Entrenador
Lisci, a dejar al Mirandés en Primera antes de llegar a Osasuna
El técnico italiano dirige este sábado su último partido con el conjunto burgalés, que defenderá en Oviedo el gol de ventaja de la ida


Publicado el 21/06/2025 a las 05:00
Alessio Lisci dirigirá esta noche su último partido con el Mirandés antes de recalar en Osasuna. Está en juego el ascenso a Primera. El italiano quiere obrar el milagro con el que nadie contaba y salir por la puerta grande de uno de los modestos de Segunda que defenderá el gol de la ida. El Carlos Tartiere de Oviedo dictará sentencia.
Por otro lado, pase lo que pase, el club rojillo se embolsará un bonus para sus arcas. Por Nacho Vidal o por Iker Benito. Suba un equipo u otro, la variable a cobrar es la misma: 200.000 euros. Es el saldo positivo que dejará este partido. No hay más cuentas. El partido a las 21.00 horas en Movistar.
DESDE TERCERA
En 2009, el histórico Real Oviedo y el Mirandés penaban en Tercera, entonces el cuarto escalón del fútbol español. Ahora, 16 años después, uno de los dos culminará el largo camino desde la oscuridad de las catacumbas hasta la gloria de Primera, esa categoría de oro que el conjunto asturiano disfrutó por última vez hace un cuarto de siglo y que el equipo de Anduva, matagigantes copero por excelencia en este siglo, jamás ha conocido de primera mano.
El fútbol, tan caprichoso como en ocasiones justo con aquellos que perseveran, ofrece al renacido Oviedo la redención definitiva. Un descenso deportivo y otro administrativo, encadenados, dieron con los huesos del club en la Tercera División asturiana en 2003. Las instituciones de la ciudad se desentendieron hasta el punto de plantear la sustitución de la entidad por el Astur, otro club ovetense, pero su masa social se negó en rotundo y mantuvo con vida un proyecto deportivo al que le ha costado 25 largos años recuperar el estatus perdido.
El oviedismo espera el regreso del veterano y laureado Santi Cazorla, ausente en la ida por problemas físicos. Todo un doble campeón de la Eurocopa que se empeñó en recuperarse de una lesión casi imposible con el sueño de devolver a su Oviedo a la élite y ejemplifica la ambición de un club reflotado por la inversión mexicana de los últimos años. Ya rozó el ascenso la campaña pasada, cuando se quedó a las puertas en la final del playoff contra el Espanyol, y un año después vuelve al mismo punto con el aval de la experiencia y el feudo del Tartiere para remontar el 1-0 de Anduva. Cuenta con un bloque sólido, en el que Paunovic ha sabido tocar la tecla tras su llegada de urgencia en marzo.
LISCI, EL ALQUIMISTA
Enfrente un auténtico milagro. Puede parecer tópica, pero no cabe otra definición para lo que está haciendo este modesto, que en verano tuvo que cancelar un amistoso ante el Mallorca por falta de jugadores y que comenzó la competición con las fichas justas para elaborar un once. Cuenta con uno de los presupuestos más ajustados de la categoría de plata y domina como nadie el arte de construir plantillas a través de cesiones desde conjuntos de Primera. En ese contexto, Alessio Lisci se ha erigido en alquimista perfecto para trabajar con juventud y descaro.
El gol de Alberto Reina al comienzo del duelo en Anduva y la parada de Raúl Fernández frente al lanzamiento de penalti ejecutado por Santiago Colombatto permiten soñar al conjunto jabato. Tendrá que lidiar con el ambiente del Tartiere, una olla a presión teñida de azul. Al Oviedo le sirve cualquier victoria dado su tercer puesto en la liga regular, una condición sin embargo envenenada, pues el mejor clasificado solo ha logrado el ascenso en el playoff una vez desde 2013.

