Análisis
Osasuna vuelve a ser de cristal en La Cerámica: 3-0, la derrota más abultada al descanso
Firma un primer tiempo para olvidar y encaja en una tarde los mismos goles que en las 5 jornadas anteriores


Publicado el 03/05/2025 a las 21:31
El 3-0 al descanso lo decía todo. Osasuna, que había construido su mejoría semanas atrás con la línea de tres centrales, vio saltar por los aires su entramado en el primer minuto. Encajó en un partido los mismos goles que en las últimas cinco jornadas. Un equipo demasiado vulnerable ante el tercer mejor ataque del campeonato. Los rojillos pagaron sus errores defensivos, y eso que alguno fue desaprovechado por los Ayoze, Barry, Pépé y compañía. El harakiri solo terminó con el final de la primera parte. El sistema para estar más arropado trajo el frío a un Osasuna fuera de combate.
Una auténtica pesadilla que cambió el decorado en una segunda parte de brotes verdes insuficientes. Paradójicamente, aunque en buena medida por la ventaja del Villarreal, con el paso a dos centrales se redujeron los problemas atrás y llegaron las ocasiones a favor. Osasuna dio el paso adelante necesario. Mínimo consuelo. Tarde.
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Porque el plan comenzó a caerse demasiado pronto. El tempranero gol de Ayoze Pérez cortocircuitó la idea de crecer desde la seguridad defensiva. La defensa se mostró blanda.
FALTA DE CONTUNDENCIA
El capitán, la gran novedad por el sancionado Catena, comenzó a jugar de central derecho y enseguida pasó al centro en lugar de Boyomo. No servía la propuesta inicial. Osasuna no transmitió fiabilidad en una primera parte en la que floreció el fútbol del Villarreal, que perdonó dos goles más antes del 2-0.
Poco después Pépé encontró un agujero entre Herrando y Unai, blando en la disputa con Barry al espacio, una situación que precisamente se quería evitar situándole de origen como central derecho y no de cierre. Llegaron los problemas. 2-0 y siguieron los problemas, porque antes del tercero Herrando salvó los muebles.
PERDEDORES EN LOS DUELOS
Era un mal endémico. El Villarreal ganaba con suma facilidad los duelos y desde ahí conectaba con sus futbolistas diferenciales. En la primera parte, los de Marcelino se impusieron en el 56% de las disputas, un 64% en el caso de los duelos terrestres (23 fueron del Villarreal y 13 de Osasuna). Una faceta que deberían gobernar los rojillos. Números inviables. El 3-0 de Ayoze confirmó la inconsistencia atrás.
MEJOR CON DOS CENTRALES
La mejoría llegó a partir del minuto 60 regresando a los dos centrales. Osasuna se expuso y tuvo el dominio territorial, pero la distancia a recortar era una travesía por el desierto. Rubén García aprovechó un regalo, lo mismo que Aimar posteriormente en el penalti. Más allá de los goles, lo cierto es que llegaron las oportunidades y, salvo en el gol de Pépé, el Villarreal no tiró a puerta. ¿Hasta qué punto el rival jugó con la ventaja? Osasuna, al menos, tiró de orgullo para reducir los daños.
3-0, la derrota más abultada al descanso
Ni en goleadas sonadas en contra como en Girona (4-0), Santiago Bernabéu (4-0) o Montjuic (3-0) Osasuna había encajado una derrota tan dura al descanso. Los tres goles del Villarreal en la primera parte, nunca visto esta temporada, lastraron el plan de los rojillos, que no estuvieron a la altura en esa fase del partido.