El visitante perfecto va de rojo
Nueva derrota a domicilio y ya son siete goles en contra en dos salidas


Actualizado el 17/09/2024 a las 08:54
La segunda parte de Osasuna en Vallecas es para mandarla a Fuerzas Eléctricas de Navarra y que lo analicen. Menudo chispazo, vaya desconexión, sin energía y desconocido un equipo que en la primera parte había jugado de maravilla y había terminado los primeros 45 minutos con ventaja, con un chicharrazo candidato al mejor gol de la Liga de las Estrellitas y con 10 puntos en el casillero que nos ponían más espitosos que las peñas en las fiestas del pueblo. Pero nada, está claro que Osasuna es la visita que quiere toda madre, hija y abuela.
Las malas lenguas comentan que las visitas son como el pescado, que a los tres días empiezan a oler. Pero en el caso de Osasuna son todo flores. Para el anfitrión, claro. Ya lo gozó el Girona en Montilivi, donde nos metió cuatro de una tacada un equipo que recibió otros tantos del Barça, que viene a Pamplona en nada. Miedito me da. El caso es que Moreno esperaba mejorar la imagen de visitante en el barrio madrileño, junto a la calle Fofó. Y precisamente eso, fofo, salió el equipo tras el descanso. Y jode.
Jode porque la primera parte fue bestial, Osasuna jugó a la perfección, Bryan hacía daño y tenía ocasiones, la defensa se fajaba con Camello, Álvaro y compañía con acierto, Boyomo cortaba todo el bacalao, que de pescados va la cosa, y la perca que marcó Raúl García de Haro ponía una perla ostrera en la afición rojilla, que la guardaba como oro en paño y que seguramente optará al gol del año. 45 minutos que hacían olvidar lo de tierras gerundenses. 10 puntos para la jornada 5, ni nos locreíamos.
Y salió la cara B. Pese a que Osasuna saltó al verde tras el paso por vestuarios presionando, atacando, buscando a Batalla, pero sin mucha gana de pelea. Un atacar por controlar. Hasta que llegó el chicharro de Mumin, que ni él se lo creía. En una jugada en la que Vicente Moreno pedía mano previa de Gumbau, excusatio non petita. ¿Que se la lleva? Eso no es excusa, el equipo en el segundo tiempo estuvo penoso, lamentable, horroroso, desconocido... El chispazo fue tremendo y la bombilla se apagó.
Ni Sergio Herrera en tres vidas para el zurdazo de Mumin, que miró a puerta y pensó en ponerla ahí. Y ahí le salió. Y ese gol mató a los nuestros. Mató a Bryan, incapaz de desbordar, a Torró y Moncayola, que dominaban el centro, a Rubén García, desaparecido, a Catena y a Boyomo, incluso a Sergio Herrera que hasta se pegó un paradón evitando el gol de Isi. Lo que todos pensábamos que no se iba a repetir, se repitió. Osasuna fue el anfitrión perfecto.
Perfecto porque si en el primer tiempo se replegaba de lujo, en este segundo volvían como pollos sin cabeza, como Pablo Ibáñez recién saltado al verde que propició el segundo de Ratiu. Mal retroceso, mala rectificación, mal pie para desviar el balón que acabó en la jaula. Pero no sólo Pablito, todos los de rojo estuvieron mal. O bien, si se mira con las lentes rayistas. Bien de visitantes, educados, dando emoción pero dejando los tres puntos en su casa. En fin...
Fin de infarto, de miedo, de película de terror. Sólo faltó el gol del debutante James, aunque fue Unai López, un ex del Athletic, quien mató el choque cuando los de rojo buscaban un empate del que no se hicieron acreedores por el segundo tiempo efectuado. ¿Dónde va ese saque de Sergio Herrera tan corto? ¿Dónde están las líneas escalonadas en el ataque? ¿Por qué se meten todos al área? Bueno, pues con esos fallos se montó el cinco contra dos que terminó en el tanto que acababa con las ilusiones rojillas.
Mal Vicente Moreno, tiene que empezar a mirárselo lejos de Pamplona. Sin capacidad de reacción, y las piezas que puso sobre el verde no aportaron nada. Ni Budimir, ni Moi, ni Arnaiz, ni Pablo Ibáñez. Peña puso un buen centro pero no son recambios de calidad para tratar de sumar, es lo que hay. O por lo menos esa es la impresión que dieron. Más autocrítica, más mala leche, más mordiente y rasmia, leñe.
Ahora a ver si los canarios hacen de visitantes perfectos, a ver si se recupera la senda del triunfo contra la Unión Deportiva Las Palmas el próximo sábado. Porque asoman en el horizonte la visita a Valencia (da igual a dónde se viaje, viendo lo visto lejos de Pamplona no vamos a sumar ni experiencia) y luego viene el Barcelona. Borrón y cuenta nueva, que el golazo de Raúl sea lo único positivo que se quede en el recuerdo y la imagen vuelva a ser la del equipo que queremos, la de la primera parte, la de El Sadar.
No puedo cerrar sin hablar del chicharro de Raúl García de Haro. Es candidato a gol de la temporada, reeditando el premio que consiguió la pasada campaña Areso. La bajada, el giro y el golpeo difícilmente van a ser superados por otro gol, y eso que el de Mumin se le acerca. Como los jueces no premien algún penalti de Mbappé o del llorón de Vinícius, para que no nos acuse de racistas, difícil que se dé otro chirlazo como el conseguido por el rojillo. Vamos viendo. Hasta entonces, a recuperar sensaciones (o mejor, a olvidarlas). No está todo el pescado vendido...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!