Entrevista
Santi Castillejo: "Me siento orgulloso de no haber cerrado la puerta a ningún canterano"
El entrenador cierra una etapa de ocho años “muy bonitos” al frente del filial, pese al descenso, con infinidad de jugadores que han pasado por sus manos y la espina de no haber dirigido al primer equipo


Publicado el 08/06/2026 a las 05:00
Terminado su ciclo de ocho años al frente del banquillo de Osasuna Promesas, Santi Castillejo (Valtierra, 1971) mira atrás con la satisfacción del trabajo bien hecho en la evolución de los futbolistas que han pasado por sus manos. Una labor de cantera que termina con el descenso del filial a Segunda RFEF, un desenlace que no ha tenido que ver con su punto final. El entrenador navarro lo venía masticando desde el comienzo del curso. Castillejo desmiga su paso por Tajonar.
¿Qué sensaciones tiene tras salir de Osasuna?
Ha habido infinidad de elogios. La mayoría de la gente ha sido muy agradecida con mi trabajo, pero es que lo he hecho en el equipo de mi tierra y eso siempre tiene un valor muy especial. La gente lo ha apreciado y estoy contento. Naturalmente hay gente que critica, pero tienen todo su derecho. Dice con orgullo “el equipo de mi tierra”. Es el equipo de mi tierra y es mi equipo, claro. Yo he sido jugador, tuve el sueño de subir desde juvenil hasta el primer equipo. Y ahora he tenido la suerte de entrenar a Osasuna Promesas ocho años. En total son 14 años de mi vida en el equipo, es para estar contento.
¿Por qué no continúa?
Comencé el año con la idea de que iba a haber cambios, el Promesas igual lo cogía el fútbol base y te das cuenta de que puede ser el último año. Lo que más me fastidia es no dejarlo en Primera RFEF porque estuvimos a un penalti, si metemos el penalti en Ferrol... El final de temporada ha sido duro para todos. El primer equipo ha tenido un final inesperado, porque lo tenía hecho y ese punto que te faltaba se resistió. Nuestra situación ha sido más normal. Estábamos haciendo una gran remontada pero hay detalles que se deciden por un error o un penalti. Hemos tenido muchos partidos que deberíamos haber ganado.
Cogió al Promesas en Tercera y el ciclo termina tras caer de Primera RFEF. ¿Qué balance le viene a la mente?
Te puedes quedar con lo último, la lástima de no haber mantenido el equipo en Primera RFEF. Pero si ves la trayectoria, creo que ha sido muy positiva. Han sido ocho años muy bonitos, donde la mayoría de los años han sido alegrías. Estoy muy contento con la gente que ha subido al primer equipo, con los que han pasado y con otros que están en el fútbol profesional como Barbero, Javi Martínez, Ibáñez o de Adama. Estoy muy contento con todo eso, pero también muy agradecido. Si hemos aguantado 8 años es gracias a ellos, gracias al trabajo y esfuerzo de muchos jugadores que no han llegado más arriba, pero que han hecho una labor increíble.
¿Nota un proyecto cambiado?
Todo cambia, pero la idea siempre ha sido la misma. Queremos tener mejores jugadores de aquí e intentar tener a alguno de fuera que te ayude para crecer. No es algo nuevo. Recuerdo que cuando yo jugaba en el Promesas ya había cinco o seis jugadores de fuera jugando con nosotros. Parece que se dice que hemos hecho algo nuevo, pero es un modelo que siempre se ha llevado. Creo que es positivo en el sentido de que si no tienes los jugadores apropiados, ¿por qué no vas a rodearte de esos buenos para que crezcan? Ojalá todos fueran navarros, soy el primer interesado, y la dirección deportiva también. Para ellos es más fácil, van a recibir menos críticas. Naturalmente no vas a estar a gusto con todos, la gente tiene derecho a opinar.
¿Cómo se explican esos fichajes para el Promesas? ¿No desnaturalizan el filial?
Mire, yo puse dos ejemplos muy claros. Se fichó a Guillem Molina de lateral derecho y tuvo que luchar con Arguibide. Al año siguiente Guillem Molina se va porque vemos que Arguibide es un jugador que ya ha dado ese paso. Con Adama pasó lo mismo. Lo reconvertimos a lateral izquierdo y tuvo que lucha con Marc Llinares. Y al año siguiente no se ficha a ningún lateral izquierdo y se le deja a Adama. De hecho, cuando Adama en diciembre se va al Athletic no teníamos lateral izquierdo. Tiene que jugar Eneko (Aguilar), que es nuestro mejor centrocampista, y no se ficha a nadie. Casi nos cuesta el descenso. Nosotros siempre intentamos que sean navarros, pero es imposible. Tienen que tener competencias fuertes.
Más allá de los resultados deportivos y de la categoría, al ser técnico del filial, ¿valora especialmente la evolución del futbolista?
Sí, valoro que ahora hay ocho canteranos en el primer equipo y siete que han estado con nosotros los últimos ocho años. Además, Javi Martínez estuvo cuatro años, Barbero estuvo tres años, otros tres de Pablo Ibáñez… Y por Adama se percibieron dos millones tras reconvertirlo en lateral. Si de algo me siento orgulloso, es que no hemos cerrado la puerta a ningún canterano. El tiempo nos ha demostrado que no nos hemos equivocado. No hay ninguno en Primera, en Segunda ni en otras categorías que demuestre un error por nuestra parte. Si ahora pareciera que un jugador que no contó con nosotros triunfa en Segunda o en Primera, diría que me he equivocado y que no hice bien mi trabajo. En un club como Osasuna hay que evaluar muchísimo ese aspecto, y si el jugador con el que no contamos después demuestra que no teníamos razón, hay que asumirlo. Es triste, pero eso es el fútbol profesional.
El paso de jugadores va por hornadas.
Esto no son matemáticas. Para subir arriba hay que tirar puertas. Recuerdo el año que yo subía al Promesas del juvenil. No pasó nadie más. Cuando subí al primer equipo fue difícil. Tuve que ser el pichichi del filial dos años, tuve que meter 11 y 20 goles. Hay que tirar las puertas, y si no es difícil subir a Primera. Además, ahora Osasuna tiene una plantilla muy consolidada. Seguirán subiendo unas veces más y otras menos. Este año hemos tenido la suerte de que tanto Arguibide como Osambela han subido al primer equipo. No han intervenido con nosotros y no ha pasado nada. Es algo normal.
¿Cómo ha vivido estar bajo las decisiones del entrenador del primer equipo a la hora de quedarse sin jugadores?
Eso es parte del trabajo. Si eres entrenador de un filial, tienes que asumir eso. Es parte de tu deber. Creo que la clave es aceptarlo de buen grado. No tienes que ser ningún impedimento, al revés. Hay que ayudar siempre que puedas y de la mejor manera que puedas.
¿Cómo ve la salud de Tajonar?
Luchamos con un entorno que todos conocemos: tenemos equipos alrededor con más poder. Ahí estamos para trabajar, intentar adelantarnos a ellos, intentar ser mejores en todo y retenerlos. Creo que estos son momentos, y ahora quizás no estamos en el momento de que suban jugadores, pero poco a poco saldrán, como ha pasado siempre.
¿Destacaría algunos futbolistas que le hayan marcado?
Hay muchos, por todo. En la primera época creo que Barbero marcó un papel importante como goleador y luego bajó para ayudarnos. También con los jugadores canteranos que iban subiendo. También sorprendió Moncayola, en su primera semana le decía a Santafé (el segundo). “¿Qué hace este jugador aquí?” Luego ves el talento de Aimar, que pesaba 49 kilos cuando era segundo año de juvenil pero se veía que iba a ser jugador de Primera. Lo veía yo y lo veía cualquiera. Ha sido partícipe de la evolución. Sí, vas viendo jugadores que van creciendo con los años: el caso de Javi Martínez, Iker Muñoz, Herrando… También el físico o velocidad de Iker Benito, que no pasó por el filial. Últimamente, por ejemplo el salto de Osambela, siendo juvenil ya estaba con nosotros. Me pone contento ver que Arguibide también ves que responde en Primera y eso que empezó no siendo titular con nosotros.
Hay muchos casos.
Por ejemplo destaco el caso de Pablo Ibáñez, que se queda con nosotros siendo ya mayor de 23 porque se la quería jugar de verdad. Es un ganador. Dijo que aunque no fuera sub 23 se quedaba en el Promesas y al año siguiente iba a estar en Primera. Y lo consigue. Es increíble. ¿Qué jugador se queda en el Promesas, en Segunda RFEF, sin ser sub 23 y sin opción de subir ese año? Me han marcado también muchos jugadores que no han subido: los Xabi Huarte, Ibaider, Endika, José Hualde, Lizarraga, Dani Santafé... Son gente que ha marcado. Eso también es Tajonar. Es lo que digo yo. El nivel medio, creo, es muy importante. No solo hablamos del nivel superior de llegada al primer equipo, hablamos de que el nivel medio de todos estos jugadores que he mencionado permite que compitan en Primera RFEF o lleguen a Segunda División. Esos jugadores nos han hecho estar estos ocho años así de bien.
Hay jugadores que tienen que tirar la puerta, algunos marcados como Bonel, Alykall, Anai...
Sí, nombres como Bonel, Alykall, Anai, Mauro, que ya ha jugado bastante, o Miguel Auría, que ha dado un paso importante este año. Hay gente que ha dado un salto como Rafa. Tendrán que demostrar que son los mejores del Promesas. Si no das ese paso es muy difícil llegar a Primera.
¿Qué futuro le augura al Promesas que deja?
Creo que tiene una base importante de este año y tiene que ser una temporada buena para el Promesas. Habrá muchos jugadores que este año en Primera RFEF han jugado muchísimo. Tienen que dar un paso al frente.
¿Le queda la espina de no haber entrenado al primer equipo?
Sí, me queda la espina. Creo que fue cuando se fue Jagoba era el momento. Por haber conseguido dos ascensos y mantener al equipo durante dos años en Primera RFEF era el momento. No se decidió así, no hay nada que objetar. Al final son decisiones que hay que aceptar en el mundo del fútbol. Una vez que se fue y yo no di el paso, supe que no lo iba a dar. Renové dos años sabiendo que ese paso ya no lo iba a dar. Pero lo que hacía en Tajonar me gustaba.
¿Qué horizonte tiene? ¿Estos años ha recibido llamadas para entrenar?
Ha habido llamadas, sí. Cuando salen las cosas bien es lógico; el problema es cuando las cosas salen mal a nivel de resultados, que es cuando hay más dificultad y es cuando tenéis que ir. He tenido calma. He intentado siempre elegir lo mejor posible. Hay que tener calma, a ver qué proyectos salen e intentar elegir el mejor posible. Hay que esperar y no precipitarse.