Cuestión de ropa

El fondo de armario de los millones pudo con el mono de trabajo de nuestro vestidor

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User Admin

Publicado el 25/09/2019 a las 23:14

No pudo ser. Una pena, la verdad. Porque a estas horas tengo la sensación de que los rojillos han perdido una ocasión que ni pintada de haber puntuado en el Bernabéu y haber seguido la racha sin derrotas de este arranque prometedor en el regreso a la liga de las estrellas, pero la cuestión monetaria ha sido clave y Osasuna se lleva el primer varapalo en forma de claudicación. Ojo, todo ante un Real Madrid B, de perfil bajo casi tirando a C. Porque para que nos hagamos una idea, hemos perdido contra un equipo en el que estaban de titulares gente como Lucas Vázquez, Vinicius Jr., Valverde o Nacho. Ahí es nada. La diferencia es clara. Ghannel frente a Trimark. El fondo de armario...

Osasuna es un club modesto. En nuestro armario impera un solo traje, el de paseo. El resto son buzos, monos de trabajo, chaquetillas por si refresca y una cesta para cuando vamos a por setas, pimientos, espárragos o alcachofas. No tenemos Pucci, ni Ghannell, ni Parada ni grandes marcas que desfilan en las fashions week del mundo. Somos obreros, mono de trabajo, pico y pala. Sin alharacas ni brillantes. Y el Real Madrid no. El Real Madrid es, junto al FC Barcelona, de los que tienen unos presupuestos desorbitados, los que han estado protagonizando esta bicefalia que, emulando a la política de este país tras la venida de la democracia, han mantenido a nivel balompédico los de Concha Espina y los del Campn Nou.

Pese a que ahora ha llegado la aparente igualdad con el reparto (más) equitativo de los derechos televisivos, la diferencia sigue siendo enorme. Y en una semana con tres partidos, los nuestros tienen que tirar de un armario sin apenas fondo, mientras que en el fondo del equipo de Zidane caben los Ferraris y los Bentley de sus futbolistas. Y eso que, a priori, los descartes sonoros y las bajas del conjunto merengue podían dar un atisbo a la esperanza para los aguerridos rojillos, pero al final, lo dicho. Las grandes marcas tienen más peso y es normal que ocurra lo que manda la lógica. Que el pez grande se coma al chiquito.

Jagoba fue valiente, apostó por la dupla de centrales fichados (e inéditos) el pasado verano, en detrimento de Aridane y por la ausencia de David García. Roncaglia y Navas apuntalaban la zaga con Lillo y Estupiñán en los lados. Mérida y Moncayola se juntaban por primera vez en la zona de creación-destrucción, con Rubén y Rober en las alas de avance. Brandon y Cardona hacían de avanzadilla atacante. Un once tipo con los lógicos cambios para dar descanso a gente como Torres, Nacho Vidal o Aridane, con el Chimy en la recámara por si la cosa se ponía interesante. Y a punto estuvo de ponerse...

El primer tiempo nos dejó un sabor agridulce. Si bien es cierto que se pudo gozar de alguna ocasión más clara, en honor a la verdad hay que reconocer que el bagaje ofensivo de los rojillos fue nulo. Y eso que apenas sufrimos, sólo las veces que Estupiñán cedía gustosa y educadamente el cuero a los blancos para que hicieran daño. De hecho, un balón suelto, un disparo de Vinicius que toca en Navas y se envenena les bastó para ponerse delante. Ojo, que es Vinicius, que no es ni Ansu Fati, ni Cristiano ni Messi. 1-0, charleta en el descanso y a ver qué ocurre...

Ocurre que en el segudno tiempo se siguió jugando a lo mismo. No sé si hubo un pacto de no agresión, o si es que los modistos que dirigen a los modelos llegaron a un acuerdo de que nos quedamos como estamos, no os goleamos ni nos dáis dolor de cabeza, porque poca cosa pudimos ver si no fue un calco de la primera. Un calco en el que los top models de blanco y oro jugaban sin apenas oposición, pero con una pésima puntería, donde los modelicos de Pamplona querían pero no podían y donde la calidad de los locales, insisto, muy lejos de la que de verdad tienen, bastó para apuntalar la derrota.

Incluso cuando el VAR anuló el gol de Jovic, por fuera de juego claro (la puntica, la puntica, pero era fuera de juego) y sonrojaba al delantero de los 80 kilitos, parecía que un atisbo del milagro podría aparecer en el cielo para los osasunistas, pero nada más lejos de la reaidad. La fragilidad volvía con la facilidad que marcaba Rodrygo el segundo gol. Recibir escorado en la izquierda, encarar a Lillo, recortar hacia adengtro y batir a un vendido Rubén. 2-0. Ale, señoritas, fuera del salón que la próxima semana tenemos otro desfile y hay que guardar los modelitos y lavar los trapos.

Osasuna termina su gira de modistos en Levante, el próximo fin de semana, antes del nuevo parón liguero por compromisos de las selecciones y la Eurocopa de 2020. Una plaza difícil a la que, confiemos, los nuestros lleguen con los buenos y los titulares, dejándonos de fondos de armario que apenas nos permiten estar de pie. Vale que el Bernabéu no es plaza en la que debamos dejarnos la vida, pero eso que dicen de que las ocasiones las pintan calvas esta vez era más cierto que nunca. Calvas y con el B. Pero esto es otra historia y la moda sigue adelante. Se impone el blaugrana... Del Levante.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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