Opinión
"Pick & Roll" en El Sadar


Publicado el 09/12/2024 a las 11:44
No me imagino un rebote en el baloncesto con torres de dos metros agarrándose la camiseta con los permisos que se conceden en los saques de esquina del fútbol. Lo que sucede “en la pintura” da mucho miedo cuando lo ves de cerca y por eso está todo muy ordenado.
El fútbol aéreo es más posicional que nunca y se está imponiendo una de las reglas de oro del baloncesto, cerrar el rebote: “Cuando vas a por un rebote, primero gana la posición (cierra tu marca) y luego vete a por el balón”. En su versión futbolística “Cuando viene el balón por arriba, primero impide que se la lleve el contrario, luego haz lo que puedas”. Los jugadores son cada vez más rápidos y fuertes, y los espacios en los 105x67 metros cuadrados se van reduciendo. Los bloqueos del deporte de la canasta están llegando al fútbol que cuenta con el futbol-sala como campo de experimentación. Y además, alrededor del fútbol hay mucha gente pensando y buscando alternativas a la creciente reducción de espacios.
La lucha por rematar y defender un saque de esquina se va pareciendo a la lucha por el rebote tras un tiro libre fallido. Aunque algunos equipos defienden los saques de esquina en zona, la gran mayoría lo hace al hombre y es habitual ver cómo cinco parejas de jugadores forcejean por ganar su posición o ayudar a que su compañero la encuentre gracias a su bloqueo. Y cinco puntos de interés y posible infracción son muchos para un colegiado que duda cuál de ellos es más sancionable y no pita ninguno. Al principio de la temporada 24/25 se dijo que esto se iba a acabar, pero no ha sido así. Nos hemos acostumbrado a ver defensores que ni siquiera miran el balón y solo se preocupan de que su delantero no pueda rematar a costa de casi cualquier cosa, teniendo en cuenta que no se pita porque “el agarrón no es suficiente” o “la falta es mutua”.
Por comparar problemas, bajo la canasta, la zona ocupa 20 m2 y lo habitual es que tres jugadores de cada equipo luchen por el rebote de forma directa. El área pequeña alrededor de la portería ocupa 100 m2 y cinco jugadores por equipo más el portero luchan por el remate. Los primeros tienen tres metros cuadrados por jugador y los segundos casi diez. El problema para los de la canasta parece más complejo por tanto, pero, aunque tienen sus disputas, lo tienen solucionado. Lo que se pita como falta personal puede no ser suficiente para pitar un penalti, pero tienen otros tipos de faltas, dobles, técnicas, antideportivas y descalificantes. El baloncesto lleva más de cien años conviviendo con este problema unas cuarenta veces por partido. A los futboleros nos pasa aproximadamente cinco veces en cada encuentro y se ha convertido en muy polémico durante los últimos veinte años. Por experiencia bajo la canasta nos ganan por goleada, “subámonos a sus hombros de gigantes“ y adaptemos sus reglas alrededor de la portería.
Por mi parte, empiezo a entender el “Pick and Roll” (el bloqueador se queda libre y recibe del bloqueado a continuación) cuya versión nacional popularizó Sergio Scariolo; lo veremos muy pronto en El Sadar.
