Mala racha
Dos tropiezos y la cruda realidad de Osasuna
Las derrotas en Sevilla y A Coruña agravan la crisis a domicilio


Publicado el 03/11/2026 a las 05:00
Si el Sánchez-Pizjuán puso a Osasuna enfrente de su cruda realidad, Riazor volvió a sacar el espejo que mostró todas las carencias de un equipo que sigue tropezando con la misma piedra, por errores propios, por su agujero futbolístico, la falta alarmante de energía y una endeblez psicológica preocupante. Incluso consiguiendo ventaja en el marcador se escapó primero la victoria y después el empate.
El día de la marmota a domicilio, donde parece una quimera llevarse una alegría. Así es imposible. Los 0 puntos de 6 posibles en las dos salidas seguidas conducen al suspenso en la reválida que se atraganta, más allá de entrenadores. Hay trabajo, y mucho.
Y eso que la ley del fútbol, esa que dicta que el que perdona lo acaba pagando, premió a Osasuna con el gol de Budimir. El equipo de Arrasate había salido indemne de los fallos groseros. Herrera, de nuevo en el once, salvó los muebles. Parecía que con un portero y delantero diferenciales podía bastar para triunfar, un clásico de Osasuna en muchos partidos, pero se necesita una versión competitiva que acompañe esa tesis.
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ESTA VEZ, CON VENTAJA
El viento soplaba de cara. No se podía hacer más con menos porque el 0-1 -aprovechando un regalo- no estaba acompañado de una versión mejorada, aunque con el paso de los minutos la situación estaba más controlada. Sin alardes. Osasuna se marcaba el reto de prolongar los 20 primeros minutos buenos de Sevilla y este lunes debía mantenerse en pie con personalidad una vez conseguida la renta.
Hubo un patrón que se repitió indudablemente. El gol del rival desactivó definitivamente los brotes verdes, esta vez después de perder un balón que condujo a una falta evitable. Detalles. Soriano vio el hueco para fusilar las opciones de Osasuna y, a falta de media hora, el equipo parecía derrotado y sin gasolina. Igual que en Sevilla y otros muchos días, la fragilidad mental salió a relucir. Un varapalo sin solución. Y el Deportivo volaba, más entero, más intenso y más convincente. Los cambios le impulsaron, mientras que Osasuna tampoco tenía más chispa que aportar. La historia se repetía, sin que nadie pegara un golpe sobre la mesa. Superados y sin capacidad de gobernar la situación.
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EL MÁS GOLEADO A DOMICILIO
La dolorosísima derrota llegó al final. Otros dos goles encajados lejos de El Sadar para disparar la cifra a 19 recibidos en 6 jornadas, el peor dato de la Liga. Salen más de tres por partido, una cifra insostenible para cualquier equipo que quiera ser competitivo. En el global liguero, Osasuna es el segundo que más encaja (dos goles por partido) por detrás del Racing. Entre las tareas de Jagoba Arrasate, la solidez defensiva se presenta como el más prioritario.