Documental
El testimonio de la madre de los Williams al recordar los duros años en Pamplona: "Me cortaron la luz y el agua"
El sábado visitan El Sadar Iñaki y Nico, protagonistas del documental 'Los Williams' que acaba de llegar a Netflix. Su madre, que estará en la grada, rememora el drama de cómo era la vida de la familia en aquella época compleja en la capital navarra


Actualizado el 18/12/2024 a las 09:12
En pocas ocasiones se ha abierto tanto como sucede en este documental. María Arthuer es la madre de los Williams, que cerrarán su año futbolístico siendo rivales de Osasuna en una ciudad donde crecieron entre penurias y por la que sienten un enorme arraigo entre recuerdos, costumbres y amistades forjadas.
Lo que hoy es una vida afamada de dos futbolistas antes fue una travesía para la familia que no encontraba el aire. La película, dirigida por el navarro Raúl de la Fuente, refleja la crudeza de caminar a pie de Ghana a Marruecos, saltar la valla de Melilla, y encontrar en el sacerdote de Bilbao Iñaki Mardones en el salvavidas sin nada en los bolsillos.
María recibió la noticia en un hospital de que estaba embarazada de Iñaki. La aventura de los Williams se desarrolló en Navarra, cuando llegaron a la capital para ganarse el pan. El padre, Félix, tuvo que trasladarse a Londres cuando estalló la crisis.
La relación madre e hijo tuvo por eso unas connotaciones especiales. Unos años después nacía Nico. María relata en el documental cómo era su día a día. “Cuando estábamos en Pamplona yo tenía que ir a trabajar, me levantaba a la mañana porque tenía que ir al aeropuerto de Pamplona pronto. No había autobús para ir. Empezaba a las cinco y tenia que salir a las cuatro, andando de Buztintxuri hasta Noáin. No es fácil, no es fácil”.
“Entonces, Iñaki preparaba a su hermano su desayuno e iba al cole. Iñaki me ayudó mucho, muchísimo”, rebobina en el tiempo. Aunque sea ahora todo diferente, su cara da muestras de las dificultades tremendas por las que pasaron. “Un día cuando volví a casa, abrí el grifo y no había agua. Encendí la luz y no había luz. Me cortaron la luz y el agua. No tenía dinero ni para pagar el agua ni la luz. He llorado mucho. Dije: ‘Iñaki, no tenemos luz y no tenemos agua’. Sentado a mi lado y Nico sentado al otro lado, me dijo, ‘Mamá no llores, yo me voy a hacer futbolista (llorando)’. Le respondí: ‘Me da pena trabajar para vosotros, y tu padre también trabaja, pero me está sobrepasando la vida’.
Iñaki insistía con su energía positiva siendo tan joven, recuerda María. “Me dijo: ‘Mamá no te preocupes, voy a llegar a Primera División. El sufrimiento que estáis pasando se pasará’.
EL TATUAJE DE BUZTINTXURI
Los Williams aparecen en la cinta en Buztintxuri, el barrio donde se criaron. Nico tiene tatuado en el brazo el código postal, el 31012. “Esto es todo para mí, aquí nos quedábamos jugando hasta la noche”, dice el extremo, catalogado en la actualidad como uno de los mejores de Europa.
“Mis padres vienen de una cultura en la que los hermanos mayores tienen que cuidar de los pequeños”, retoma Iñaki. “Eso no me impedía estar con mis amigos. Muchas veces desobedecía a mi madre y me llevaba a Nico”.
El mayor de los hermanos desvela que el primer contrato profesional con el Athletic cambió la vida para siempre de la familia. “Eran unos 150.000 euros brutos, casi me caigo desmayado. Era como si me hubiera tocado el Gordo de Navidad. Era saber que había cambiado la vida de mis familia. Estábamos todos alejados e iba a poder reunir a mi familia. Nos quedaban 15 años de hipoteca y con ese dinero se ventilaba todo”.
El documental expone el afecto de los Williams a sus raíces africanas y a Pamplona, donde están sus cuadrillas. “Recuerdo mi niñez con los amigos de toda la vida, son los amigos que cada uno desearía tener”, valora Iñaki.
Osasuna y la Copa, en la peor noche de Nico
La huida por tener una mejor vida que persiguen tantos inmigrantes es la reflexión troncal del documental 'Los Williams', que hace sus paradas en los hitos deportivos de los hermanos navarros con el Athletic y sus selecciones, la Ghana de Iñaki y la España de Nico.
Un momento cumbre es la semifinal de Copa de 2023 contra Osasuna. El partido de vuelta se juega en San Mamés y los rojillos logran un histórico pase para La Cartuja con el inolvidable golazo de Pablo Ibáñez. Mientras la plantilla de Arrasate celebra en la Plaza del Castillo una fiesta junto a centenares de osasunistas, Nico Williams se encuentra en las antípodas emocionales. Son las horas difíciles.
“A mi hermano le tocó sufrir porque tuvo en sus botas lo que podría haber sido el pase a la final”, expone Iñaki. En efecto, el extremo de Buztintxuri fallaba dos ocasiones ante Sergio Herrera que luego el pasaron factura. Fue la peor noche.
“Llegué al vestuario y rompí a llorar por no llegar a la final. Estaba súper avergonzado. No podía mirar a los ojos a mis compañeros”, confiesa Nico, que al salir del estadio tuvo que pasar a un asiento trasero en el coche para pasar más desapercibido y exponerse menos.
“Pocas veces había visto a mi hermano así de triste. Ojalá hubiese sido yo el que hubiese fallado las ocasiones y no él. Le dije que se quitara la aplicación de Instagram”, apunta Iñaki.
El menor de los Williams no pudo meterse en una burbuja. “Me quité la aplicación, pero no sé por qué me dio por mirar. Empecé a recibir un montón de mensajes, ‘qué malo eres, vete ya del club…’ Lo pasé mal. Estaba ido, no sabía ni qué hacer. Intenté dormir, no pude. A las cinco de la mañana le llamé a mi mejor amigo, que es Aitor Izquierdo. Me dolió mucho. Con 21 años no sabes gestionar las emociones y decidí quitarme las redes sociales”.
Nico, con el Athletic, caía apeado precisamente contra Osasuna, cuyos colores había defendido en edad alevín antes de hacer las maletas a Bilbao para que la familia se uniera en torno a la figura de Iñaki. Tiene sentimiento rojillo y ya ha recordado en alguna ocasión que su ídolo de niño era Patxi Puñal.
La eliminación de Copa cambió el paso del rodaje para ampliarse un año más del previsto, según contaron los protagonistas recientemente en el programa La Revuelta. En 2024, llegó el ansiado título en la final además de la Eurocopa con España de Nico Williams, que se confirmó como uno de los futbolistas con más proyección del plano internacional.
LA RELACIÓN CON TAÍNTA
Es especial además el contacto de la familia con el agente navarro Félix Taínta. “Hablamos como hermano y hermana. Acepté a Félix y Félix me aceptó. Muchas personas vienen a llevárselo y le digo: 'Félix tú tranquilo'. Le digo mi hijo: ‘Si yo muero, no dejes a Félix atrás”, cuenta María, la madre de los futbolistas, sobre una relación que va mucho más allá de lo profesional.