El Forofillo
Un porterazo, un puntazo y el VAR de fiesta
Osasuna llega a los 30 puntos gracias a Sergio Herrera, aunque otra vez el colectivo trencilla nos vacila a gusto


Actualizado el 13/02/2026 a las 23:26
Treinta puntazos en la jornada 24 indican que este año tampoco vamos a sufrir, aunque esto es fútbol y como todo en el deporte, puede llegar un momento malo y caer al pozo. Pero no tiene pinta la cosa. Como tampoco la tiene que el VAR empiece a echar un ojo a lo que ocurre en el área de los rivales de Osasuna, y no sólo en la propia como otras ocasiones, que la cosa empieza a heder como el almacén de Iraola y Arteta. Aunque no es excusa, ya que el rival fue mejor, pero nuestro portero superó a los ilicitanos.
La sombra de Sergio Herrera es alargada. Más que los cipreses de Van Gogh que circundan los camposantos de esta Españita que Chapu tan bien dibuja cada vez que saca la libreta. Y en una de esas localidades históricas, con su dama más famosa como estandarte, Elche, Osasuna intentaba hacer el tres de tres en las últimas salidas. Joder, cómo ha cambiado el cuento que diría el lobo del chiste, si miramos las visitas lejos de Pamplona de la primera vuelta.
Alargada, abigarrada, imbatible, tensa, ágil y poderosa. Pero no sólo su sombra, sino él mismo. Porque el tal Álvaro esta noche sueña con el de Miranda de Ebro sí o sí. Lo mismo que André Da Silva. El meta rojillo paró todo lo que le llegaba, pero no de chuts lejanos, no. De los difíciles, de esos envidos cara a cara, man to man que dicen los británicos, unos hand to hand (ojito que me vengo arriba con la lengua de lord Byron) que morían en el pecho, las manoplas, la cara o los pies del meta rojillo.
No fue uno de los mejores encuentros de los rojillos, para qué negarlo. Las bandas en la primera parte sufrían más en las coberturas y apenas se estiraban en ataque. Rosier sufrió como los dálmatas de la Cruella De Vil, superado por Varela en todo momento y con un Febas que llevaba la manija del Elche con una calidad asombrosa. Herrando era otro de los que sufría, y mucho, cuando el tal Álvaro le retaba a carreras. Siempre superado. Pero el último baluarte aguantaba como debe aguantar un meta que da puntos.
La primera parte terminó con cerocerismo y pocas ocasiones rojillas, en un guardar la ropa sin tan siquiera ponerse el bañador. En la segunda la cosa se animó, aunque no mucho. Más que animarse se igualó. Porque si bien los verdiblancos las tuvieron de varios colores, los nuestros no se quedaron mancos. La jugadita de Oroz sobre el alambre de línea de fondo con pase atrás a Raúl García de Haro es para poner en las escuelas. Si en vez de chutar contra el Joker empala a puerta, ahora estamos con 32. Pero...
No nos quejemos, ni tan siquiera del penalti de Bigas a Budimir, cuando el defensa desde el suelo le lanza la patada al croata que cae en el área local. Y el VAR ni está, ni se le espera, ni asoma. Dice el Espanyol que ya les vale de pitarles en contra, le pasaría a Manolo un vídeo con los últimos arbitrajes, el penalti contra el Villarreal, el de Vigo, el de Bigas (por no mentar la mano de Varela en un despeje, que si esa se da en el Bernabéu en el área que no es merengue saltan alarmas en todas las televisiones, y no sólo en la del tito Floren). A ver quién llora...
Al final punto ser punto, que decía el serbio Vujadin Boškov, y ya estamos a diez de la permanencia. Y encima asoma en el horizonte una pista de examen de conducir, con el gran cono de Arbeloa a la cabeza y en el estadio de El Sadar. No hay que bajar los brazos, hay que tratar de recuperar a los efectivos, hay que seguir defendiendo la idea de jugar como juega Osasuna, sin experimentos, salir con el cuchillo entre los dientes para que Mbappé, Bellingham y sus fuck off y el chico ese que no tiene carné de biblioteca sufran lo que es jugar contra nosotros y, de paso, se vayan con las orejas gachas y dejándonos tres puntos. Una semanita para preparar, un fin de semana para ver qué hacen los demás, una jornada en la que, aunque no hayamos ganado, se suma y a por la siguiente.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!