Entrevista

Julen Arellano: "Me recuperé como persona cuando admití que el fútbol no era el mundo que quería"

Siendo niño se convirtió en uno de los zurdos con más proyección de la cantera del Barcelona y de la selección, pero todo se nubló de golpe cuando fichó por el Athletic con 18 años. Ahora ejerce de psicólogo y quiere ayudar desde su experiencia

Julen Arellano, el pasado lunes por la tarde en el parque Yamaguchi de Pamplona
AmpliarAmpliar
Julen Arellano, el pasado lunes por la tarde en el parque Yamaguchi de Pamplona
Julen Arellano, el pasado lunes por la tarde en el parque Yamaguchi de Pamplona

CerrarCerrar

Fernando Ciordia

Actualizado el 26/03/2025 a las 07:09

La historia de Julen Arellano (Ablitas, 1997) impacta. Es la de un chico que tenía todo para ser algún día futbolista de Primera División y que acabó sobrepasado cuando apenas había cumplido la mayoría de edad. De corazón rojillo por su pasado en Tajonar y socio asiduo de El Sadar, el ribero desgrana una trayectoria que marcó su juventud entre el cielo de entrenar con el primer equipo del Barcelona de Messi y el infierno de verse solo cuando cambió La Masía por Lezama. Terminada su última consulta del lunes con un paciente en la Clínica Universidad de Navarra, es momento de tomar aire y escuchar a este psicólogo de 28 años que supo darle la vuelta a la vida.

Vamos para atrás. Aquel Julen niño que fichó por Osasuna.

Tenía 12 años. Llevaba una vida normal. De pueblo. Con amigos. Centrado en los estudios. Familiar. Cercano. El fútbol era mi diversión, jugaba en el Aluvión, pero me di cuenta de una dimensión diferente cuando había clubes interesados. Surgió Osasuna. Me ofrecieron ir en taxi cada día. Era el club de mi tierra. Me transmitieron el cuidado, la importancia de los estudios y la familia. Ese contexto encajaba con mis valores.

Estuvo solo un año en Tajonar.

Me subieron con el cadete enseguida. Me hicieron sentirme importante. Era un buen equipo bueno. Merino, Olavide… Ganamos la Nike Cup, un torneo importante. Evolucioné muchísimo. Comencé a explotar mi velocidad y mi visión de juego. Jugaba de extremo.

Y se fue a La Masía. Año 2011.

El Barcelona llamó antes de Navidad. Después llegaron ofertas del Real Madrid y de Inglaterra. Tenía 13 años. Era difícil en esa época que pasara eso. Ahora en el fútbol hay más control. Era inexperto y pensaba: “Madre mía, ¡qué oportunidad tengo por mucho que quiera a Osasuna!”. El Barcelona se adaptaba a mi nivel de estudios, con un colegio bilingüe y clases de inglés extra. Mostraban preocupación no solo por mi desarrollo futbolístico, también por el personal. Hacía música y me ofrecieron una sala para tocar el saxofón.

¿Le costó la adaptación?

Los primeros meses parecía un campamento de verano. Fuimos a México, a Corea… Era un sueño, pero llegó el primer día de colegio y la rutina en La Masía. Fue un golpe de realidad potente. Te das cuenta que cada noche no vas a tener el abrazo de tus padres o no vas a ver a tu hermano pequeño crecer. En lo futbolístico funcioné muy bien desde el principio. Lo personal fue diferente. Te tienes que buscar la vida. Un idioma nuevo porque las clases eran en catalán, estudiar por ti mismo… No quedaba otra que sacar recursos que no sabía que tenía a esa edad o volverte a casa. Hay niños que no superan ese periodo.

En su época en el Barcelona
AmpliarAmpliar
En su época en el BarcelonaDN
En su época en el Barcelona

CerrarCerrar

¿Sus padres qué tal lo llevaban?

Venían a verme casi todos los fines de semana. Pero el día a día no era fácil. Te pones enfermo y nos están ellos para cuidarte, tienes un problema con algún profesor y no sabes a quién recurrir…

¿Quién estaba en aquel Barça?

Había una hornada buena. Estaba Dani Olmo, Aleñá y, en aquellas categorías, Munir, Adama, Sandro, Onana, Grimaldo, Cucurella… En la selección coincidí con Oyarzabal, Unai Simón, Zubeldia…

“El Bale del Barça”, fue el titular de un periódico de Barcelona.

Lo vi. El del Barcelona es un entorno competitivo. Los compañeros son amigos, pero también contrincantes por ver quién tiene proyección, a quién le llaman para subir o para la selección. Cada noticia que sale tuya te diferencia. Se me empezó a comparar con Gareth Bale porque jugaba de carrilero izquierdo, tenía potencia y velocidad. Aquello influía. Eras un niño y estabas al tanto de que se hablara de ti, en este caso para bien. Y pasaba al revés, tenías lesiones y había presión. Preguntaban por ti y cuestionaban cuando volvías que no estabas como antes. Con 13-14 años gestionar esos comentarios era una presión extra. Primero era la prensa catalana, pero luego pasó al plano nacional. Hoy en día es peor con tantas redes sociales.

¿Creía que llegaría lejos?

Siempre he tenido dos partes. La objetiva de decir: “Si yo no tengo opciones de llegar, ¿quién va a tener?”. Estoy en el Barcelona, titular y con años superiores a veces. Y en la selección española, en el Golden Boy… Por lógica, tenía muchos boletos. Pero había otra parte que me lastró. No tenía ese convencimiento, no me lo creía. Siempre he sido más prudente. De pensar más las cosas, de rumiar. Eso muchas veces me ha interferido en la autoconfianza y me ha costado trabajo sobreponerme a ciertas dudas.

Fueron cuatro temporadas.

Acabé contrato en juvenil y tenía una oferta muy buena para renovar de tres años. Pero por distintas circunstancias, temas de representantes, gente en la que confías, decidí apostar por una opción que me vendieron como muy buena. Era el Athletic. Iba a un club que apuesta más por la cantera y que llevaba tantos años detrás de mí. A priori no era una mala decisión. Pero ahora lo ves y te das cuenta. Una persona de 17-18 años no está capacitada para tomar una decisión que condicione el resto de su vida. Delegas en gente en la que confías ciegamente, pero no sabes si es tu mejor opción o no.

¿Qué pasó en Bilbao?

Se juntaron muchos factores. Respeto al Athletic y cualquier persona admira su filosofía. Pero la mía fue una llegada difícil. La persona que había luchado por mi fichaje se fue. Llegué y me fui con la selección sin pretemporada. Pero ya no solo en lo futbolístico. Me habían prometido cosas importantes como el tema académico, tema de horarios de estudios, tema de vivienda… que no se cumplieron. No era económico ni mucho menos. Me tuve que buscar la vida. Además, con la persona que estaba hubo cosas que no encajaron entre nosotros. Hubo cosas que no entendía. Había tomado una decisión tan importante de dejarlo todo en el Barcelona donde me iba todo tan bien para apostar por otra cosa incierta. A nivel mental, no estaba preparado para ese cambio tan potente. Estaba solo.

Se quedó sin jugar.

Aquello supuso un frenazo a mi confianza. Lo pienso. La mayoría de jugadores que han triunfando se exponen a momentos muy complicados como el que viví, como entrenadores que no apostaron por ellos. A mí me afectaron esas circunstancias. No tuve los recursos propios ni cercanos en Bilbao para darle la vuelta a la situación.

Lo del Athletic era irreconducible.

Noté que había dejado ser la persona que yo era. Me preocupaba porque estaba perdiendo la ilusión. No sólo por el fútbol, sino en el día a día. Consideré vital salir de ahí. El Athletic lo entendió. Estaba la opción de volver a Osasuna, un sitio donde había sido muy feliz y cerca de casa. Siempre he admirado a Osasuna. Era volver a un sitio de esperanza para recuperarme.

¿Cómo fue esa vuelta?

Osasuna me recibió con los brazos abiertos y siempre lo agradeceré. Pero había pasado muy poco tiempo para haberme recuperado del todo. Necesitaba un mayor cambio de aires, un proceso psicológico bueno y conectar de nuevo conmigo mismo y confiar en mí. La decisión de volver fue más por necesidad, un salvavidas. Seguía en un mal momento. Fui poco a poco recuperando una versión de mí como persona y en lo futbolístico mejoré, pero ya no recuperé la ilusión.

¿Con qué armas contó?

Recibí ayuda, pero no la necesaria porque estaba orientada al fútbol. No iba a entrenar en buenas condiciones. En los partidos muchas veces tenía visión túnel cuando recibía un balón. Me bloqueaba y no me atrevía a hacer las cosas. Pero no era eso. El problema era una parte de mí que se había roto. Necesitaba una ayuda a nivel personal que no tuve. Tiré de fuerza de voluntad, de aprendizaje-error, del apoyo de mi familia, de los que se quedaron siempre conmigo. Era a largo plazo. Día a día ves que no avanzas, pero llega en momento en que te ves más fuerte.

¿Cuándo se dio cuenta de que estaba recuperado como persona?

Cuando fui valiente y admití que ese no era el mundo que quería. Nunca lo sabremos si hubiera ido todo bien, pero por A o por B esa ya no era la vida que yo quería ni la que yo proyectaba por valores o deseos personales. Había que asumirlo y dar el paso. Estuve tres o cuatro años. Eso algo que te libera mucho y te redirecciona en la vida. Yo no he vuelto a ser la misma persona que era antes de dejar el fútbol, ni siquiera sé si me he recompuesto al cien por cien, pero sí me he ido posicionando en un lugar en el que me siento a gusto conmigo mismo y voy encontrando cosas que me llenan y que en otra vida quizá no podría tener.

El fútbol pasó a otro plano.

Estuve dos años en el Promesas. Luego fui al Tudelano por estar cerca de casa. Tras ese paso que he contado, jugué con el equipo de mi pueblo, el Ablitense, y aquí en el torneo de Fútbol 7 con mis amigos de Pamplona. Ahora disfruto. He tenido a clubes interesados, pero no me he planteado volver a un mundo en el cual no me sentí bien.

Arellano
AmpliarAmpliar
Arellano quiere dedicarse al mundo de la Psicología del DeporteJOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Arellano

CerrarCerrar

¿Sigue el fútbol por televisión?

Me ha costado verlo con tranquilidad y ver partidos de amigos que siguen ahí jugando y tú verte en una situación tan distinta. He pasado un proceso de años en el que he preferido no ver mucho fútbol, pero me estoy reconciliando con ello. Disfruto yendo a El Sadar con mi hermano. Somos socios. Él es muy forofo, tiene cuatro años menos que yo. Le encanta Osasuna.

¿Por qué estudió Psicología?

Comencé al ir a Bilbao. Es una carrera que siempre me había llamado la atención. Era más de Ciencias, pero no podía afrontar los horarios que demandaban esas carreras. Hice Psicología a distancia. Me daba cuenta de la importancia de la salud mental. Me convencí y la hice muy a gusto.

¿Y ahora qué tal?

Saqué la oposición para ser psicólogo interno residente y trabajo en la Clínica Universidad de Navarra. He hecho varios Másters y ahora me estoy centrando en Psicología del Deporte. Es el gusanillo de juntar tu parte profesional con tu vivencia anterior. Es un ámbito en el que puedo ayudar a gente. Clubes como Osasuna han incorporado un psicólogo desde el fútbol base. Va muy unido al rendimiento deportivo, no se puede separar.

Cuando no se cumplen las expectativas, llega la frustración.

Hay educar en la dificultad que conlleva, advertir que va a haber muchas dificultades en este camino. Hay que darle al niño herramientas para esos momentos difíciles, saber relativizar y crear una identidad propia multidimensional, con tus estudios, tus amigos, tu familia… Los clubes y en ese caso Osasuna ficha de un pueblo al futbolista, pero ese chico tiene que ser mucho más. Lo más normal por estadística es que no llegue. Debe estar preparado para recomponerse y tener una vida plena.

¿Qué enseñanza saca de aquello para otros talentos que puedan estar en una situación parecida?

Lo pasé muy mal porque vi que mi sueño se iba truncando. Pero la clave era cultivar una identidad que no dependiera del fútbol. Otra parte importante es entender que el fútbol está compuesto de multitud de elementos que tienen que estar conjuntos . Si uno falla, un entrenador, una lesión, un director deportivo…, las cosas pueden frustrarse. El factor psicológico interviene. Tendemos a menospreciarlo. Solo cultivamos el físico y el entrenamiento, pero debes tener esa fortaleza mental para tolerar frustraciones. Tener recursos para enfrentarte a personas que no piensan como tú, afrontar la ansiedad y la presión. Lo he visto en primera persona. Ese factor mental es más de la mitad de lo que puedes rendir en el campo. A pesar de que no me iba bien, cuando me veía tranquilo en el entrenamiento por lo que sea, veía que mis cualidades seguían ahí Pero al enfrentarme a un partido, sentía un bloqueo mental que me impedía ser yo mismo. Lo psicológico es lo que hace que las piezas encajen.

Con Kike Barja en la selección española
AmpliarAmpliar
Con Kike Barja en la selección españolaDN
Con Kike Barja en la selección española

CerrarCerrar

¿Daría un consejo a esa familia que duda de llevar a su niño a vivir fuera por el fútbol?

Son situaciones diferentes y cada persona es diferente. Hay que valorar bien lo que tienes en cada momento. Escuchar a representantes o directivos que saben, pero guiarte por saber qué quieres como persona: si en ese momento es importante estar cerca de la familia, si estoy preparado o no. No tomar decisiones por miedo a que pasen. A mí, mi corazón me pedía una cosa, pero la cabeza otra. Haces caso a los representantes, pero ellos no te conocen como tú a ti mismo y tu familia. Esa parte cercana y emocional de los tuyos te puede dar una visión diferente.

¿Hay mucha gente aprovechada en el futbol?

El representante se dedica a intentar que llegues lo más alto posible y se llevará un beneficio. No es que se enamoren de ti como persona, es que ven un potencial en ti en el que pueden sacar algo más. Es su trabajo, pero a veces se deshumaniza a la persona siendo tan joven. Hay que normalizarlo y estar preparado. También hay gente que se acerca y cuando la situación va mal, ya no están. Aprendes a ver en quién puedes confiar. La vida te enseña esto más adelante porque en el fútbol lo vives de una manera precoz. Con 13 o 14 años no estás preparado para distinguir esas cosas, tener un proyecto de vida y saber qué es mejor para ti.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora