Osasuna

El osasunista más incondicional de Sevilla: "Por ver a Osasuna, fui el primero en conseguir una entrada en la pandemia" 

Un regalo cuando era niño generó la chispa de la pasión de Álvaro Castillo. Este lunes no habrá muchos más rojillos en el Pizjuán, hasta el punto de que no se habilitará la zona visitante y le han reubicado detrás del banquillo de Arrasate

Álvaro Castillo, junto a su hija en un partido de otra temporada de Osasuna en el Benito Villamarín
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Álvaro Castillo, en un partido de Osasuna en una temporada anterior en el Villamarín. A su lado, su hija Laura con la camiseta que le habían regalado a él cuando era pequeño y que encendió la llama rojillaCEDIDA
Álvaro Castillo, junto a su hija en un partido de otra temporada de Osasuna en el Benito Villamarín

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Fernando Ciordia

Publicado el 25/10/2026 a las 20:16

Tiene anécdotas relacionadas con Osasuna “para escribir un libro”, dice. Pero hay dos capítulos que sobresalen del resto. El primero, el orgullo de ser el primer aficionado rojillo que vio en directo al equipo en la pandemia, no sin esfuerzo. El segundo, aquella memorable eliminatoria de Copa de 2023 en el Villamarín contra el Betis que vivió de una manera particular.

Se trata de Álvaro Castillo Márquez (41 años), que siendo niño recibió un regalo que marcaría para siempre su afición. Un hermano de su abuela emigraría a Pamplona y en uno de sus viajes de vuelta le traería una camiseta rojilla de la marca Kappa. Fue la primera de las decenas que colecciona ahora. “Siendo un niño, dije que ése sería mi equipo. Y no me creían. Me llamaron loco”, recuerda con simpatía en conversación telefónica desde el municipio de Espartinas.

Natural de Ronda (Málaga), pero residente en Sevilla desde hace dos décadas, no se pierde un partido de Osasuna en la capital andaluza o en la comunidad. En plena pandemia en 2020, era testigo con sus ojos del primer partido con público en la grada, cuando Osasuna viajó a Sevilla en diciembre para medirse al modesto Tomares en La Cartuja.

Esa mañana, la federación informaba que se habilitaban unas 300 entradas, repartidas entre jugadores sevillanos y compromisos, y socios locales. Tras intentarlo de todas las maneras y aprovechando sus contactos al gestionar una oficina de seguros, Castillo dio con el presidente del Tomares, que le prometió una localidad.

“Me dijo que fuera a la cola de las oficinas. Fui enseguida y era el primero. Estuve esperando como tres o cuatro horas. Al salir, me entrevistaron en Deportes Cuatro al ser el primer aficionado en España en conseguir una entrada en esa época del covid”, repasaba con emoción. “Allí planté mi bandera. Tras el partido me saludaron los jugadores y los directivos, que habían estado pendientes de mí durante el día”.

En 2023, llegaba otro momento singular. Osasuna jugaba contra el Betis aquella eliminatoria copera que se solventó en los penaltis con un gran Sergio Herrera. “Era invierno y miércoles. Compré tres entradas y me llevé a dos sevillistas disfrazados de Osasuna que fliparon. No había más rojillos. Fue muy emocionante. Aquel día no lo voy a olvidar en mi vida”.

Con simpatía, hace memoria con otro episodio cuando Osasuna visitó Cádiz en Segunda, con el propio Herrera también de héroe parando tres penas máximas. Un cliente suyo era representante de jugadores y le facilitó el acceso. Cuál fue su sorpresa cuando fue a entrar al Carranza. “Aparecí vestido de Osasuna sin saber que tenía un sitio en el palco. Su representado era el capitán del Cádiz (José Mari) que justo estaba lesionado. Me sentó junto a él y nos conocimos. Luego, caminando por el estadio, la gente nos miraba raro por ese choque de colores”, detalla con humor.

Celebró el ascenso virtual en Córdoba en 2019 y no faltó a la eliminatoria de Chiclana de 2024 aplazada por las lluvias. Pero pesadilla fue el contratiempo de la final de Copa en La Cartuja, donde se rompieron todas las ilusiones al verse estafado por una compra que había sido falsa. “Me ofrecí a hacer rutas con aficionados y a prestar mi ayuda en Sevilla. Pero al quedar con el vendedor nadie apareció. Fui estafado y me quedé en la calle”.

DETRÁS DEL BANQUILLO

Seguidor del día a día de Osasuna y gran apasionado, este lunes 26 de octubre estará con su hija Laura, sevillista, en el Sánchez-Pizjuán. Al no acudir afición de Osasuna por ser lunes y porque el equipo jugó en fechas recientes en Sevilla contra el Betis siendo festivo, les han reubicado para estar en preferencia justo detrás del banquillo rojillo. No se abre la zona visitante. “Voy a ver a Dios, que es Jagoba Arrasate. Lo voy a ver de cerca”, expresa entre risas aplaudiendo la llegada del técnico vasco.

En un bar futbolero de Espartinas, lleva años instaurada una porra con los resultados de los partidos del Betis, del Sevilla... y de Osasuna. “Fui pesado con eso”, apunta Álvaro Castillo, uno de los primeros socios simpatizantes del club y que no ha podido ver todavía un partido en El Sadar. Hace dos años vino a San Fermín y no perdió ocasión para el tour del estadio. Todo llegará.

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