Osasuna
Alejandro Catena: "No nos cuesta nada pararnos a firmar: a esa persona le estamos alegrando el día"
En cuestión de días, el madrileño pasó de villano a héroe. De cometer un error llamativo en Sevilla, a marcar de cabeza el gol del triunfo contra el Getafe en El Sadar. Es momento de escuchar sus reflexiones, como la cercanía con el aficionado


Publicado el 12/10/2025 a las 05:00
Con esa templanza con la que saca la pelota jugada, se expresa en la entrevista. Alejandro Catena (Móstoles, 1994) cumple su tercera campaña en Osasuna, donde se ha ganado el cartel de indiscutible y respira toda la filosofía.
¿Qué efecto tuvo ganar en la última jornada antes del parón?
Desde una victoria se trabaja mejor, con más confianza y tranquilidad. Con los resultados que habíamos tenido, lo necesitábamos. No fue el partido más brillante, de mejor juego, pero lo importante eran los tres puntos. Seguiremos trabajando para mejorar.
¿Ha sido muy grande el cambio con el nuevo entrenador?
La manera de jugar y los conceptos que quiere que interioricemos son diferentes a los de Vicente o Jagoba. Es un proceso que estamos llevando bastante bien ante un cambio tan grande. En pretemporada se notó que eran muchas cosas nuevas. Queríamos adaptarnos lo más rápido posible. Las cosas llevan un tiempo. Vamos consiguiendo poco a poco lo que él quiere. Nos queda mejorar y seguir afinando mucho, pero para el cambio que ha sido, el equipo se ha adaptado bastante bien.
¿Cuál ha sido el mayor giro?
Aunque el año pasado ya hubo fases en las que jugamos con tres centrales y dos carrileros, con Alessio estamos utilizando ese sistema como principal. Otro cambio es que hay fases del partido o partidos en los que el planteamiento es defender al hombre, emparejarnos prácticamente en todo el campo. Son pequeños detalles que hay que trabajar y asimilar.
¿Por qué esa doble cara de El Sadar y de los partidos a domicilio?
No sé si hay una explicación. Los resultados no se pueden negar. Habría que pararse a atender cada partido, que ha sido diferente. Ha habido ciertas cosas pero no son excusa. Sabemos que tenemos ahí un debe, pero hay que analizarlo todo y poner en perspectiva. Hemos tenido partidos difíciles y las sensaciones, aunque aquí lo que cuentan son los puntos, no han sido malas quitando el de Sevilla.
¿Cómo se ve ahí en esa línea de tres de centrales?
Me siento cómodo. Si el míster confía en ti y te da minutos, te vas a sentir mejor. Luego, sobre el campo, los matices son diferentes. Tener un central más te hace disponer de más ayudas, tener a un compañero más cerca, poder defender mejor el área, pero no te garantiza que se defienda mejor o se asegure la portería a cero. De hecho, en este inicio de temporada estamos encajando pocos goles y concediendo pocas ocasiones, pero hay otros equipos, o incluso nosotros en otras temporadas con defensa de tres, que no han logrado evitar encajar.
¿Disfruta en la salida de balón?
Sí, es una fase del juego que me gusta y a la que doy importancia. Hoy en día es muy importante que todos, incluso desde el portero, sumen a la fase de ataque o creación. La salida de balón depende del partido y del rival. A veces la planteamos con dos centrales, otras veces somos los tres, y a veces uno de los tres gana una altura más, por lo que no es tan simétrica. Vamos variando y eso es bueno porque nos da herramientas para afrontar diferentes tipos de presión. Con balón, me gusta tenerlo, me siento a gusto tomando decisiones, intentando ayudar a generar superioridades y acciones ofensivas.


¿Qué le pasó en Sevilla?
Es el reflejo del fútbol, un deporte de errores y aciertos. Ninguno queremos fallar, pero todos fallamos. Yo salí de los más fastidiados porque el error que cometí fue grave y no fue de ejecución, sino de toma de decisión en una zona en la que no tocaba hacer eso. Lo asumo y soy consciente de ello, y me fastidia bastante, pero ya no se puede hacer nada. Intenté pasar página lo más rápido posible porque el fútbol no para. Cuanto mejor tengas la cabeza después de un día malo, más opciones tendrás de que el siguiente partido sea mejor. Cuanto más cerca estás de tu portería, más visible es tu error y más le cuesta al equipo. Cuando fallas, es difícil, porque se ve mucho, y cuando aciertas, normalmente no se le da tanto valor, salvo que sea un gol.
¿Cómo fueron esos días posteriores? ¿Uno puede aislarse del ruido de las redes sociales por ejemplo?
Tienes que ver el error, tienes que ver la jugada, tienes que ser consciente de lo que has hecho mal. Pero una vez que pasas esa fase, tienes que avanzar y centrarte en el siguiente partido, en los siguientes entrenamientos. Y ahí ayuda todo: exteriorizarlo, hablar, estar con la gente de confianza, tu familia, tu pareja, o un psicólogo. No digo por un error puntual, pero trabajar con una persona así de forma más rutinaria es muy importante. Y luego, a las redes sociales no le doy mucha importancia. Entiendo que la gente exprese su sentir. Unos lo harán de una forma más respetuosa y otros seguramente no. Pero tú como futbolista, cuanto más te abstraigas mejor, o si lo vas a ver, por lo menos tienes que conseguir que no te afecte.
En pocos días, pasó a una situación totalmente opuesta. ¿Qué sintió al marcar El Sadar en el 89?
Es increíble, no sabría decirte muy bien porque pasa todo rápido. Son muchas emociones. Menos mal que está todo grabado. Ves el gol repetido y la reacción de la gente en la grada, la explosión de sonido... Tú, con la euforia, el éxtasis de ver el balón entrar, de los compañeros, cómo lo celebran, no eres consciente de todo lo que te está rodeando. Pero luego ves el vídeo y dices, la que se ha liado aquí con este gol. Ves a Rubén allí en el córner de rodillas, celebrando todo el equipo. Es inexplicable. Sabes la importancia que tiene, pero te das cuenta del valor para la gente que está allí en el estadio, que está sufriendo contigo. Seguro que más de uno tendría ganas de bajar al césped a ayudar y a empujar el balón. Esa gente se lo merece, no solo los compañeros y el cuerpo técnico que trabaja un montón y que sufre los partidos como nadie. Ver a esa gente que estalla de emoción con el gol es indescriptible.
Cuando vio volar el balón, ¿supo que podía cabecearlo?
Sí, son de esas jugadas que sale todo. El balón de Rubén es perfecto. En el área hay movimientos, tanto de Moi como de Enzo para que los que a priori tenemos que rematar, ya sea Budi, Raúl o yo. Marqué el gol, pero el mérito es también de otros jugadores. Tengo la opción de coger carrera gracias al bloqueo de Moi. Cuando veo el balón volando, pienso que es rematable, que ese balón es para mí. Llego a tiempo, remato bien, bota y entra.
¿Le duró mucho la emoción?
La alegría es enorme porque te da la victoria. El trabajo del equipo tiene una recompensa. Volvemos a lo que hablábamos antes. La de Se villa fue una noche de pensar mucho. Después de este partido tocó una noche diferente también, de disfrutarlo, de emociones. Pero tanto para lo bueno como para lo malo, hay que pasar página y darle normalidad. Aunque en mi caso no sea lo más normal meter un gol en el minuto 89 o cometer un error de esa gravedad. Todos fallamos, pero hay que darle normalidad y decir, oye, lo he disfrutado y lo sigo disfrutando, y lo tengo ahí en el recuerdo, pero pensamos ya en otra semana que entra.
¿Le ve tanto potencial a Boyomo?
No voy a descubrir nada, todos lo vemos, los que ven los partidos nuestros saben que tiene unas condiciones brutales. Lo único que puedo decir, al margen de eso, es que es una buena persona, que es importante. Aparte de lo futbolístico, si lo otro va de la mano, suma mucho. Es joven y tiene la cabeza bastante centrada y eso le ayuda y le ayudará en su futuro.
Tercera temporada en Osasuna. ¿Cómo ve al club respecto a la imagen que tenía al llegar?
A Osasuna veo que sigue creciendo, como siempre. Poco a poco, con pasitos cortos, pero firmes. Estamos viendo cómo ya han empezado las obras para la nueva ciudad deportiva. Que siga esa línea ascendente que es importante y con cabeza. Yo aquí estoy encantado. Tenía una imagen buena de Osasuna antes de venir: vestuario, afición, ambiente en el campo, ciudad, entorno, todo lo que rodea al club y jugadores. Esa imagen no ha hecho más que reafirmarse. Estoy muy contento. Para los jugadores es más fácil. También en ese sentido ha ido mi evolución en estos años. El primer año me costó, no di mi mejor nivel, no me encontré conmigo mismo. Se deberá a diferentes factores, pero para mí lo importante es que pasé eso. Fui evolucionando en el rendimiento y en asentarme en el vestuario, en ser una parte importante. He ido creciendo, lo he ido consiguiendo y estoy satisfecho por ello.
¿Uno se contagia de la filosofía de los navarros?
Te vas metiendo en esa identidad. Es muy sano y muy enriquecedor que haya diversidad. La cantera de Tajonar es un activo fundamental para el club y hay que cuidarlo, fortalecerlo y seguir potenciándolo. Soy el primero que lo pienso y vengo de fuera, pero lo veo y es algo que hay que cuidar porque da muchos resultados, da muy buena imagen al exterior. Mantiene a los niños y a las niñas de Pamplona y de Navarra enganchados con el club. Es muy enriquecedor que haya gente de fuera que haya vivido otras cosas, que haya jugado en otros clubes, que tenga otras experiencias y que pueda aportar. Y que se pueda empapar, como es mi caso, de lo de aquí, de la gente de aquí, de los navarros, de su manera de ser, de su manera de trabajar, de su manera de entrenar, de competir. En el término medio, está la virtud, que a veces no es fácil de encontrar. He intentado empaparme de todo lo de aquí. Yo, como madrileño, intento aportar a los demás mi visión, mi experiencia fuera de aquí, cómo se han hecho las cosas o cómo las he vivido en otros sitios, para intentar mejorar en el día a día, dentro del campo y fuera.
¿Tiene algún sueño por cumplir con la camiseta rojilla?
Estoy encantadísimo con mi trayectoria y considero que es muy buena, mejor de lo que el Catena de 4, 5 o 6 años se podría haber imaginado cuando empezó a jugar al fútbol. Mi trayectoria en clubes modestos y humildes, siendo para mí el Rayo y Osasuna clubes muy grandes, pero dentro de esa humildad, te lleva a sueños muy realistas, como salvaciones o conseguir que haya buen ambiente en el vestuario, cosas muy terrenales. Pero es cierto que hay un espacio para algún sueño un poco más grande. A mí me encantaría jugar con Osasuna una competición europea de verdad, no con el sabor de la fase previa de la Conference que se nos quedó. Me encantaría ver a la afición viajar, que fuéramos por Europa. Vivir una final de Copa sería brutal porque con el Rayo me quedé en unas semifinales. Aquí, los compañeros, los fisios y toda la gente del club me cuentan cómo la última final, brutal. Ojalá poder volver a vivir algo así.
¿Cómo catalogaría a la afición?
Es increíble. Tener una afición que esté constantemente apoyando al equipo y genere ese ambiente es un valor añadido, un lujazo. Y luego, vas fuera de casa a campos lejanos y en días de trabajo al día siguiente para personas de a pie, que tienen familia y compromisos, les ves. Vas a otros campos en la Liga y ves que tienen su afición, pero el ambiente no es ni mucho menos el mismo que en El Sadar y eso hay que valorarlo. Por eso nosotros intentamos lo más que podamos estar cerca de la afición, mostrarnos cercanos a los niños cuando vienen a Tajonar o cuando salimos de El Sadar y están allí.
¿No les da pereza quedarse a firmar unos cuantos minutos?
Es lo mínimo que podemos hacer para mantener esa comunión. Lejos de incomodarnos y pensar que tienes que firmar a 50 personas, es al revés. Hay que partir de la base de que los futbolistas somos personas y todos podemos tener nuestro día malo, nuestro día en el que estamos cansados o tenemos prisa. Yo pienso que con 10 años habríamos flipado viendo a jugadores del equipo al que apoyamos ahí delante de nosotros firmándonos, teniendo 5 segundos para decirnos: “¿Qué tal estás? ¿Todo bien?” No nos cuesta nada y para ese niño, o incluso para un adulto, le estás dando la vida y le alegras el día. A lo mejor será momento que no va a olvidar en meses. Somos un vestuario comprometido y tenemos claro que a la gente hay que darle su espacio y su atención.
¿Y por la calle se siente observado cuando pasea por Pamplona?
No voy a decir toda la ciudad, pero mucha gente nos reconoce. La mayoría de las personas tienen normalizado que somos futbolistas y personas normales. Todos nosotros, o la mayoría supongo, vamos a la compra o salimos a dar un paseo también con nuestras familias o nuestras parejas o si viene algún amigo o a lo mejor un día en el que te lo puedes permitir, te ven en una terraza tomando una cerveza. Obviamente siempre alguien te saluda o te pide una foto, pero lo veo más normal y sobre todo mientras sea con educación y con respeto, que es como suele ser aquí siempre o casi siempre, bienvenido sea.