Entrevista
Bryan Zaragoza: "No he venido para lograr sólo la permanencia"
En pleno proceso de recuperación, el extremo cedido por el Bayern repasa su evolución en Pamplona, donde ha sacado a relucir su mejor versión, mientras mira al 2025 con el deseo de pelear por Europa y valorando su continuidad de rojillo


Actualizado el 24/12/2024 a las 09:16
La electricidad que desprende sobre el césped contrasta con su tranquilidad al expresarse. Introvertido, pausado, conciso y directo, Bryan Zaragoza Martínez (Málaga, 2001) dispara con precisión las respuestas. El fichaje de campanillas de Osasuna el pasado verano trabaja en la sombra para recuperarse de su fractura en el quinto metatarsiano. Ha sido su primera lesión, lo que ha lastrado la puesta en escena de lo s rojillos. Si todo va bien en un mes volverá a correr la banda. Un paréntesis que sirve para abordar en una amplia charla sus sensaciones tras casi media temporada en Pamplona.
¿Cómo se encuentra?
Las lesiones son jodidas. No me había tocado pasar por esto, nunca me he perdido un partido por lesión ni en Granada ni en Múnich. Encima me ha tocado en el mejor momento de mi carrera, iba para arriba. Pero esto es parte del fútbol. He pasado las dos primeras semanas, que son las más difíciles. Me han quitado los puntos de la intervención y espero estar pronto de vuelta. Tengo muchísimas ganas.
¿Qué recuerda de su lesión en Sevilla?
Hice un cambio de ritmo, fueron a darme una patada y salté. Al caer no noté nada pero en el siguiente paso noté como un pinchazo en la parte del quinto metatarsiano. Me probé en la siguiente jugada, por si era pasajero, y cuando cogí la pelota otra vez tuve que parar. Me molestaba demasiado. Enseguida me dijeron los médicos que tenía algo ahí. No podía hacer cambios de ritmo.
¿Mentalmente cómo se encaja?
Es verdad que los primeros días me costó mucho. No quería salir de mi cuarto. Vino toda mi familia a Pamplona. Tuve un bajón anímico cuando me dijeron que serían dos meses fuera. Era mucho tiempo. Pero estoy trabajando para volver cuanto antes.
¿Ve que el regreso se acerca?
No lo veo tan lejos como antes. Ahora en las navidades voy a seguir con el trabajo en mi casa y ya al regresar lo veré muy cerca.
¿Qué fecha tiene en la cabeza para volver a jugar?
No hay una fecha cuadrada, pero espero que a finales de enero o principios de febrero pueda estar para competir con el equipo.
Ha pasado media temporada en Osasuna. ¿Cómo lo ha vivido?
Cuando me decidí por Osasuna tenía claro lo que quería: volver a encontrarme de nuevo a mí mismo. Y Osasuna me ha dado ser de nuevo el Bryan que era. Estoy muy contento y creo que incluso puedo dar un poco más.
¿Qué ecosistema se ha encontrado?
Sentirme a gusto es lo que me hace rendir. Tengo algo a lo que estaba acostumbrado en Granada. Llego aquí y noto un contexto similar. Humildad, sacrificio y trabajo. Me siento muy a gusto con mis compañeros, el cuerpo técnico y la gente de la ciudad. Esa es la clave. Me gusta el contexto de Osasuna.
Quería salir de Alemania. ¿Lo pasó mal?
No es que lo pasara tan mal, es que me prometieron muchas cosas que no se dieron. Me costó mucho adaptarme. Era un país diferente, un idioma diferente, una comida diferente, una Liga diferente. No me voy a adaptar en un mes. Encima lo de alrededor no me ayudó. Me costó un poco. Decidí salir y me ha venido bien.
¿Cómo recuerda su llegada pasado un tiempo? Tuvo otras opciones.
Leía comentarios y se decía que era imposible que fichara por Osasuna. Yo no lo veía así. Cuando hablé con Braulio me transmitió lo que quería de mí. En diez minutos cerramos la negociación. Había equipos de Champions interesados, pero yo buscaba algo que me hiciera seguir creciendo en un club. Y Osasuna me encajaba, se están haciendo bien las cosas. No quería meterme en un equipo Top 10 mundial en el que puede salir bien o mal. Sabía que en Osasuna iba a estar muy bien al 90% y he acertado. Estoy muy a gusto.
¿Cómo fue la toma de contacto para fichar?
Fue muy rápido. Braulio habló con el Bayern y le dijeron que lo tenía casi cerrado con un equipo. Me llamó para hablarme del proyecto. Al rato volvimos a charlar. Me dijo que si estaba de acuerdo lo cerraba todo. Le dije que sí, que me mandara los billetes para ir a Pamplona. Enseguida tenía el vuelo. Yo me informé de Osasuna y del vestuario.
¿Con quién habló?
Mi nutricionista (Javier Fernández) es de aquí y también hablé con Javi Martínez, que jugó en el Bayern y tenía relación con él y a distintos compañeros. Me dijeron que era un club para crecer. No tuve ninguna duda. Le dije a Braulio “tira para adelante que voy para allá”.
¿Era como se lo imaginaba?
Parecido. Hemos hecho un gran inicio de temporada y he tenido la oportunidad de hacer grandes cosas con la selección. No me lo imaginaba, pero iba por el camino que quería y sigue yendo. He tomado una buena decisión, no me he equivocado. Menos mal que vine.
¿Qué momentos le vienen a la cabeza desde su llegada además de su actuación contra el Barça?
Destaco el día que debuté en El Sadar. Cuando entré al campo no había hecho nada para la gente. Es verdad que vine cuando no se esperaba. Me recibieron de una manera espectacular sin que yo hubiera demostrado nada. Me quedó marcado y fue un subidón para mí. Me llevaron en volandas, fue una locura.
La pisada contra el Barcelona en su gol queda grabada. Dijo después que “eso se tiene o no se tiene”.
(Ríe). En la selección me metieron caña por el “se tiene o no se tiene”, pero es que es verdad. No voy a mentir. Lo tengo de siempre, lo trabajo en Tajonar. No me sale solo. Ese día tuve acierto y también hace falta una pizca de suerte.
Fue una noche mágica en El Sadar. ¿Qué tiene de especial este estadio?
El Sadar tiene algo especial, pero es verdad que sobre todo influye en la gente que viene a jugar de fuera. Aprietan muchísimo. Para nosotros por supuesto que es muy especial jugar en casa. Recuerdo cuando vine con el Granada, que estaba en un gran momento, apenas podía tocar la pelota. Madre mía. La perdía enseguida. Nuestra gente lo hace muy bien y para el contrario es un sufrimiento.
En este tiempo ha ido dos veces con la selección.
Una parte que quería conseguir era volver a la selección. Quería demostrar mi nivel en Osasuna para que el míster lo viera. Lógicamente también priorizo mis objetivos con Osasuna. Por suerte me llamaron también con la ayuda de todos, es parte de mis compañeros y el cuerpo técnico. Me lo han facilitado.
Se ha demostrado que es posible acudir estando en Osasuna.
No es lo mismo estar aquí que en el Barça o el Madrid con todos los respetos, ¿eh? Yo estoy encantado en Osasuna, me quedaría toda la vida aquí, no habría problema (sonríe). No es el mismo escaparate. Pero haciendo bien las cosas, si te lo trabajas y haces logras buenas estadísticas, el entrenador lo valora.
Las cifras le sitúan al nivel de los mejores.
El otro día me salieron unas cifras en las que me comparan con Lamine, Vinicius o Nico. Me gusta y me sorprende. Es parte del trabajo, voy a seguir. Pero quiero tener los pies en el suelo, siempre desde la humildad, porque sin esperarlo, como me ha pasado, llega una lesión y te frena.
¿Le ha sorprendido algo de Osasuna?
Sí. La gente que es de Osasuna. Creo que no he visto camisetas del Barcelona o del Madrid. Ni del Athletic pese a que está cerca y puede haber seguidores. Veo a la gente con la camiseta de Osasuna. Es precioso que la gente lleve orgullosa su camiseta. He salido una vez a una discoteca aquí, tras ganar al Barcelona con el equipo, no he salido más, lo prometo, si no lo diría. Veía a la gente en la discoteca con la camiseta de Osasuna. Me sorprendió muchísimo.
¿Qué le dice la gente por la calle?
Lo que más me piden es que me quede. Ya se verá. Quedan 5 o 6 meses. Según la situación del club se valorará si puedo volver este año, el que viene o cuando sea. Si hay alguna posibilidad de volver a jugar en Osasuna lo voy a mirar con lupa. Es que estoy contento y rindiendo, y eso es lo que yo quiero.
¿Le gustaría seguir?
Si hay opciones y se puede hablar… A priori es difícil. Osasuna es un club humilde, aunque está al alza y creciendo. Me lo tomo con calma. Ya se verá si estoy aquí o en otro lado.
¿Cómo valora la situación del equipo?
Son puntos que no hemos sacado. Pero si no nos pitan el penaltito al final contra el Villarreal y si ganamos al Alavés estaríamos mucho más arriba. Pese a los últimos resultados no estamos nada mal. Creo que los últimos 15 partidos marcarán nuestro objetivo: si vamos a quedarnos en mitad de tabla o vamos a aspirar a Conference, Europa League o lo que sea. Nos agarraremos con fuerza. Se acaba la primera vuelta, llevamos 25 puntos en la mochila y es importante. Ya no nos los quitan. Ahora tenemos que tirar para arriba. Era importante no empezar mal porque luego es difícil salir.
¿Europa es posible?
Es lo que tengo en mente. Sinceramente no he venido a Osasuna solo para conseguir la permanencia, quiero mirar hacia arriba. Y creo que podemos conseguirlo, de hecho creo que vamos a estar arriba.
“Me pasaba el día jugando a fútbol en un patio”
¿Quién es Bryan aparte del fútbol?
Me encanta estar con la familia, es mi casa particular. Mi madre, mi padre, mi cuñado, mi mujer, mi hermana, mi sobrino… Esa es mi familia. Además de mis amigos. Siempre están conmigo. Me lesioné el lunes y llegué el martes a la tarde noche. Hicieron 10 horas de coche sin parar. Tenía que ir al médico a las 8 de la mañana y cuando llegué me los encontré. Habían esperado en el parking. Era una sorpresa. Estuvieron una semana conmigo. Te das cuenta de que solo es una lesión, que hay cosas más importantes.
Se le asocia con el juego de calle. ¿Cómo recuerda su infancia? ¿Igual que la de cualquier niño?
Bueno, no creo que fuera como la de todos. Además eso de jugar tanto en la calle se ha perdido y mi contexto era diferente. Yo he crecido en un barrio marginal (4 de diciembre, Málaga). Toda la familia vivíamos en un bloque y los niños que nos juntábamos a jugar nos reuníamos en un patio. Llegaba del colegio y a jugar. Ni comía. Vivíamos en un primero. Me pegaba todo el día jugando a fútbol ahí. Con uno y con otro, dando pelotazos a una ventana y mi madre regañándome. Tenía un profesor que me decía que nunca iba a conseguir nada en el fútbol. “Ni estudias ni sabes jugar a fútbol”, me decía. Me podía haber equivocado, pero cumplí mi sueño.
¿Va mucho a su tierra?
Intento escaparme a Málaga, a veces un par de días cuando hemos tenido parón. Al ir a la selección te da el club un par de días de permiso y te mueves desde Madrid.
¿También recibe a los suyos? ¿Qué le dicen de Pamplona?
Mis padres vienen mucho, mínimo una vez al mes. Ellos también lo han pasado mal con mi etapa reciente (en Múnich), la prensa me mataba porque supuestamente no sabía hablar alemán ni inglés.
¿Le criticaban?
Sí, se decía que era un fichaje que no había valido. Que no hablaba su idioma. Recibía muchas críticas. No le hago caso, yo soy lo que soy. Pero mis padres sufren mucho. A mí me da igual lo que digan.
¿Cómo se abstrae del ruido?
Cuando haces un buen partido eres Dios y cuando haces uno normal ya no vales. Eso no es así. Somos humanos. Un día te levantas mejor que otro. El día del Barça me levanto que parezco Messi pero el día de Las Palmas pues tengo el día contrario y parece que no sale nada. Pero es que somos personas. Que opine la gente es respetable.
¿Cómo es su rutina?
No me gusta salir mucho de casa. Quiero estar tranquilo, suelo ir a entrenar, vuelvo, sigo mi dieta, descanso, voy dos días con mi entrenador personal (Ioritz Sanz) y a veces voy a clases de inglés. También pasó tiempo con mi chica y jugando a la consola. Pero no soy de salir, sí que después del partido suelo ir a cenar. Pero no me gusta salir simplemente a tomar algo.
¿Prefiere pasar desapercibido?
Totalmente. No me gusta tanto meneo, me gusta la tranquilidad. En Pamplona respetan mucho.

TEST
Un ídolo. Messi.
Jugador de Osasuna que llevaría a la selección. Budimir.
Un momento con Osasuna. El día del Barça.
El defensa más duro. Araujo.
Una manía. Rezar antes de salir al campo.
Un hobby. Jugar la Playstation.
Un lugar de Pamplona. El Sadar.
Un plato de comida. Puchero.
Nota a su 2024 en Osasuna. Un 7.
Un deseo para 2025. Entrar en Europa con Osasuna.