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Rolex en Balaídos

Triunfo de campanillas para un Osasuna que supo tener paciencia en tierras gallegas

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Fran Pérez

Actualizado el 27/08/2026 a las 23:07

Pues en estas andaban Patxi e Iñaki que habían ido a por setas a Balaídos cuando centra Dubasín, peina Raúl García de Haro y Barja encuentra un Rolex. Y que sigue la tarde-noche micológica y Galán nos echa una mano y Budimir encuentra otro Rolex. Y Patxi le suelta a Iñaki: "Oye, ¿aquí a qué hemos venido, a por setas o a por Rolex?". Pues ese es el resumen del partido de la primera jornada, jugado después de la segunda, en el estadio de Vigo. Una victoria que podía habernos puesto líderes...

Porque el dichoso hongo, seta, perretxiko, amanitas o bonguis hizo que el estreno rojillo se tuviera que aplazar. Claro, si se llega a jugar en su día, con la misma y esos tres puntos al Levante le ganamos. Y ahora estaríamos de líderes. Pero vaya usted a decirle eso al Tebas y compañía, que estos oídos sordos y bolsillos gordos todo en uno. Pero la vida (y la Liga) es así. Unas veces se gana y otras se pierde. Y cuando ni lo uno ni lo otro, empate...

Este equipo empieza a tomar forma y lo hace desde la necesidad. La necesidad de rotar, cuando no tienes la plantilla cerrada en esta obscenidad maquiavélica de comenzar a competir sin tener todos los cromos en el álbum. Así se quejaba Braulio, que volvía a su casa, antes del partido. Y Ramis teniendo que cambiar medio once, manteniendo sólo la meta (qué le vamos a hacer) y la defensa para revolucionar a todos los demás.

Con defensa de cinco, Osambela junto a Catena y Herrando. Torró en la sala de máquinas, Dubasín y Raúl García de Haro arriba y Moncayola por el centro. Ese once era el titular que saltaba a pisar los hongos de Balaídos en una primera entrega de orden y control pero sin acierto arriba y con una conejada que nos costó muy cara. Pérdida de Torró, mal repliegue, incluido del 6, Herrando sale blandito a Iago Aspas, el capitán celeste se viene arriba, recorta y dispara desde la frontal para que Herrera se tire a verla entrar.

El Celta, también con varios cambios, se ponía por delante y Osasuna parecía no tener respuesta. Bretones, Torró y Osambela deambulaban sin acierto por el verde en una suerte de buscar setas a ver si debajo de alguna aparecía David el Gnomo y nos daba la poción mágica para intentar sumar algo. Pero nada, ni setas, ni hongos, ni robellones, ni bonguis... Y eso que en el tramo final de la primera parte se espabilaba un poco y descubríamos que el portero era Radu...

En el segundo tiempo Ramis movió ficha. Metió a Iker Muñoz por Moncayola. Estábamos tratando de buscar la explicación de por qué no había quitado a Torró, que andaba a ritmo Boscos Tercera División, cuando un entradón de Marcos Alonso a Iker  empezó a aclarar la tarde de setas para los rojillos. Pese a que el riojano del pitolari sacó amarilla, el VAR le sacó los colores. O mejor dicho, se los hizo cambiar. Roja y uno menos para los de Giráldez.

La falta no dio frutos. Pero en nueve minutos la tortilla, que no revuelto de setas de cardo, dio la vuelta para goce de la parroquia navarra. Un centro de Dubasín desde la derecha, peinado por Raúl García de Haro, lo cazó Kike Barja quien controló y fusiló a Radu. El de Noáin sí que dio el cohetazo, en un inicio de las fiestas de su localidad accidentado. Demostraba así que la pretemporada que ha hecho no es flor de un día.

Y cuando llueve a gusto de unos, la cosa mejora. Torró parecía un avión, Osambela era rápido, fuerte, alto y guapo, Bretones cortaba por el centro y por la banda. Todos sumaban más que los de azul. Y en una ronda de córners cuando los de Ramis achuchaban, Galán echó una mano (o las dos) tras el empalme de Budimir y el colegiado señalaba once metros. Lo tenía tan claro el árbitro que ni a verlo al VAR fue. ¡Calla, calla, chuta no se vaya a arrepentir!

Budimir lanzó y puso el hongo nuclear al lado contrario al que se tiraba Radu. Osasuna volteaba el marcador, jugaba con uno más, controlaba el partido y olía a que esto no se escapaba. Y si somos sinceros, nunca peligró el marcador. Vale, somos Osasuna. Pero es que los vigueses apenas inquietaron a Sergio Herrera, algún córner que otro, algún centro que otro, pero sin sustos serios. Y eso fue lo mejor para los nuestros, aunque bien es cierto que podían haber marcado uno más por lo de los nervios.

La vibra era buena. Una primera victoria lejos de Pamplona, estreno de Ramis en su casillero de triunfos y ahora a hacerlo bueno contra el Getafe. Osasuna ganó cuando empezaban las primeras voces críticas, algo que me llama poderosamente la atención ya que no llevábamos ni una semana de competición. Hay que dejar trabajar al cuerpo técnico, hay que confiar en los que lleguen (ahí anda Rico, calentando banquillo, o Rockson sin papeles), hay que tener paciencia y hacer balance cuando llegue el momento. Mientras tanto, vamos a disfrutar. Y de cena, un revuelto.... ¡pero de gambas, que las setas se me han atragantado!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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