Banquillo
Aquel flirteo de Osasuna con Bordalás
Hace una década, tras el descenso, la Junta Gestora mantuvo contactos y hasta una reunión en Teruel con el técnico del Getafe para que llegara a El Sadar. El Alcorcón no le dejó salir


Publicado el 14/03/2025 a las 05:00
Uno de los numerosos frentes abiertos de la Junta Gestora en el verano de 2014 para salvar al club era la elección del entrenador. Entre lidiar con impagos, analizar la deuda incontrolada heredada, llegar a acuerdos con Hacienda o inscribir al equipo en Segunda, se trataba de un asunto que copaba las páginas del periódico entre finales de junio y comienzos de julio. Aquellos días se hablaba de José Bordalás, hoy convertido en un clásico y que este domingo volverá con el Getafe a El Sadar.
Ese mismo banquillo (el mismo, puesto que luego se cambió el orden con la llegada de Jagoba Arrasate) pudo ser perfectamente suyo. Aquel equipo directivo interino que dirigía Javier Zabaleta encargó al director deportivo de entonces, Petar Vasiljevic, una lista de tres entrenadores: dos de la casa y uno de fuera curtido. Y fueron Jan Urban y Enrique Martín Monreal por un lado y el propio Bordalás por otro, avalado por su labor en el Alcorcón.
El intento se quedó ahí, pero esta opción gustaba mucho para coger una plantilla que sufriría muchísimo entre problemas. Hubo contactos. En concreto, en un área de servicio de Teruel a medio camino entre Alicante (ciudad de Bordalás ) y Pamplona.
Se habló de cantidades económicas y de proyecto, pero hubo un obstáculo insalvable: el Alcorcón se negó finalmente a dejarle salir al tener contrato una temporada más. Era evidente que Osasuna, dadas las circunstancias en las que estaba, no iba a pagar ninguna cantidad.
“José Bordalás no ha conseguido el acuerdo para poder salir del Alcorcón y hemos tenido que decidir entre Urban y Martín. La verdad es que nos convenció el argumento de Urban en el que nos aseguraba que la liga polaca era muy parecida a la Segunda División”, declaró entonces Javier Zabaleta, presidente de la Gestora.
¿SEGUNDO PLATO?
En efecto, Urban era presentado en Sanfermines. Representaba unanimidad en el osasunismo, aunque quedaba esa duda de si la confianza era ciega. Al protagonista se le preguntaba si se consideraba segundo plato y contestaba: “Estaba el tema entre Martín y yo. De repente apareció Bordalás . No sé si era por alargar el tema con Hacienda o de verdad hablaron con él. Además, estoy acostumbrado al mundo del fútbol.”
Lo que vendría después sería un camino repleto de espinas que terminaba con su destitución, la llegada de Mateo y la posterior de Martín con la épica de Sabadell.
Bordalás tenía 50 años y contaba con el aval de la experiencia en Segunda, tras el paso por el Hércules y el Elche y la consolidación en el Alcorcón. Su físico en nada se parecía al de ahora. Barba recortada, gafas y corte de pelo moderno, como su forma de vestir.
El primer éxito sonado lo consiguió con el Alavés al ascenderlo en 2016 (el mismo año que Osasuna). El Getafe le ficharía para llevarlo también a Primera en 2017. Comenzaba su historia azulona hasta hoy en la máxima división, con un paréntesis en el Valencia.
Se ha ganado la fama (merecida o no) de plantear partidos ásperos, con sus artimañas, pero el pragmatismo y el rendimiento que saca a los jugadores son dignos de destacar. El domingo viene con más de 600 partidos a sus espaldas en el fútbol profesional. El último, el gran triunfo al Atlético.