Osasuna
Bajo los pies de El Sadar
El césped mejora en pleno parón tras un proceso de resiembra, mientras los trabajos de mantenimiento afinan el terreno de juego: dentro de la hierba, un sistema híbrido formado por arena, materia orgánica y fibras inyectadas que cumple 5 años


Publicado el 01/10/2026 a las 05:00
Osasuna para por los compromisos internacionales, el césped de El Sadar respira y mejora. Momento propicio para mirar hacia abajo, a ese mundo subterráneo que yace a los pies del estadio. El sistema híbrido mantiene un 95% de césped natural, reforzado con fibras de polietileno cosidas a una profundidad de 18 centímetros. Bajo tierra también hay una capa de enraízamiento compuesta por arena, principalmente, y materia orgánica. Ese entramado quedó instalado hace cinco años con la reforma del estadio y ahora experimenta una resiembra, tal y como se suele hacer en los parones. Los trabajos se iniciaron nada más acabar el partido contra el Rayo y siguen en marcha.
La hierba, más alta de lo habitual, presenta un aspecto mucho más favorable que en el inicio de campeonato, castigada por un verano de calor extremo además de otras cuestiones logísticas. El cartel de “campo recién tratado, no pisar” es la imagen que preside el estadio nada más cruzar el túnel de vestuarios. El fútbol no volverá a El Sadar hasta el 18 de octubre, pero la actividad no cesa. Es otro tipo de partido. La vida a pie de césped en el templo de Osasuna, sin entrenamientos ni partidos, fluye entre cortadoras, distinta maquinaria, fertilizantes, lámparas de calor, mangueras, aspersores y todo tipo de herramientas de jardinería. Esas son las armas de los guardianes de El Sadar.
RESIEMBRA EN EL PARÓN
Cinco personas son las encargadas de mantener el terreno: Juan Carlos Sanz y Tino Ventura, por parte del club, y Tomás Sánchez, Julen Sánchez y Ángel Blasco, de la empresa Royalverd, contratada por el club para estas labores. La compañía presta servicio a distintos clubes de la Liga, además de otros deportes. “Con la resiembra actual, sin prisas, la semilla ha ido germinando. La temperatura ya es buena más o menos. Estamos bajando ya a parámetros más normales, entonces se está notando que el césped está ahora en mejor que hace dos semanas”, traslada Juan Carlos Sanz (Pamplona, 1965), responsable de jardinería en El Sadar y en el club desde hace 40 años. “Lo que necesitamos es que haya una densidad del 100% para que aguante el invierno por la parada vegetativa del césped, aunque tenemos las luces de crecimiento para favorecer sus labores fotosintéticas”, agrega.
Una resiembra consiste en utilizar maquinaria para enterrar la semilla y tratarlas con abonos y fertilizantes. “Las variedades que usamos nosotros son de una implantación rápida (ray-grass inglés y poa pratensis), en 4 o 5 días con unas temperaturas del suelo normales germina rápidamente y se cubre. Luego entra en juego la labor de mantenimiento, pero este verano hemos sufrido por el calor”, expresa. Estos días, con temperaturas más suaves, se está completando el proceso adecuadamente. Este ecosistema cumple cinco años, cuando se cambio además el sistema de drenajes y de riego por primera vez desde la inauguración en 1967.
El césped híbrido proporciona estabilidad, una recuperación más rápida y más de 10 años de vida útil. También ayuda a prevenir las lesiones. “Tiene una ventaja increíble, no se levanta y no hay huellas que te puedan perjudicar en el rodamiento del balón y en los controles. Ha mejorado mucho y en cuanto a mantenimiento nos cuesta una cuarta parte de lo que costaba antes un césped natural normal, por ese aspecto sí que es una inversión interesante”, cuenta.
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EL OTRO PARTIDO
Los cuidados son de otra manera, pero no se enfría esa necesidad de atención. Como en cada oficio, los jardineros viven su particular partido durante la semana para que todo esté a punto. Además, ese día, en función del horario, se corta la hierba y se pintan las líneas. Todo queda documentado en una hoja de control de la Liga, que marca que el corte del terreno de juego estar entre 20 y 30 milímetros de altura. En El Sadar suelen ser 25 mm.
Al terminar ya se mira al siguiente compromiso. “Nosotros normalmente después de cada partido lo que hacemos es una limpia del material que haya podido soltarse del césped con unas cortadoras rotativas para aspirarlo. Luego se taquea el campo y a partir de ahí empezamos con los tratamientos, tanto de abonos granulares como abonos foliares. Ya tenemos en mente que en 15 días vuelve a jugar el equipo, incluso puede haber algún entrenamiento antes”, traslada con detalle.
En esa tarea se engloba analizar “los parámetros de humedad, temperatura, salinidad, etc.”, que arrojan dos sondas y se hacen “analíticas tanto de suelo como de agua cada cierto tiempo para conocer un poco qué escenario manejamos”. Entre las principales amenazas que encuentran a su paso apunta a “las temperaturas extremas, tanto el calor como las heladas”, además de evitar los excesos de humedad que pueden dar paso a un problema fúngico, como pasó en Balaídos, lo que obligó a aplazar el partido de Osasuna.
Todos estos factores, algunos imprevistos, obligan a no bajar la guardia. En pleno parón, el césped no se detiene. Al contrario. En El Sadar, la vida sigue y el terreno se prepara para volver a su mejor versión.