Entrevista

Dani Pendín: "Le digo a mi mujer que veo a todo el mundo con camisetas de Osasuna. Me quiero morir de la emoción"

La mano derecha de Vicente Moreno tiene acento argentino a la vez que una larga experiencia en el fútbol español. Entre sus tareas, está la del dominio de la pizarra

Dani Pendín, en las instalaciones de Tajonar
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Dani Pendín, en las instalaciones de Tajonar
Dani Pendín, en las instalaciones de Tajonar

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Fernando Ciordia

Publicado el 14/10/2024 a las 05:00

A punto de cumplir los 50 años, más de la mitad en España, Dani Pendín celebra encantado su llegada a Osasuna como hombre fuerte del cuerpo técnico de Vicente Moreno. El de Rosario sabe muy bien de qué va esto del sentimiento rojillo.

¿Quién le dio la noticia de que fichaban por Osasuna?

Me llamó Vicente: “Dani, ¡salió!”. Yo estaba en mi casa. Me habían llegado rumores. Mi hijo, que está todo el día en las redes sociales, me decía: “Papá, ojalá, ojalá, ojalá”.

¿Y bien?

Fue una alegría enorme. A Osasuna nosotros siempre lo vemos como un gran equipo. Nos hemos enfrentado varias veces a Jagoba. Y luego está El Sadar. Me acuerdo el primer partido con el Espanyol, con aforo limitado. Le dije a Dani Pastor (preparador físico): “Menos mal que es limitado. Si está lleno, en cada córner me quiero morir”. Estamos muy contentos y agradecidos. De momento va bien y ojalá siga así.

Uno tiene una idea preconcebida de Osasuna desde fuera. ¿Qué está viviendo aquí?

Estoy viviendo un sueño. Primero, hemos sido rivales y después, tenemos muchos conocidos, por ejemplo Budimir, Fran Mérida... Siempre te hablan bien de la ciudad. Con Budi cuando hablamos del vestuario, dijo: “Esto es una locura, el vestuario se autogestiona”. Los capitanes vienen de la cantera. Y te encuentras esto. Esa cultura que tienen de pertenencia, de osasunismo. Le digo a mi mujer. Veo a todo el mundo con camisetas de Osasuna. Me quiero morir de la emoción.

¿Para tanto es?

Estoy acostumbrado a estar en Barcelona, Mallorca, Jerez, Cádiz, donde ves camisetas del Madrid, Atlético de Madrid, Barça... Pero aquí, cada vez que miro a alguien, tiene una de Osasuna. Tenga dos años, tres años, ocho años, chicas, adolescentes... Vivo por la calle Olite. Veo camisetas de Moncayola, de Aimar... Es increíble. Creo que eso habla bien de lo que están haciendo como club. Es una de las cosas que más me llama la atención. Y luego el respeto de gente como Patxi Puñal o Pablo Orbaiz. Te los cruzas en un pasillo en Tajonar y esperan para que pases. Ellos han jugado 400 partidos en Primera y yo ninguno. Y tienen este respeto. Eso no es casualidad y en el fútbol menos.

Vive en el centro entonces.

Estoy muy a gusto en la ciudad, todo está cerca y es tranquilo. No pasa nada. Recuerdo ver Carlos III lleno de gente alegre en San Fermín y todo discurría con seguridad. Estoy muy contento. Me trataron muy bien desde el principio. En Tajonar, lo mismo. El trato de la gente de Braulio, de Cata... y de los jugadores. La manera de entrenar que tienen, no hace falta ni apretarlos. Estoy muy satisfecho con todo el staff, con Juancho, Richard, Pablo... Todo ese staff que se sumó a nosotros es un espectáculo. Cada cosa que pregunto, te dan esa ayuda. Todo son facilidades.

¿Cómo es la experiencia en El Sadar?

Estoy flipando y disfrutando lo que puedo. El gran problema que tengo, que le digo a Vicente también, es que somos de sufrir mucho. No disfrutamos lo que nos gustaría por el sufrimiento que tenemos. Muy pocas veces vas ganando de forma holgada. Me gustaría quedarme después del partido cuando la gente se pone a cantar y hemos ganado. En ese momento sí, por lo menos. Me hace recordar mucho a Argentina. La barra brava que está detrás y la pasión con la que viven. Se canta todo el tiempo. Mi mujer, que me ayuda mucho a desconectar, dice que nunca ha visto algo así. Me dice que la gente es increíble. Yo disfruto, los veo abajo, no paran de cantar. Cuando le mando un audio a mi madre o a mi padre, siempre dicen lo mismo: no paran de alentar. Disfrutan.

Le vemos en los partidos que sale al área técnica para dar instrucciones en las acciones a balón parado. ¿Le escucha alguien?

En Arabia, me acuerdo que me escuchaban hasta los de afuera. El cuarto árbitro de Arabia me decía que dejara de gritar. Y ahora, aquí en El Sadar, es imposible. Alguna vez, los que están más cerquita te escuchan (ríe). Vicente me da muchas posibilidades. Yo me encargo de levantarme en el balón parado. Cambiamos la forma de marcar a lo que hacía Jagoba. Marcamos en mixto. Muchas veces veo huecos. Todo el mundo en Primera tiene buenos lanzadores y te meten el balón ahí. Más que nada los del rechace: Aimar, Moncayola, Bryan, Rubén Peña... Después, las marcas. Hay pocas veces que se equivocan. Te quedas sin voz y en ocasiones me cuesta hasta hablar.

¿Qué importancia le dan al balón parado?

Cuando llegué al Mallorca, empezamos así. Siempre igual, hasta en pretemporada o en la Copa. Creemos que el fútbol cada vez está más igualad o. Se mucho tanto en el juego por la gran cantidad de información que hay. Pero te pueden meter en un córner, en una falta, en un penalti, en un saque lateral. En un saque lateral hay muchos goles, es un balón parado. Vicente le da muchísima importancia. Lo hago yo también. Todo el mundo participa del staff. Pero yo lo sufro también cuando nos meten un gol. Por eso insisto en los chicos para la concentración, estar cerca. Para rematar, nosotros tenemos a Budi, Catena, Lucas... Pero otros tienen también buenos rematadores. Lo entrenamos. Les ponemos vídeo. Hace muchísimos años había muy poco porcentaje de balón parado y ahora la mitad de los goles vienen así.

Una curiosidad, ¿la jugada inicial de Getafe en la que casi marcó Budimir gol era ensayada?

¡Te diste cuenta! Hay muy poca gente que se da cuenta. Eso lo hacemos. El día del Barcelona hacemos otra que si el jugador que le llega el balón lo hace bien, se queda Aimar solo. Y faltó un toque. Vemos cómo arrancan ellos y buscamos un poco la manera de buscarles. En todo: en el saque de inicio, en el saque de meta, en el saque de banda, en movimientos que se cruzan, saque de la defensa... Lo trabajamos bastante. Y qué suerte tenemos de tener estos buenos jugadores. Rubén, Moncayola, Pablo, Rubén Peña, Arnaiz... le pegan bien a la pelota. Y después tienes cinco o seis tíos rematadores. Muchas jugadas están a punto de salir.

¿Es la mayor satisfacción que una jugada preparada culmine de la mejor forma?

Lo que me gusta es que noto que prestan mucha atención en ese tipo de cosas, en otros equipos no era así. Y eso es una ventaja para nosotros porque me facilita a mí también. En general en el fútbol, les tienes que convencer y están parados, cuando hace frío, y trabajas con jugadores que no juegan. Yo lo agradezco. Unai, Nacho Vidal... Toda esta gente me ayuda a que se trabaje bien. Después, antes del partido, los cojo, los meto y todo normal. Yo no tengo que buscarme la vida como en otros equipos y pegar un grito para calentarles las gomas. La gente te viene. Budi te dice: “¿Qué tengo que hacer? ¿Dónde hay una jugada para mí?” Es un espectáculo. Me gusta mi trabajo. Vienen los que no juegan, que son los que más jodido están, y te preguntan: “Yo si salgo, ¿qué haría?”. Increíble. La verdad que en ese sentido estoy contentísimo.

15 puntos en la mochila. ¿La expectativa se ha superado?

Estamos contentos y tranquilos. Esto nos da tranquilidad para trabajar. Por ejemplo, esta semana (la pasada) también metes más cosas de trabajo que quizás en otra semana no puedes meter. Es el estado anímico de los chicos. Entrenan, se ríen. Al revés, es más difícil. Todo mal. Cuando van las cosas mal, aparecen las cargas y tienen más trabajo el fisio y el doctor. Problemas entre los dos lados.

¿Hay algún jugador que le haya sorprendido de la plantilla que no tenía tan fichado?

Lo conocía a todos. A Moncayola, a Pablo, a Rubén García, a Juan Cruz, a Sergio, a Aitor, a Moi, a Rubén Peña, a Raúl... Me gustó mucho siempre el fútbol. Después, cuando estás en un staff tan profesional como el de Vicente, te exige tanto, te exige, te exige, pero te exige a ti. También a los jugadores del filial. Antes de venir aquí, vi muchos partidos del Promesas. Hablé con Budimir, Mérida, Merino... Después tengo amigos de aquí como Gorka de Carlos y familiares que me dieron su punto de vista.

¿Sigue el trabajo de cantera?

Sí. Estamos pendientes todo el tiempo. Venimos a ver siempre al filial. También a los juveniles. Conocemos a muchos, tenemos unas listas. Por ejemplo, los hermanos Bonel tienen buena proyección. Muchos chicos tienen buena pinta. Cata y Braulio todo el tiempo nos están diciendo también muchas cosas. Estamos muy pendientes. Esta semana sin los internacionales hemos subido a varios chicos. Compiten bien. Es Primera RFEF. Estamos hablando de una categoría que es una Segunda encubierta. Jugadores van a llegar. Otra cosa es que lo tengas en Tercera División, como está por ejemplo Almería. Pero ahora, después del División de Honor, también compiten bien.

El jugador navarro es el núcleo del vestuario y lo ha sido siempre, del que se contagian los que vienen. Pero todo viene de abajo.

Con Pablo Orbaiz y Patxi Puñal hemos tenido muchas charlas hablando de la cantera y su idea, así que sabemos todo lo que hay. Recibimos consejos. A quién subir, a quién no. A quién se le da un toque de atención, a quién no. A quién está crecido, a quién se lo merece. Eso nos encaja porque nos gusta también. A Vicente nunca se le han caído los anillos por subir a jóvenes. Te puedo hablar de muchos jugadores que no contaban, estaban ahí, nos gustaron y de ahí para arriba. Vicente no mira el DNI. Y más aquí en Osasuna. Que sé que gustan. Es un componente de la filosofía. Y se ve en el primer equipo. Jorge Herrando, Iker Muñoz... Están para competir a máximo nivel.

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