Entrevista
Iker Benito: "Soy un afortunado por haber jugado en Osasuna y mi cariño al club será eterno"
Un año ha dado para mucho: vuelta a Osasuna tras la cesión en Miranda, lesión grave de rodilla, exitosa recuperación y pretemporada torcida. Desde México, con gratitud, explica cómo fue su adiós


Publicado el 10/09/2026 a las 05:00
Al otro lado del charco, a 9.100 kilómetros en línea recta de Pamplona y con ocho horas de diferencia, se escucha la voz de uno de los futbolistas que ha dejado Osasuna para emprender una etapa que rompe con la anterior. Iker Benito, canterano de Tajonar de 24 años, defiende la camiseta del Querétaro mexicano.
¿Qué tal le va?
Es un cambio grande, pero estoy muy feliz. En lo poco que llevo aquí me estoy adaptando rápido y estoy muy contento, tanto en el fútbol como fuera. Creo que es una ciudad muy chula. Los compañeros me han acogido súper bien.
¿Qué pasó para salir de Osasuna?
Yo sabía que era mi último año de contrato y mi intención era quedarme. Después de la lesión, Osasuna me planteó una oferta de renovación. Les dije que sabía que no me merecía más que eso. Fui sincero, creía que me podía ganar una renovación mejor en el campo. Luego comenzó la pretemporada y mis agentes hablaron con Braulio, que les comunicó que el entrenador (Ramis) había pedido firmar otro lateral derecho. Si nos quedábamos, no íbamos a tener la participación que queríamos. Nos dijeron que nos dejaban salir si traíamos una oferta de traspaso. Y así fue, mis agentes se pusieron a trabajar. El Querétaro llevaba ya un año intentando el fichaje. Al principio no era viable, pero luego, cuando se abrió la posibilidad, hablamos con ellos y fue bastante rápido. Fueron unas dos semanas de negociaciones.
Entonces, dejó de lado esa oferta de renovación que le llegó la temporada pasada.
Me ofrecieron un año más (hasta 2028) poco después de romperme el ligamento cruzado. Y yo ya les dije eso, que mi intención era quedarme en Osasuna y renovar, pero que creía que en el campo podía demostrar. De momento no lo había demostrado y por eso no me merecía más . Y luego, las circunstancias cambiaron. Comenzó la pretemporada y al informarnos de que el entrenador no contaba conmigo y que quería otro lateral, buscamos otra alternativa y el club nos puso muchas facilidades.
Se había recuperado bien de la lesión y comenzaba el verano de cero con todos. ¿Fue difícil llevar todo eso?
No, el fútbol es así, hay veces que hay cosas que no dependen de ti. El entrenador en ese momento no confiaba en mí, quería otro jugador en esa posición y yo lo entendí, lo acepté. Lo bueno que he tenido es que he estado abierto a buscar otras opciones si se daban. Si mi futuro estaba lejos de Osasuna,aunque yo en ese momento no lo quería así, pues tenía que verlo así. Hay veces que tienes que tomar decisiones muy rápido. No lo tomé como algo malo. Ya estaba preparado físicamente desde la temporada anterior, estaba al 100%. Estaba preparado para asumir este reto.
¿Qué es lo que se encuentra al llegar a Querétaro?
Por suerte, tengo aquí dos excompañeros del Mirandés, Homenchenko y Carlo Adriano. Con Carlo fue con el que más hablé, que es español y lleva un año aquí ya, y me informé de todo bien antes de tomar la decisión. Me habló muy bien de la ciudad, del club, del ambiente, de los compañeros, de la liga... Fue más fácil tomar la decisión, dentro de la dificultad, porque dejas la familia muy lejos. Futbolísticamente, era un reto que me gustaba, que no me daba miedo. Cuando llegué aquí me encontré lo que me había comentado: tenemos un grupo fantástico de jugadores con mucho talento, un club que ahora mismo está apostando por talento joven, que igual en clubes grandes de América no les dan esa oportunidad y vienen aquí y quieren revalorizarse, hacerlo bien. Es un club que desde hace 13-14 meses lo compró una propiedad americana.
¿Y la adaptación al fútbol?
Estoy muy sorprendido por el fútbol mexicano. En España no se tiene mucho conocimiento, pero hay mucho nivel. Es muy distinto porque no hay tanto orden táctico. En España, es todo muy táctico, muy posicional, hay pocas ocasiones. Aquí en México es mucho fútbol de transición, ida y vuelta. Da igual que vayas empatando, ganando o perdiendo, que el fútbol sigue siendo el mismo. Pero físicamente es muy duro porque a mí, por ejemplo, algo que me ha costado mucho y en lo que todavía me estoy adaptando es la altura. Nosotros jugamos casi a 2.000 metros de altura. Cuesta muchísimo a la hora de hacer esfuerzos, recuperar porque te falta el aire, tienes esa sensación de fatiga. Aquí los jugadores mexicanos, como están acostumbrados, tienen esa condición física.
¿Y le viene bien por tus cualidades? Está jugando de extremo.
Sí, en la izquierda, sí. Me viene muy bien este juego porque es un fútbol, sobre todo el que practicamos en nuestro equipo, de mucha transición, de ir al espacio. Es un fútbol que me gusta, que me divierte. Estoy muy contento.
¿Lo de lateral ya olvidado o no le llenó ser lateral en Osasuna?
No cierro puertas a nada. En el Mirandés había jugado de carrilero izquierdo con Alessio (Lisci) y para volver a Osasuna asumí esa posición de lateral derecho. Me gustaba. Aprendí mucho defensivamente, me sirvió para muchísimos conceptos y ahora me está tocando jugar de extremo. Ya sabía cuando vine aquí que iba a jugar de extremo. Cuantas más posibilidades tengas de jugar en distintas posiciones, mejor para uno.
Ha tenido la oportunidad de jugar. ¿Cómo se vive el fútbol ahí en los partidos?
Aquí es una auténtica locura. El otro día estábamos jugando con 60.000 personas en el campo del Atlas, en Guadalajara. El fútbol aquí es un estilo de vida muy pasional. La gente vive por y para el fútbol, todos los estadios están llenos. En nuestro estadio también hay muchísima afición y ambiente. Eso te hace sentir más futbolista todavía.
¿Le conocen ya por la calle o todavía no?
Sí, me quedé sorprendido. En los primeros días con mi padre, estaba aquí en Querétaro en un centro comercial y ya me pedían fotos, cuando todavía no había entrenado y no se había anunciado el fichaje. Siendo un club que aquí en México no es de los que más afición tiene, pero están atentos a todo y lo viven todo.
¿Le ha dado tiempo a conocer la ciudad o el país? Será pronto.
Estoy esperando un poco ahora, ya que en un mes viene mi pareja y mi madre, para conocerlo un poco con ellas. Pero sí, poco a poco voy conociendo. Apenas llevo tres semanas y al principio siempre estás liado con el coche, la casa, la residencia... Pero sí, intento visitar lo máximo que puedo y ahora, en cuanto ya vengan a visitarme, más todavía.
¿Qué es lo que más choca?
Es un choque cultural muy grande en todo, porque hace muchísimo calor. Ahora es época de tormentas, a la mañana siempre hace mucho sol, a la tarde siempre hay tormentas, pero ahí siempre hace muy buen tiempo. Aquí los compañeros entrenan con térmica y con mallas para no quemarse, porque al estar a tanta altura es más fácil que te queme el sol. Luego las comidas aquí cambian mucho. Le echan picante a todo, es increíble. Aquí tienen aguante. Con el picante no puedo. Me tengo que acostumbrar (ríe). Es una cultura muy distinta, la gente aquí en México es todo el mundo de a pie de calle. Los trabajadores del club todos son súper amables y agradecidos. Son muy trabajadores. Es espectacular. Culturalmente es un cambio muy grande, pero, oye, te tienes que adaptar a ellos y en eso estoy.
¿Pasan muchas horas en la ciudad deportiva? ¿El día a día es tan profesional como en Osasuna?
Sí, como un club de Primera División de España. Tenemos una ciudad deportiva con todo tipo de medios, tenemos un vestuario muy bueno, tenemos unas instalaciones deportivas que están bien, un gimnasio gigante... Desde que vino la nueva propiedad están intentando cambiar todo eso. Pasamos horas. Entramos pronto, allí ya tienes que estar a las 8 de la mañana y estamos hasta el mediodía . También tienes, si quieres, la posibilidad de comer y de desayunar.
¿Cuesta desplazarse en la ciudad?
Sí, aquí es una locura. Yo cuando llegué aquí dije: bueno, es una ciudad pequeñita, al lado de Ciudad de México, pero claro, luego me puse a mirar y tenía dos millones de habitantes. Yo por ejemplo vivo sin tráfico a 20 minutos de la ciudad deportiva, porque vivo en un barrio un poco alejado de la ciudad, pero como hay mucho tráfico aquí casi que todos los días tardo como 45 minutos mínimo en llegar al entrenamiento.
Nada que ver con Tajonar.
Sí, sí. Yo vivía cerca de El Sadar y en cuatro minutos estaba en Tajonar.
¿Ha visto partidos de Osasuna?
He visto todos menos el último, que me pilló justo en el entrenamiento y solo pude ver los cinco últimos minutos. He visto empezar bien al equipo, menos este último partido que seguro que les ha servido para aprender mucho. Creo que están haciendo bien las cosas, van bien encaminados. También estoy en contacto con algunos compañeros. Les sigo.
¿Con quién habla?
El otro día hablé con Iker Muñoz, le felicité por su cumpleaños. Estuve hablando también con Jorge Herrando para preguntarle por la lesión. Pregunto un poco por todo. Es una gozada porque es gente con la que llevo tiempo compartiendo vestuario. Con Iker Muñoz llevo desde hace muchísimos años y con Jorge también. Cuando vaya a Pamplona intentaré pasarme por Tajonar porque no pude despedirme de los compañeros como me hubiese gustado. Fue todo muy rápido.
¿Con qué sentimiento se va uno de Osasuna?
A Osasuna le voy a estar agradecido de por vida. Soy un afortunado porque ellos fueron los que me han dado la oportunidad de debutar en el fútbol profesional. Aunque yo me lo haya ganado también te tienen que dar la oportunidad. Hay chicos que por lo que sea no tienen esa oportunidad y a mí Osasuna me la dio. Confió desde que tenía 19 años. Cata y Braulio siempre han confiado en mí. Al club le guardo un cariño eterno y siempre voy a ser un rojillo más. Siempre voy a seguir a Osasuna.
¿Contento con el nuevo contrato?
Sí, he firmado tres años con un opcional por parte del club. Necesitaba estabilidad para mi vida. Me ha venido muy bien. Estoy feliz aquí. Me siento uno más en el vestuario y físicamente ya me voy encontrando como me gustaría.