso que la madera era dura. Las diferencias con el resto de participantes fueron estratosféricas. La pela por el tercer puesto entre Alberdi y Otaño estuvo en apenas una decena de segundos.
La txapela de Vicente ayer en Vitoria fue siete segundos más lenta que la de Atutxa hace un año en el Labrit, pero más rápida que las otras cuatro que ha ganado el vizcaíno.
Conseguido el título de Primera con 22 años -hasta ahora el récord eran los 23 de Migel Gartziarena, de Leitza- queda por ver hasta dónde llegará un aizkolari llamado a hacer historia.
Clasificación
1. Vicente 37:36
2. Larrañaga 41:55
3. Txikia 44:54
4. Otaño 44:55
5. Azurmendi 44:58
6. Rekondo 50:12
