Mercado
Parches y soluciones: un repaso de los fichajes de invierno en Osasuna
Hace 30 años que comenzaban los mercados invernales: en Osasuna ha habido de todo, desde la primera llegada del uruguayo Andrés Martínez


Actualizado el 31/01/2025 a las 09:17
El 26 de diciembre de 1994 aterrizaba en el aeropuerto de Noáin un avión procedente de Madrid con el primer fichaje de la historia de Osasuna en el mercado invernal que hoy se conoce. Era el uruguayo de 22 años Andrés Martínez, que había salido de Montevideo el día de Navidad y emprendía viaje a Europa dispuesto a reflotar el juego de un equipo que no cumplía las expectativas para volver a Primera por la vía rápida tras el descenso.
La operación suponía el pago de 60 millones de pesetas al Peñarol por el traspaso (360.000 euros) y de 40 al jugador repartidos en tres años (240.000 euros). “Un club de la categoría de Osasuna tiene que estar en Primera División. Pienso yo que es lógica esa presión y el jugador tiene que estar capacitado para llevarla encima y dar lo mejor de sí”, manifestaba al llegar este centrocampista ofensivo que como rojillo acumuló 45 partidos entre altibajos.
Además de la salida de un mito como Jan Urban al Valladolid, la ventana invernal traería dos refuerzos más antes del cierre, José Ignacio Soler, del Atlético de Madrid, y Carlos García, del Athletic. Aunque en campañas anteriores se producían movimientos con el curso en marcha, era la primera vez que se regulaba este mercado para fichar jugadores libres y de otras competiciones o futbolistas de la Liga que no hubieran llegado a los cinco partidos. El periodo discurrió del 15 de diciembre de 1994 hasta el 15 de enero de 1995.
De todo ha pasado en Osasuna cada vez que se ha posibilitado esta opción de mejorar la plantilla a mitad de camino. Ha habido soluciones y parches. Refuerzos que mejoraron al equipo y grandes fracasos. Entre los primeros, será recordada la llegada de Iván Rosado, un delantero de área procedente del Rayo que se ganó a El Sadar con 11 goles en una segunda de vuelta de matrícula de honor para llevar al equipo a la máxima categoría. Angel Luis, otro pequeño atacante que jugaba por detrás, también se incorporaba. Se han cumplido ahora 25 años.


Relumbrante fue la llegada al año siguiente del Pipa Gancedo procedente de River Plate para intentar salvar la categoría con Lotina, que contaba con otro fichaje como el lateral Carlos Llorens. Gancedo puso el fútbol necesario, pero su luz se apagó del todo con la llegada de Aguirre.
Con el mexicano en el banquillo, hubo revolución en el mercado de invierno de 2003. De golpe llegaron el Chengue Morales, Manfredini y Valdo. El primero suponía un desembolso importante en una operación que nunca se aclaró por parte del club. Se cifró el coste en 2,1 millones, aunque en realidad rozaron los 4. El segundo sorprendió con su debut en El Sadar contra el Real Madrid, al que marcó un golazo, y fue cayendo en el olvido hasta marcharse en junio tras su cesión. Valdo sí cuajo. Procedente del Real Madrid, creció hasta ser uno los pilares de una época dorada y se hizo de pleno a la vida navarra. En ese mercado, se fichada además a Pierre Webó, otro ilustre de la etapa posterior, aunque era cedido al Leganés.
Huella por el poco tiempo que estuvo dejó Martín Astudillo, llegado del Alavés a préstamo en 2008 para sostener el centro de un Osasuna que jugaba con fuego para abrazar la salvación. Sus lágrimas en la permanencia de El Sardinero reflejaban el sentimiento rojillo que adquirió en apenas unos meses hasta marcharse.


Un año después, con Camacho al frente tras reemplazar a Ziganda, el refuerzo de enero era Antonio Hidalgo, del Zaragoza hasta junio. Era un momento delicado para que Osasuna firmara una segunda vuelta de nota y salvarse in extremis. Antes de la ventana invernal se había fichado a Sergio Fernández por grave lesión.
En 2011, se incorporaban a la familia rojilla Ferrán Corominas y Álvaro Cejudo. Se había marchado Juanfran traspasado al Atlético de Madrid y Osasuna necesitaba fichajes. Cejudo, tras dejar la UD Las Palmas, tomó el relevo con garantías para asentarse en la plantilla los siguientes años.
Dos después, en enero de 2013, vestirían la camiseta rojilla Miguel de las Cuevas y el Gato Silva, siempre con la permanencia apurada entre ceja y ceja. Además, volvía Ricardo. Meses antes del traumático descenso y en decadencia en los despachos, ya en 2014, fichaban en esta ventana Javier Acuña y Christian Lobato. De las Cuevas volvía a ser fichaje invernal en 2016, junto a Manuel Sánchez y Urko Vera para aquella plantilla que ascendió con Martín. En Primera, en 2017, los refuerzos eran Raoul Loe, Vujadinovic y Sirigu, los dos primeros de regreso y a la desesperada. Después comenzaría la era Braulio Vázquez.
Bajas opciones para la llegada de un fichaje de aquí al lunes
Aunque no se descarta del todo, Osasuna ve que las opciones de que llegue un fichaje de aquí al lunes, fecha de fin de mercado, son bajas. Al club han llegado ofrecimientos en las últimas horas, todos ellos desestimados al entender que no mejorar la plantilla o se exceden del marco económico. Con todo, la dirección deportiva no quita ojo a las posibilidades que estos días se han visto remotas por si se abriera una luz. En cuanto a más bajas que se puedan dar, no hay operaciones ahora mismo en curso. El Granada sigue insistiendo por Arnaiz.
Sería el cuarto año consecutivo que Osasuna no incorporaría jugadores en enero. En la era Braulio Vázquez, Borja Lasso y Rober Ibáñez eran los refuerzos en 2018 con Diego Martínez. Ibáñez repetía un año después. En 2020, tras lesionarse el Chimy, se unirían al barco osasunista Enric Gallego, Jose Arnaiz y Toni Lato. Y en el siguiente mercado, el último con movimiento, Manu Sánchez y Jonás Ramalho,este último por la lesión de Roncaglia.