El Forofillo
El maleficio de Vitoria
Un penalti tan tonto como innecesario frena a un Osasuna que se veía con los 40 puntos en el saco


Publicado el 05/04/2026 a las 23:29
No es la Trilogía de la Virgen Blanca pero dadle tiempo, un año más y ya la tenemos liada. Y eso que dicen que no hay dos sin tres, habrá que ver si el Alavés-Osasuna se repite la próxima temporada. Nosotros seguro que sí, aunque podíamos estar celebrando la permanencia matemática con 40 puntos en la butxaka y, sin embargo, Catena de mi vida, vaya noche. Maleficio en Vitoria, guion de miedo que ni Eva García Sáenz de Urturi podría haber dibujado mejor y ya van dos partidos seguidos en Mendizorroza que nos mojan la oreja.
Oreja y tirón bien fuerte que hay que darle al central madrileño, retratado en los dos tantos locales. El primero con un balón blandito de Blanco, cuando se derramaba el primer tiempo y con todo ganado se deja mojar, válgame el Señor, la mencionada oreja y Toni Martínez lo deja de cortito, con lo largo que es. Y el segundo cuando Lisci apostaba por su amada defensa impar, ojo, esta vez justificado ya que defender ese 1-2 era sacar oro molido y pugnar por puestos europeos. Pero le sobraron dos dedos...
Dedos de una bota que supera el 46 fijo y que fue a parar sobre la de Toni Martínez, pese a que ya había disparado y el cuero se iba fuera. Entró el VAR. Un Soto Grado que desde el minuto uno dejó claro que cuando nos pita en Pamplona es valiente y cuando lo hace a domicilio es casero, inclinando la balanza siempre hacia el lado contrario. Y qué más quiere el ciego que ver, el sordo que oír y Soto Grado que pitarnos un penalti en contra. Así equilibraba la balanza por el anterior, clamoroso y reconocido por Tenaglia...
Osasuna saltó valiente al verde de Vitoria con la intención de tomarse cumplida venganza del empate de la última jornada del pasado año, ese penalti tonto de Juan Cruz que nos dejó sin Europa y que debía ser afrentado en esta jornada para, de paso, subirnos a los 40 puntos a falta de ocho partidos. Ahí es nada, oigan.
Oír se oyó cómo Barja ponía un centro con música en una buena contra, cómo el cuero llegaba rodando a Rosier y cómo el galo empalaba a lo Vladimir Dracul con sus enemigos para hacer que ni Sivera pudiera parar eso. 0-1, minuto cinco. Demasiado pronto marcamos, no sé yo si esto va a acabar bien. No lo veo...
Ver, lo que se dice ver, se veía a un equipo que dominaba el cuero, que buscaba espacios, que no sufría atrás y que anulaba al Alavés de Quique que era capaz de remontar un 3-0 en media parte en tierras gallegas. Sivera incluso se atrevía a sacar de la escuadra un cabezazo picado de Rubén García que aplaudía el envío de Moncayola. Y la cosa se iba para el descanso, con la piel erizada de la emoción por el triunfo arcial...
De tacto, o falta del mismo, podemos tachar a Alejandro. Con todo lo grande que es, con todo lo veterano que se sabe, con todo lo espigado... y qué manera de comerte el pan del morral. En un balón blandito frontal, con el espacio ganado, y Toni Martínez le retrata. A él y a un confiado Sergio Herrera de quien su mujer debe de estar orgulloso, porque lo que es salir, sale más bien poco. Y cuando lo hace se lleva unas cuantas mariposas...
Empate y a empezar de cero en el segundo tiempo, un segundo período made in Yevgeny, de esos de "lego la nada a la nada absoluta" que suele decir el amigo. Ni se veía fútbol, ni se escuchaba fútbol, ni se olía fútbol, ni se sentía fútbol y de saborearlo, ni hablamos. Sin sentido hasta una jugada de aquellas, con un balón filtrado por Bretones, una salida de tono de Tenaglia y once metros para nosotros.
Budimir nunca está, nunca acierta, nunca dispara, nunca remata... Y siempre marca. El Cisne llevaba camino de hacer un encuentro malo, grosero, sin apenas incidencia. Pero en cuanto agarró el cuero en los once metros dejó claro que es el tipo más equilibrado de LaLiga. 15 goles, un tercio con la cabeza, un tercio con el pie, un tercio de penalti. Eso es matemática y no lo de Pitágoras... Minuto 80 y esto huele a que se nos pone al cosa europea total.
El gozo al pozo. Porque cuando Lisci acertó con el cambio, se ntando a Budimir para meter Herrando ante el consabido arreón local, cuando todo estaba controlado, cuando esperábamos un balón suelto para que el internacional Víctor Muñoz o el Cachopo Bretones lo cazaran y a la contra sentenciara, llegó la jugada de miedo, de terror, de suspense con Catena haciendo de Jack El Destripador y cortando por lo sano. Toni Martínez salió nominado al Goya, pero es lo que tenía que hacer.
Correrán litros de tinta sobre si es o no penalti, sobre si es residual o no, sobre si es señalable o no. Yo siempre me pongo en la misma tesitura. Si se lo hacen a uno de mi equipo, ¿lo pediría? Y la respuesta es clara. Sí. Catena se pasa y pisa a un rival, por mucho que la tire fuera. No le pises, canelo, y te evitas el castigo. Momento del "vete a la mierda, Catena" que tanto le gusta a la amiga Titalari...
Luego ya Boyé la coló a la cazuela, luego ya el pitolari señaló el final, luego ya se volvió a quedar Osasuna con las ganas del triunfo en Vitoria, segundo año consecutivo, cuando lo acarició con las yemas de los dedos. Pero al final agua de borrajas, al final nos quedamos con 38, al final estamos a nueve del descenso y a seis de puesto europeos. Ahora con la visita del Betis de Clarita, inmerso en choque europeo, a nuestro Sadara. Momento para certificar la salvación, para demostrar que fuera pasamos miedo y sufrimos para ganar pero que en casa, la cosa cambia. En casa no hay maldiciones.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!