Afición
El último bastión rojillo
La afición navarra fue minoría en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, pero alentó como hace unos días en El Sadar


Publicado el 17/05/2024 a las 05:00
En El Sadar hace cuatro días fueron más de 9.000 personas las que apoyaron a Osasuna frente al Espanyol. Este jueves apenas 50 privilegiados pudieron entrar a la Ciudad Deportiva Dani Jarque. El equipo local solo puso a la venta entradas para sus socios, pero la expedición navarra se las ingenió para no faltar a la última cita de la temporada. Y no fue fácil por las numerosas trabas con las que se encontraron.
La final por el ascenso a la Liga F levantó expectación. De hecho el miércoles a última hora, un día antes del encuentro, varias personas ya estaban esperando a que la taquilla abriera. Este hecho se produjo a las 17.30 horas, una hora y media antes del encuentro.
En este contexto, alrededor de 2.000 personas se congregaron en la renovada Ciudad Deportiva Jarque. Unas 250 personas se ubicaron en los fondos y, el resto, entre la grada principal y la lateral. La afición rojilla, medio centenar de privilegiados, se colocaron en uno de los laterales dando el particular color rojillo al ambiente. Banderas de Osasuna y pancartas de las jugadoras. Fueron minoría, pero alentaron como hace unos días en El Sadar.
No hubo bombo como en el coliseo rojillo porque la seguridad catalana lo impidió. Sí dejaron usar uno a escasos metros, en la zona de la afición local. “Nos esperamos la guerra”, indicaba el técnico Josu Domínguez en la previa. Pues no se equivocó. Todo desde la legalidad, pero todo sumó para minar la moral de los osasunistas. Como el hecho de regar solo la zona de ataque del Espanyol en ambas partes. A pesar de todo, el color rojo se mantuvo firme hasta el final.