Aniversario
Ramón Morales, una vida junto a Osasuna
El socio más antiguo repasa ocho décadas de fidelidad en el cumpleaños del club


Publicado el 24/10/2026 a las 05:00
Osasuna cumple este sábado, 24 de octubre, 106 años de historia y Ramón Morales celebra 80 como socio, el más antiguo del club. Aquel adolescente al que su padre llevaba al campo de San Juan mantiene intacta la pasión a sus 94 años. Afloran anécdotas y vivencias, desde aquellos viajes en autobús con el propio equipo hasta la celebración del gol de Pablo Ibáñez en San Mamés. El fútbol se ha transformado, pero el sentimiento rojillo permanece. “He sufrido mucho con Osasuna, ¿eh? Perdía y te ibas sin cenar a dormir”, reconoce en esta conversación con Diario de Navarra, que tiene lugar en su casa.
Ramón, sentado en su butaca y leyendo este periódico, está al día de toda la actualidad y hoy seguro que también leerá estas páginas. “¿Qué queréis de mí?”, lanza sonriente, dispuesto a encender un rato de mirada al pasado. Es el de la Sastrería Morales, en el corazón de Pamplona; el marido de la hija del masajista; el que viajaba en el autobús con los jugadores; el que no faltaba a San Juan ni a El Sadar; el que ha tenido relación con jugadores, entrenadores y presidentes. Es el socio más longevo, aunque cabe mencionar que el Café Iruña, como persona jurídica y lugar donde nació Osasuna, ostenta el carnet número uno de la entidad. Un largo trayecto ligado a Osasuna, un relato de fútbol y de vida.
Los recuerdos van apareciendo conforme avanza la charla. Para animar, ha cambiado su butaca de siempre en Tribuna de Gol por el sofá, donde se expresa como un libro abierto y los silencios activan la máquina del tiempo. Ramón Morales revive su particular matrimonio con Osasuna, del que no se pierde ningún partido, aunque ahora, por problemas de movilidad, tenga que seguirlos por televisión. “Mi último partido en El Sadar fue contra Las Palmas y digo más: Osasuna marcó dos goles ese día”, dice con emoción.
EL LAZO CON 'LOS REY' Y LOS VIAJES CON EL EQUIPO
Su historia con el club comenzó oficialmente en 1946, según consta en el registro. “Sé que mi padre me hizo socio cuando tenía 14 años. Eso seguro”, comenta. Para entonces, Ramón Morales, hijo de Ramón y Amparo Beloso, ya empezaba a vislumbrar el oficio de sastre de su padre, una profesión que lo llevó durante un tiempo a Barcelona, donde nació Ramón. Enseguida se trasladaron a Pamplona. “Mi padre trabajó en Casa Mendiluce, donde vendían telas y era uno de los socios. Ahí me metieron a aprender el oficio. Nos establecimos después en la Plaza del Castillo, la segunda planta donde La Perla” (Sastrería Morales), comenta. Allí trabajó durante 50 años, hasta jubilarse.
Sus lazos familiares explican parte de su conexión con Osasuna. “Empecé a tener relación con una chica, con la cual me llegué a casar (Chely Rey). Y resulta que era la hija del masajista y médico de Osasuna, Vicente Rey, que era masajista, y Juan José, el médico. Encima la vida me regaló eso”, recuerda entre risas. Ese hilo directo le permitió conocer el equipo desde dentro. “Recuerdo que, gracias a mi cuñado Vicente (Rey), me desplazaba con el equipo en el autobús de Osasuna. No quise abusar de ello, pero fui varias veces, sí. Hice muchos viajes, íbamos al hotel Condado en Barcelona. Eran horas de autobús. No es como ahora, que viajan casi en el mismo día”, relata. La expedición salía entonces desde la Plaza del Castillo, donde estaba la sede de la entidad.
A ello se añade que jugadores y entrenadores también acudían a su sastrería como clientes. “Tuve relación con un entrenador, Miguel Gual, vino de Cataluña. Era uno de los clientes. Antes había mucha cercanía, ahora ha cambiado todo”, considera. Era la década de los 60, antes de que Osasuna se trasladase a El Sadar. “He ido muchísimo a San Juan, era curioso porque las casas daban al campo. Era una bifurcación de caminos. En el otro sentido había una bolera, luego íbamos los amigos”, rememora.
SUFRIMIENTO Y FELICIDAD EN TRIBUNA de GOL
Como aficionado empedernido, siempre atento y analítico con todos los deportes, ha aprendido a relativizar los enfados y las alegrías. Aunque también se ha llevado malos ratos. “Ahora pienso que no tenía sentido. Ellos perdían y estaban tan contentos y tú dejando de cenar…” En Tribuna de Gol (zona norte) se fue forjando su relación con Osasuna. “Nunca me acostumbré a ver el fútbol desde un lateral”, advierte. Con gran agilidad mental, ensalza el nombre de Fermín Ezcurra, con quien tuvo “muchísima relación” en su momento. “Ha sido el mejor presidente, eso que no lo dude nadie. Trataba el club como si fuese su casa. Miraba cada peseta, no derrochaba absolutamente nada”, destaca.


-¿Qué jugadores de Osasuna recuerda?
-Me acuerdo de Joaquín Not, por ejemplo.
-¿Y la delantera mítica?
-Echeverría, Iriguibel, Martín. Me dio muchas alegrías. Y había un centro del campo muy bueno. Un equipazo.
Ramón coge carrerilla y no duda en rescatar otros nombres relevantes. “Clemente Iriarte levantó a Osasuna de forma terrible y también recuerdo mucho a un portero, Goyo (Vergel). Pedro Mari Zabalza ha tenido mucha implicación en distintos niveles del club. Esas cosas las he sentido mucho en su tiempo y me van viniendo a la cabeza”.
- ¿Se va enfriando el ánimo con el paso del tiempo?
-Me costó muchísimo, pero aprendí. Aunque creo que me ha dado más alegrías que disgustos. Cuando era más joven, Osasuna era una especie de Dios. Lo seguiré siempre.
"No puedo ir al campo, pero siento la misma pasión"
Ramón Morales lamenta no poder ir al campo, porque, como reconoce, “no es lo mismo”. Le falta esa manera de vivir el fútbol, de sentirlo en la grada y compartirlo con los demás. Pero la distancia no ha apagado nada: a sus 94 años, mantiene “la misma pasión” de toda una vida de osasunismo. Tiene memoria para mirar al pasado, pero está muy al día de lo que sucede en Osasuna, por ejemplo tras el cambio de entrenador. “¿Jagoba Arrasate? Ni comparación al lado de lo que hemos tenido. Lo que no entiendo es por qué se fue. Lleva seis años, estás estupendamente y el equipo también… Se fue a Mallorca, no funcionó y se vino para Mutilva, y en Osasuna han quitado al entrenador enseguida. El tiempo demuestra lo que digo”, expone con vehemencia.
Le gusta Budimir por los goles que marca, pero tiene predilección por otros jugadores. “Aimar es verdad que juega mucho, pero le falta chutar más a gol. Budimir le abre muchos espacios, tiene que aprovecharlos”, analiza.
Y tiene grabado un momento reciente, el gol en San Mamés que valió una final de Copa. “La satisfacción del centro de Moncayola y el remate de Pablo Ibáñez no se me va a olvidar en la vida”, recuerda. Su atención le hace estar al tanto incluso de la incorporación de Sergio Nuin al Athletic, un rival que tiene marcado en rojo y que “nos ha hecho varias faenas”.
PARTIDOS A HORAS "EXTRAÑAS"
A Ramón Morales no le gusta el denominado fútbol moderno, con horarios a desmano y un uso polémico del VAR. “No me hables del VAR... Si cambian las cosas que sea para bien. A veces no sabes ni lo que están viendo. Ven las imágenes y no se aclaran ni ellos”, apunta. El malestar se traslada a los señalamientos. “Si juega Osasuna un sábado al mediodía ya no sales a comer. Tienen la culpa los de arriba. Están tratando a los jugadores como robots. Meten muchos partidos y a horas extrañas. Osasuna tiene tres jugadores lesionados, normal...”, reflexiona. “Se tiene muy poca consideración, es mi punto de vista. Seguro que tienen sus argumentos y me convencerían, pero es lo que pienso”, añade.
Ramón Morales Beloso (94 años) nació en Barcelona en 1932, pero se trasladó a Pamplona siendo muy pequeño. Es el mayor de tres hermanos. Con Chely Rey tuvo tres hijas: Patricia, Aránzazu y Laura. Trabajó durante 50 años en el negocio familiar, Sastrería Morales, situado en la Plaza del Castillo. Es el socio más antiguo de Osasuna, al que pertenece desde 1946, una afición que heredó de su padre, Ramón.