Osasuna
Rubén García: "Es un año de transición y estamos en una situación privilegiada"
El atacante valenciano analiza la situación colectiva y personal en una semana de emociones fuertes. De la confianza de Vicente Moreno, cree que se encuentra en uno de sus mejores momentos físico y anímico


Actualizado el 05/02/2025 a las 09:27
Ha terminado el entrenamiento y el sol de invierno golpea de frente a entrevistado y a entrevistador sentados en la pequeña grada del campo de Tajonar. Es momento de escuchar la reflexiones del futbolista de la plantilla con más partidos con Osasuna y que está viviendo una segunda juventud en su séptima campaña. Símbolo del crecimiento del equipo que germinó en Segunda, el motor físico y anímico de Rubén García (31 años) está a altas revoluciones.
¿Qué valor tuvo ganar el domingo?
Veníamos de una racha que iba pesando. Realmente, habíamos podido hacer más en muchos partidos. A veces por detalles, por cosas, se nos escapaban. La victoria ha dado ese impulso de confianza para soltarnos en todos los partidos que vienen ahora, que son duros, que son ilusionantes también, como el de Copa, e incluso el del Mallorca. Estamos en una situación privilegiada, con 30 puntos, con la opción de entrar en semifinales de Copa. Hace dos años vivimos algo parecido. Hay que estar orgullosos después de un año de transición en muchas facetas.
El fútbol, ese estado de ánimo.
Aquí cuenta ganar, pero también verte más arriba y esa sensación anímica. Nos entró el cagazo cuando encajamos el 2-1 faltando poco. Luego lo pienso en frío y me da un poco de pena, porque no es lo mismo que termines un partido, con todo el respeto, habiéndole ganado 2-0, dándoles muy pocas ocasiones a la Real, que se vean que han sido superados, a que metan gol y lo haga un delantero que viene metiendo y juegue el jueves. Son pequeños detalles. Lo vi en un documental de tenis. Nunca regales un punto al rival porque nunca sabes el futuro. De todas formas, hay que estar contentos por el partido, creo que fue completo.
¿Cómo salió el 2-0? Vicente Moreno ya dijo que la jugada no estaba preparada...
Sí, es verdad que podía estar perfectamente ensayada, porque el cuerpo técnico intenta trabajar todas las facetas del juego, todos los momentos, las situaciones de balón parado. Ya sabéis que sale Pendín como un loco a controlar todo (ríe).
Se preparan hasta los saques de centro ¿no?
Sí, todo eso es algo que nos ha sorprendido gratamente a los que estamos aquí. Todos hemos tenido entrenadores metódicos y menos metódicos, con más libertad o con menos, pero este año hemos sabido entenderlo bien. Los jugadores ponemos de nuestra parte. Ha habido una unión para que esa información que nos dan en los entrenamientos podamos interpretarla bien en los partidos.
La jugada entonces se improvisó.
Vi luego la imagen del partido y vengo de estar en banda izquierda porque es un córner previo. El balón sale fuera y vengo haciendo la diagonal. Jesús se para y veo que la línea de ellos está adelantada. Sé que Jesús tiene buen brazo. Le pico un poco. Y luego pasa que muchos defensas se confían porque ven que no soy tan corpulento. Pongo bien el cuerpo. La diferencia luego es tener esa calma de ver dónde puede estar el jugador libre. Era Budi. Y cuando le pones un balón así tan cerca de la portería, es difícil que no sea gol. El fútbol a veces son detalles. Hemos perdido puntos por esa falta de concentración o no darle valor a un esfuerzo o una vigilancia.
¿Se encuentra en uno de sus mejores momentos ahora mismo?
Sí, anímica y físicamente te podría decir que sí. Empecé muy bien la pretemporada. El míster vio en mí un jugador que muy versátil, y me dio esa confianza para poder jugar en varias posiciones, poder adaptarme al estilo del juego, poder adaptarme a nivel defensivo, a nivel ofensivo, sabiendo en cada momento lo que pide el partido. Además, me está tocando jugar con Jesús atrás, que es un jugador muy peculiar en el juego, porque tiene esa capacidad de ser muy vertical y a mí me viene bien, obviamente, porque acabo siendo prácticamente un media punta participando por dentro. Y luego también tengo que tener en cuenta la parte defensiva. Jesús en los últimos años ha dado un brinco en ese aspecto, nos compenetramos bien. El míster lo ha entendido bien y nos ha dado esa confianza. Yo he encontrado ese punto. Como se dice, y no lo esperaba, los 30 son los nuevos 20. Pensaba que era mito pero es verdad. He jugado tres partidos en una semana y he aguantado bien. Pablo, nuestro readaptador, me dice que estoy recuperando bien y tengo buenos números. Me siento rápido, explosivo y fino. Cuando tienes esa unión con lo anímico, el rendimiento sale solo.
Hablando de Areso, ¿qué tal está viendo su progresión?
Ha madurado mogollón en tener esa calma, sentirse como uno más de un equipo de Primera División con los que eran tus ídolos. Eso cuesta a los jugadores jóvenes, y hablo también por mi caso en su día. No creo que haya una diferencia de talento, no creo que haya una diferencia física, no creo que haya una diferencia de entender el juego, sino muchas veces la diferencia está en creerte. Creo que a Aimar también le pasó, incluso a Jorge. Dieron ese paso. Jesús vino de Burgos y se sintió capaz. En el campo se le ve con esa confianza. Le encaraban los extremos, Nico o Vinicius, y tenía miedo. Ahora está suelto para afrontar esos uno contra uno, esas carreras hacia adelante, esas luchas. Es un jugador creo que diferencial y está a un nivel muy alto.
Sigamos con nombres propios. ¿Cómo es jugar con Aimar?
Aimar es puro talento, se aprecia, se ve a la legua, no hace falta que lo descubra yo. Luego, es un chico muy tranquilo y eso le ha hecho llegar a ser futbolista. Aquí te encuentras muchas veces esos perfiles de gente joven que vienen con mucha proyección, pero es complicado a veces. Pasan los años y no das el salto. Es difícil de gestionar. En este caso su familias, como el caso también de Jorge, etcétera, lo han hecho muy bien. Son chavales jóvenes, pero con una capacidad mental de afrontar situaciones más maduras que su edad. Me han sorprendido ¿eh? Les ves entrenar y te parecen unos jugadores, pero luego cuando compiten han demostrado todos ellos que están a un nivel como todos. Aimar se lo merece. Ha currado mucho, que se le ve en el día a día motivado, entrena feliz y eso se nota luego en el campo.
Es obligado preguntar también por Budimir.
Tiene ese talento innato del gol, tiene ese talento innato de currar, de esfuerzo, de trabajo. Es un jugador que el día de mañana, cuando pasen muchos años, hablaré de él, seguro, porque es un claro ejemplo de que si tienes algo en la cabeza y quieres conseguirlo, con trabajo y esfuerzo se puede. Es superación. Suena a frase típica de podcast, pero es que es la realidad. Es un espejo también. Te fijas en él porque tiene una mentalidad de ganador, de siempre querer ser mejor, te lo transmite, te inculca esos valores y te hace ser mejor. Budi no será un virtuoso, pero tiene otros talentos que para mí son mucho más importantes como los que he dicho. En el campo quiere un gol, después otro, después otro... Si pudiera se quedaría cinco horas aquí entrenando, si no tuviese familia.
Está haciendo historia con Osasuna. ¿Lo hablan dentro?
Flipo con él, se lo digo. Está haciendo récords en Osasuna y es que no hay misterio. A Budi se le podrá achacar lo que quieras, y que es muy pesado, y que está encima nuestra todos los días, parece un entrenador más, pero es que es así.
¿Siente que se nutre de él?
Claro, yo soy mejor gracias a él también. Tanto yo como la mayoría de los que estamos aquí. Hay veces que quieres matarlo porque no para, y no para, y no para, pero la realidad es esa. Consigue que los de alrededor estemos exigidos y seamos mejores.
El futbolista ya no entra en declive físico a partir de los 30 años como pasaba en otras épocas.
Está comprobado que el rendimiento en estas edades puede ser muy alto. Yo me encuentro encima mejor, los números son muy buenos como decía. Eso se valora aquí. Yo, sinceramente, esperaba que igual me costara más, sinceramente, y ahí iba pensando y decía, joder, 31 años ya… Me siento con un alma de 25 años, como Monca y compañía. Ahora mismo no me siento que esté mayor.
¿La renovación le dio más tranquilidad así como la llegada de Vicente Moreno?
Por volver al momento ese de la renovación, acabé jugando bastante con Jagoba y mis sensaciones eran muy buenas. Yo estaba muy tranquilo porque entendía que mi etapa aquí no tenía por qué terminar, porque mi rendimiento estaba siendo más o menos estable casi todas las temporadas, y me encontraba bien. Cuando se dio la situación, yo lo tuve claro y tenía ganas y esa ambición de seguir. Al final, para mí, como me siento tan joven o me siento tan bien, me veía también capaz de continuar, porque si hubiese pensado que no iba a dar rendimiento, me habría ido. No quería dejar una mala imagen de mí. Es una cosa que uno mismo se tiene que detectar. Tienes que tomar esa decisión siendo egoísta, para bien o para mal.
Siga con el míster.
Se ha unido también que venga Vicente, que me da esa tranquilidad, esa confianza, ese trabajo diario que me ha hecho ser mejor, esa confianza dentro del campo a nivel de información. Igual que también es valenciano (ríe). Todas esas uniones que pueden aparecer. Cada míster tiene sus jugadores, como en su día me pasó con Jagoba. Luego de repente ya no jugaba. Es normal en el fútbol. Eso es humano. Por mi trabajo, por mi curro diario, por todo lo que conlleva ser un jugador, creo que al míster le ha gustado y estoy teniendo esa suerte de participar. Pero si te gusta un jugador y no tienes rendimiento, va a ir fuera. Se une todo: tener confianza, renovación, sentirme bien en Pamplona, pues eso hace que el rendimiento pueda ser mayor.
¿Escuchó ofertas?
Cuando hablas con tus representantes, te comentan. Pero yo no quiero que me digan nada hasta que no sea firme. Se puede escuchar que a Jesús le quiere no sé quién, o a Aimar o a Budi. O a mí. Pero hasta que no te pones encima de la mesa o llaman a Braulio, no te lo tomas en serio. Aunque no estaba cerrado a ningún proyecto, yo tenía claro cuál era mi prioridad. Esperé al momento en que se pudiese dar la situación. Si no se llegara a dar, pues hubiese valorado cualquier opción, obviamente primero seguir en España, y si no, pues ya ver qué opción había en el extranjero.


¿Qué les espera en San Sebastián?
Va a ser un partido parecido al de aquí, por momentos idas y vueltas, pero al ser Copa creo que ellos intentarán iniciar muy fuertes para meter a la gente. Vienen de una racha un poco negativa y se juegan mucho y en casa. El ambiente que se va a respirar en San Sebastián va a ser diferente a lo habitual. Va a ser un partido muy bonito, de los que si me toca, encantado de poder disfrutar. Recuerdo lo de hace dos años. Estás con tensión pero realmente contento de poder disfrutar de un partido jugándolo. Te juegas el pase a semifinales pero son días para disfrutarlos y vivirlos. Estar presente en lo que es el partido.
De nuevo mucha gente pendiente de Osasuna. Más de 6.000 osasunistas han querido estar en Anoeta. ¿Hay gusanillo?
El gusanillo fuerte. De momento estoy tranquilo, pero el momento ya que te pones la ropa de viaje, empiezas a ir para allá, que estás en el hotel, ahí ya se palpa esa tensión, ese nerviosismo que es el que luego no te deja dormir cuando se acaba el partido, por esa tensión que acumulas. Es lo que más demanda un futbolista. Ese prepartido. Ya notas en el estómago cómo empiezas a gestionar esas emociones. Las conversaciones no son tan relajadas. Ves a los de al lado. Cómo tienen los ojos... Son miradas diferentes. Además contra la Real. Nuestra gente va a venir. Ojalá les demos una alegría.
¿Qué partido conviene?
Por el talento que tienen, no nos conviene ida y vuelta, donde pueden tener más espacios. Con el balón son muy buenos, pero luego hacen mucho daño cuando el equipo contrario acumula poca gente en el área. Tienen unos contra uno y abusan de centro, sobre todo por la izquierda, para tener llegada. Nosotros tenemos que jugar con eso. Un partido parecido al de ida de Liga, donde tengamos opción a esas transiciones, acabarlas, para que ellos otra vez no vengan de vuelta.
¿Les vale la experiencia de las eliminatorias de 2023?
Tenemos que estar emocionalmente preparados para lo que pueda pasar. Como vivimos hace dos años, se pueden alargar a la prórroga, incluso a penaltis, y es ahí donde entra esa parte psicológica del mejor equipo, porque no es solo el talento o todo lo que hayas trabajado en el día a día, o cómo hayas preparado el partido. Influye el estado anímico. Veníamos en situaciones parecidas, de que nos costaba ganar. Después de ese impulso nuestro y ellos llevarse otro varapalo, creo que esa parte emocional va a ser importante.