Osasuna
Epidemia rojilla en Tafalla
Dos millares de aficionados poblaron el San Francisco en una tarde calor sofocante y de mucho osasunismo. Cuando Galech Apezteguía decretó el final, hubo invasión de campo en busca de la firma y de la foto de un equipo siempre cercano


Publicado el 07/08/2025 a las 07:53
Ver a Osasuna en Tafalla es una estampa clásica veraniega. Fue una tarde de fuerte calor, con casi 30 grados a la hora del comienzo del partido, que aglutinó a un buen número de osasunistas en el San Francisco. Se contabilizaron dos millares. Era además un día marcado para la Peña Sport, el histórico club de la Zona Media que este año está celebrando el centenario desde su fundación.
El partido adquiría todas esas pinceladas que siempre han coloreado estos amistosos en campos modestos. Niños acechando a los jugadores en busca de un autógrafo o estando cerca cuando calentaban por la banda; megafonía de difícil sonido; banquillos sin el glamour de Primera División; público a centímetros del terreno de juego; compra de boletos al acceder al recinto; bar a pleno rendimiento; hierba a la altura de lo que se podía con algún bote traicionero; o decisiones arbitrales sin la ayuda del VAR y sin polémicas de por medio.
Ambiente sano
Y a todo esto, multitud de camisetas rojas. Familias y cuadrillas buscaban aparcamiento en las inmediaciones. Tafalla era rojilla. Había ganas de ver ganar a Osasuna, que en menos de dos semanas se estrenará en el Santiago Bernabéu. Kike Barja, ayer carrilero en la defensa, encabezó la salida del túnel de vestuarios como capitán. Enfrente, un Mirandés en construcción con los jugadores justos de la primera plantilla. Lisci se medía a sus ex en el mismo lugar donde hace un año s e sentaba en el banquillo visitante. Iker Benito, lesionado, saludó también a sus antiguos compañeros, aunque no quedan muchos del curso anterior.
El calor era sofocante. Los más puntuales habían tomado asiento a la sombra, pero el que llegó más tarde tuvo que padecer los rayos de sol que caían sobre Tafalla. Hubo pausa de hidratación para los jugadores a la media hora de cada periodo. Era momento para reordenar las ideas tácticas de Lisci además de refrescarse. También lo hizo el navarro Iosu Galech Apezteguía, el encargado de dirigir el amistoso y que esta temporada se estrenará en Primera División. El duelo fue limpio. Hubo deportividad.
Fue un partido entretenido al que no le faltaron los goles. Raúl García se llevó los aplausos con su doblete exponiendo los registros del manual de delantero con su capacidad para resolver en el área. Aplausos se llevó también el joven Asier Osambela cuando fue sustituido en la segunda parte. Su rendimiento parece que está convenciendo a Lisci en una posición donde se ha reconvertido.
Pitido final y a correr
En el palco, se dejaron ver Braulio y Cata, además de la junta directiva encabezada por Luis Sabalza, que próximamente será reelegido como presidente. Faltaba la estampida final. Cuando Galech dio los tres pitidos en el minuto 90, decenas de niños corrieron en busca de los jugadores rojillos cuando se disponían a enfilar el camino a los vestuarios. Hubo paciencia para firmar y posar ante los teléfonos móviles. También, después de la ducha en la calle. Mucha cercanía. La conexión equipo-afición forma parte del ADN del club.