Mendizorroza

El enemigo, en casa

Primera derrota rojilla de la temporada en un campo donde no había perdido desde 2015

Alavés - Osasuna, en directo
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Afición de Osasuna en Mendizorroza, este domingoJ.P. URDIROZ
Alavés - Osasuna, en directo

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Gorka FiuzaBorja Bernarte

Publicado el 07/09/2026 a las 05:00

Nadar para morir en la orilla. Seguro que eso pensaron el millar de aficionados de Osasuna que se desplazaron a Vitoria para vivir el primer derbi de la temporada. La capital alavesa se tiñó de rojo desde bien pronto, en un ambiente marcado por la hermandad y el calor. Se superaron los 30 grados, así que el atuendo fue veraniego.

Se vendieron 367 entradas en Pamplona y hubo 1.163 inscritos para el sorteo. Un alto número de rojillos se movilizó por su cuenta en un escenario cercano y en el que ambas aficiones se mezclaron con total respeto en la grada.

Cinco meses después del último compromiso en Vitoria, los equipos se vieron las caras en lo alto de la clasificación, lo que disparaba el optimismo en ambos bandos. Y el duelo no defraudó con siete goles y un toma y daca dentro de un escenario de errores en ambos conjuntos. Y eso que el vencedor se iba a colocar en segunda posición por detrás del Barcelona. Anecdótico, pero un motivo de alegría para dos equipos acostumbrados a pelear por la salvación.

HERRERA, PROTAGONISTA

El ambiente festivo de las calles vitorianas pasó a Mendizorrotza con una calurosa bienvenida, en todos los sentidos, por parte del Alavés. “Damos la bienvenida a los aficionados rojillos. Estáis en vuestra casa”, anunciaron por megafonía. Los aplausos comunes se sucedieron a lo largo de una intensa tarde: Pablo Ibáñez, el lesionado local Mikel Rodríguez y unión también para corear a Tebas. Hubo hasta dantzaris en la previa, lo que retrasó un minuto el inicio.

Unos bailes que se prolongaron en la defensa de Osasuna para rabia de los desplazados. Errores de bulto que marcaron el devenir del partido. Pero el equipo trató de mantenerse siempre en pie. Contagiado por Budimir y sus goles. Se celebraron en Mendi como si fuera El Sadar, pero el Alavés siempre estuvo un paso -dos o tres- por delante en una tarde alocada.

Las pulsaciones altas las trató de bajar Sergio Herrera que quiso detener el tiempo en más de una ocasión. Se llevó los silbidos de su anterior hinchada en una tarde aciaga para el guardameta rojillo. Dentro de la festividad, el mayor susto llegó desde el graderío cuando se atendió a un aficionado por un golpe de calor. Un mal menor del que se repuso. No así Osasuna, que encajó su primera derrota del curso en un estadio que había sido propicio para sus intereses. De hecho, la última vez que los navarros se marcharon sin puntos de Vitoria fue en 2015, en Segunda División. Un 3-0 inapelable.

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