Entrevista

Aihen Muñoz: "El fútbol se idealiza, pero tiene un lado oscuro que no te cuentan"

El lateral de Etxauri relata el sufrimiento que ha dejado atrás en una pelea mental consigo mismo, un testimonio potente que ha reflejado en el libro ‘Cartas de Aihen’. Este domingo, si se recupera, tendrá enfrente a Osasuna, su segundo equipo

Aihen Muñoz posa con su libro ‘Cartas de Aihen. Todo lo que aprendí... de mí mismo’ en las instalaciones de Zubieta tras el entrenamiento de ayer.
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Aihen Muñoz posa con su libro ‘Cartas de Aihen. Todo lo que aprendí... de mí mismo’ en las instalaciones de Zubieta tras el entrenamiento de este juevesJ.P. Urdiroz
Aihen Muñoz posa con su libro ‘Cartas de Aihen. Todo lo que aprendí... de mí mismo’ en las instalaciones de Zubieta tras el entrenamiento de ayer.

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Gorka Fiuza

Actualizado el 13/03/2026 a las 20:39

Luce el sol en Zubieta mientras Aihen Muñoz (Etxauri, 28 años) sostiene su libro ‘Cartas de Aihen’ antes de empezar a abrirse: su Etxauri natal, su relación con Osasuna, el camino hasta la elite y, sobre todo, muestra un lado del fútbol a veces desconocido que a él le destruyó mentalmente hasta el punto de no querer jugar. Sentado en la grada de las modernas instalaciones, a tres días del duelo en Anoeta, toma la palabra este navarro de la Real. Habla el futbolista, el lateral zurdo del equipo de Matarazzo, pero sobre todo habla la persona. Y tiene mucho que decir.

¿Qué hace un joven de Etxauri en la Real Sociedad? 

Soy un chaval de Etxauri que pasó toda su infancia allí, con los amigos y en el instituto. Con 14 años vine porque me incorporé a la Real. Ahora tengo la vida asentada aquí (con su pareja Elba y su hija de año y medio, Iera), pero siempre que puedo vuelvo a casa.

¿Va mucho? 

Cuando puedo. Los fines de semana tenemos partidos y es difícil. Entre semana, cuando puedo, bajo. Me gustaría bajar mucho más. Luego, en junio y principios de julio, aprovecho para las fiestas del pueblo.

¿Cuándo vino a vivir aquí? 

Vine a la residencia con 13 o 14 años. Entré en un colegio mayor y pasaba la semana con otros chavales que venían de La Rioja y otros sitios. Desde entonces he vivido aquí.

¿Mantiene sus lazos en Etxauri?

Sí. Mis hermanos viven allí (son cuatro: Beñat, Maddi, Aihen y Jon). Mis padres están jubilados y van y vienen. Tengo relación con mis amigos, mi cuadrilla de Etxauri, los amigos del Ardoi. Cuando puedo voy a verlos. Mantengo el núcleo y la gente de toda la vida allí. Siempre me he considerado navarro. Aunque llevo muchos años aquí y las raíces de mi familia también son de aquí, mi vida, mis amigos y mis sentimientos han estado más allí que aquí. 

¿Qué es lo primero que hace cuando va a su pueblo? 

En Etxauri paseo, me voy al monte, estoy con la cuadrilla tranquilamente. Una vida muy tranquila, respirar ese pueblo navarro me hace desconectar. 

¿Cómo fueron sus inicios hasta llegar a Zubieta? 

Empecé en Sanduzelai, en el equipo de la ikastola, en el barrio de San Jorge. Mientras estaba en el Ardoi entrené varios años con Osasuna haciendo pruebas. Mis padres consideraban que era joven para entrar a una estructura así y, cuando en cadetes vieron que podía dar ese paso, llamó la Real. Por familia siempre he tirado más a la Real, eran de la Real. Obviamente ellos siempre han sido de Osasuna también, pero eso me empujó a decidirme por la Real. Como comento en el libro, Osasuna lo entendió y se portó muy bien a la hora de entenderme. Yo llevaba todo el año entrenando con ellos, iba a torneos, estuve prácticamente desde los 6 años hasta los 14 yendo a entrenar y participando en torneos, y en el año que parecía que iba a entrar en Tajonar me llamó la Real. Me tiró un poco la familia. 

¿Por qué su familia era de la Real? 

Mis padres son de aquí (San Sebastián). Mi padre (Jokin) nació en Tudela porque en esa época vivían en Castejón. Rápidamente mis abuelos vinieron aquí, la familia se instaló aquí. Ya de raíces anteriores mis abuelas eran de San Sebastián. Mis padres pasaron toda la infancia en Donosti y por trabajo (ambos profesores) fueron a Pamplona. Nací en Donosti, pero solo vinieron a dar a luz porque mi madre (Maicar) quería estar cerca de su madre. Toda mi infancia fue en Etxauri. 

Hablemos de lo que cuenta en el libro. Su primera carta fue en el debut en el Santiago Bernabéu. 

Sí. Me animó Imanol Ibarrondo (coach de la Real). Ahí empezó todo. A partir de ese momento la escritura se convirtió, además de en terapia, en una manera de desarrollar la mentalidad, de hacerme más fuerte mentalmente. Cuando escribía me identificaba con los pensamientos, ponía mucha más perspectiva y sabía mirarme desde un poco más arriba. Me di cuenta de que me ayudaba mucho y a partir de ahí empecé a desarrollar cartas y cartas hasta que pensé en compartirlo. Sobre todo mi chica me dijo que lo tenía que ver la gente. Me costó, me daba vértigo. 

¿Le gustaba escribir? 

Mi padre es escritor, ha escrito varios libros. Seguramente me inculcó algo. Me empezó a gustar, me sentí cómodo y sigo haciéndolo hoy en día. 

Aihen, en un momento de la entrevista
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Aihen, en un momento de la entrevistaJ.P. Urdiroz
Aihen, en un momento de la entrevista

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¿Qué carta es la más especial?

Hay varias. En una escribo como despidiéndome del miedo. Era una época en la que no estaba disfrutando del fútbol y para mí salir al campo era como sufrir. Me sentía muy, muy incómodo y escribir era como sacar el miedo y ver que no era un drama. Si cambiaba esa mirada o esa manera de ver las cosas que me pasaban, iba a dejar de sufrir tanto.

¿Hay un exceso de presión en el fútbol? 

Es lo bonito del fútbol, pero lo desagradable también. El fútbol se idealiza, pero tiene un lado oscuro que no te cuentan. Y desde pequeño nos venden el fútbol como fama, dinero, un sueño. Y es así, realmente es muy bonito, pero también tiene una sombra. Cuando eres futbolista, y por suerte lo soy, te das cuenta de que hay muchas cosas detrás que dices: ‘No es todo tan bonito’. Te pilla joven y tienes que aprender a gestionar eso, algo que no te cuentan del fútbol.

¿Qué es lo que no cuentan?

Que tienes mucha crítica detrás, que vas a un estadio y te insultan cada fin de semana, que hay mucho interés alrededor de ti y también que te viene mucho dinero muy rápido. Somos muy jóvenes para gestionar de repente tantas cosas y tan rápido. Por muy majo que seas o muy centrado que seas, muchas veces te puede superar.

¿A usted qué le superó? 

Un cúmulo de todo. No viví todo tan oscuro, pero tuve que gestionar varias cosas y sí hubo momentos en los que sufrí mucho. Supongo que habrá gente que habrá sufrido mucho más que yo, está claro, y gente que menos también, pero yo he tenido que aprender.

Es una forma de visibilizarlo.

Eso es. Hubo momentos en los que no disfrutaba y yo me culpaba más porque pensaba: si he cumplido mi sueño, ¿por qué estoy sufriendo ahora de ese sueño que he perseguido durante tanto tiempo renunciando a tantas cosas? 

¿Ha encontrado la causa exacta de ese sufrimiento? ¿El ruido? 

Mucho ruido alrededor y también mucho ruido dentro de mí. Sobre todo eso: cómo pensaba yo y cómo gestionaba todo lo que me venía a mí. Con 21 años, 22, incluso 23, yo veo ahora a muchos jóvenes y pienso que esa edad también tuve que gestionar muchas cosas, y muchas veces no eres capaz, necesitas ayuda. No estás preparado para que te llegue todo eso, sobre todo porque es demasiado rápido y no tienes tiempo.

Cuenta que tocó fondo antes de un partido de Copa contra el Becerril en 2019.

Sí, ese fue como el punto de inflexión. Estaba sufriendo demasiado, hasta el punto de que no quería jugar contra un equipo de cinco categorías menos o cuatro, no sé. Y me culpaba más. ¿Por qué no estaba disfrutando de esta situación? Estás jugando con el primer equipo en la Real contra un equipo que es a priori inferior y seguramente gane... Pero por dentro de mí me sentía como una amenaza. Te pueden dejar en evidencia y entra el miedo a fallar. Tenía vértigo y no quería jugar. Fui a casa de Álex Sola (excompañero), que son como familia, y me desahogué llorando. Me di cuenta de que tenía que cambiar la mentalidad. 

¿Qué se le pasa por la cabeza en esos momentos malos? 

En vez de pensar en darlo todo, atacar o aportar intentas pasar desapercibido y que el árbitro pite el final. Yo siempre he jugado a fútbol para disfrutar. Pides el balón, lo quieres y encaras. Pero llegó un momento en el que pensaba en que no me convocaran. Sufría hasta tal punto de no querer jugar. 

Le ayudó Imanol Ibarrondo, el coach de la Real. 

Sí. Él estaba ya antes por ahí, pero al final es como lo que dicen: el profesor llega cuando el alumno no está preparado. Y él ya llevaba tiempo en Zubieta, pero yo no era capaz de valorar su trabajo. Me acuerdo de ello. Hasta que llegó un momento en el que no me acuerdo exactamente cuándo, pero llegó y empezamos a trabajar, hablar y conectamos. Vi que tenía sentido todo. Es importante escuchar y sentir que te escuchan. Es un cúmulo de herramientas.

¿Ahora cómo está? 

Estoy disfrutando mucho. Sí que es verdad que me gustaría jugar más. Me gustaría ser más partícipe, como todos en el fútbol. Pero dentro de lo que cabe, disfrutando mucho del día a día, de cómo gestiono las cosas, de quién estoy rodeado. Y ya con los años se aprende. Quiero jugar pero también pongo en perspectiva todo lo que me está sucediendo y me considero un afortunado.

Estas cuestiones de la salud mental han permanecido ocultas, pero se están dando pasos.

Antes igual se ocultaba más, también era entendible porque se relacionaba más con un estado de debilidad, había que transmitir fortaleza. Y ahora, por suerte, no es así. Poco a poco se va viendo que es diferente. Y mientras más lo compartamos, mejor. 

El lema del libro es ‘todo lo que aprendí... de mí mismo’. ¿Con qué se queda? 

Ponía el foco sobre todo en lo que no depende de mí. En el fútbol hay mucha gente alrededor y de todas las decisiones no puedes formar parte. Muchas veces tienes que aceptar todo lo que te viene. Entonces darlo todo siempre que dependa de mí, pero lo que no depende de mí, aceptarlo y cambiarlo en la manera que se pueda. 

¿Sigue escribiendo cartas? Se expresa en una aplicación llamada Substack. 

Sí, sí. Poca gente lo sabe. Es una aplicación que no es muy conocida hoy en día. Ahora intento hacer cartas en vivo, escribo textos con mis sentimientos. Lo que siento en un prepartido, después del partido lo subo para que la gente vea cómo lo vivo, cómo me lo gestiono. 

No es lo habitual. ¿Le cuesta no seguir la corriente? 

Una de las cosas que me molestaba mucho al principio era que el personaje Aihen futbolista se estaba comiendo al Aihen de Etxauri de toda la vida. Con los años he aprendido a intentar ser natural. A mí ahora mismo me sale compartir todo lo que vivo y que la gente, por lo menos, se acerque un poquito a entender lo que siento. Porque el fútbol te puede llevar al personaje que se puede crear cada uno. Poca gente te conoce realmente. Conocen lo que haces en el campo, lo que muestras, las fotitos que puedes subir en determinado momento en la red social. Yo intento ser siempre lo más natural posible. 

También intenta regular al máximo el uso del móvil, usa calzado respetuoso (barefoot)... Cuida los detalles. 

Sí, tengo que tener hábitos saludables. Llevo muchos años, como el tema del barefoot o las gafas rojas (para la producción de melatonina y la calidad del sueño). Llevo igual cinco o seis años haciéndolo.

¿Se las pone a las noches?

A la noche, en viajes y demás. Tampoco lo he estado subiendo en Instagram. 

Como Marcos Llorente. 

Me parece muy bien que él lo haga, porque yo comparto mucho lo que hace. Intento que también mi vida privada sea mía y lógicamente. Todo esto lo hago porque me sienta bien a mí mismo y creo en eso. No intento forzar nada ni entrar en una moda. Lo hago si pruebo y veo que tiene sentido y que me viene bien.

Parece que el calzado respetuoso no ha llegado aún al futbolista.

Es verdad... A mí eso me viene muy bien. Llevo ya un par de años usándolo y lo hago porque veo que es bueno para abrir más la pisada. 

Su mensaje se sale del guion en este fútbol tan medido. 

Muchas veces no me siento identificado con todo lo que hay alrededor del fútbol. A mí me interesa el juego y la pasión de la gente. Ir a una grada con un bocata a ver el partido me parece increíble. Como todo, existe un lado menos visible y más malo, que a mí no me gusta, e intento que prevalezca lo bonito. 

En lo deportivo, ¿cómo se encuentra físicamente? Está entre algodones. 

Sí. Estoy con la cadera mal, arrastrando una molestia. En el anterior partido no pude estar disponible. Estoy apretando para ver si llego el domingo. 

¿Jugar contra Osasuna es diferente? 

Siempre es muy especial. Mi padre era socio y tenía dos carnés. Solíamos ir a El Sadar. Nos turnábamos los hermanos justo los dos años antes de venir aquí. Su primer equipo ha sido la Real, pero a Osasuna siempre le hemos tenido un cariño superespecial. He coincidido toda la vida con Kike Barja y José García, hemos jugado toda la vida. 

¿Qué recuerdos tiene de El Sadar? 

Por ejemplo último partido contra el Madrid para la permanencia, yo estaba en esa grada. Recuerdo el gol de Juanfran, el 2-1. Mi padre tenía los asientos en la grada alta, arriba del todo. 

Si no hubiese llegado la llamada de la Real, igual ahora sería el lateral izquierdo de Osasuna. 

Puede ser. Creo que ese año ya iba a entrar en un equipo con una estructura más profesional. Mis padres consideraban que podía dar ese paso e iba a ser Osasuna. Pero al final se metió la Real. Dos años antes también vine aquí a hacer algún entrenamiento, pero mis padres decidieron que no, también por no irme tan joven de casa. Es normal, me ataron un poco a seguir en el entorno del pueblo y con mis amigos. Ese año seguramente iba a dar el paso de ir a Osasuna.

En el fútbol, cada vez se sale de casa a edades más tempranas.

En su día yo decía: ¿Por qué no me dejáis ir con seis, siete años a Osasuna al equipo de fútbol sala? Me enfadaba porque me habían llamado con siete años. Ahora lo veo y doy las gracias porque creo que era muy joven. Si fuera ahora con mi hija lo haría igual.

¿Después ha habido acercamientos con Osasuna?

Creo que siempre ha habido contacto. Tampoco sé concretamente, he estado al margen porque son cosas del agente. Creo que siempre ha habido ahí alguna llamada. Tampoco sé decirte claro, pero creo que habrá habido. Termina contrato el año que viene. 

¿Qué idea tiene en un futuro? 

No sé cuándo acabaré aquí. Osasuna tiene esa posición muy bien cubierta con Javi (Galán) y con Abel (Bretones). Coincidí aquí con Javi aquí, él vino cuando me rompí la rodilla y lo ficharon. Lo está haciendo muy bien.

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