Osasuna
Xisco: "En El Sadar tenías que dejarlo todo, no podías fallar a esa gente"
Retirado tras su último 'baile' en el Atlético Baleares, el delantero deja atrás 20 años de carrera con un cariño especial a su paso por Pamplona. Xisco recuerda emocionado "una de las mejores etapas" de su vida


Publicado el 24/02/2024 a las 05:00
Nació en Santa Ponça hace 37 años pero lleva dentro el sentimiento rojillo que le invadió entre 2017 y 2019, cuando defendió el escudo de Osasuna. Incluso llegó a portar el brazalete de capitán en un equipo que pulverizó los registros en Segunda rumbo a Primera. Xisco Jiménez, un trotamundos del fútbol, acaba de colgar las botas tras su etapa en el Atlético Baleares y recuerda como si fuera ayer su paso por Pamplona en una charla con Diario de Navarra.
¿Qué sensaciones tiene tras la retirada?
Estoy muy bien. Creo que no asimilo el paso que acabo de dar. Estoy feliz porque he conseguido cumplir mi sueño, he jugado en grandísimos equipos durante 20 años. Me he encontrado a gente maravillosa y haber dejado un trozo de mí es lo más importante.
¿Cómo ha dado forma a la decisión de dejarlo?
Por edad ya es algo a lo que le vas dando vueltas. Las lesiones me han frenado al final, no he podido disfrutar lo que hubiera deseado en Baleares. Mis hijos (tiene tres) se van haciendo mayores y me perdía cosas. No podía acompañarles a sus partidos. Cada vez te hacen más preguntas. Ha sido consecuencia de todo. La motivación no es la misma y no aportas lo que gustaría. Quiero disfrutar mi otra vida desde ya. Lo tenía bien claro.
¿Ha recibido mensajes desde Pamplona?
Sí, de excompañeros y aficionados, a los que quiero darles las gracias por su cariño y sobre todo respeto. Lo siento así y desde aquí quiero agradecérselo.
Pudo volver a finales de 2019 a despedirse de la afición.
Sí, en Navidad contra la Real. Aquello fue increíble. Uf. Me lo llevo conmigo para toda la vida. Fue muy especial
Dijo en su adiós que le gustó la filosofía de Osasuna.
Siempre he dicho que mi etapa en Osasuna ha sido de las mejores de mi carrera. Me pilló en plena madurez deportiva y personal. Me sentí súper identificado con lo que supone Osasuna, hicimos un gran grupo con los compañeros que tuve. Seguimos siendo una piña, parece que fue ayer y han pasado 6 o 7 años. Es como si fuésemos parte del equipo aún.
¿Y eso?
Osasuna es una familia. Todos íbamos de la mano, afición y equipo. Estaban con nosotros de forma incondicional, en El Sadar tenías que dejarlo todo, no podías dar un balón por perdido, no había relajación porque no podías fallar a esa gente. El sentimiento que hay por Osasuna es muy fuerte, sentías que no podías fallarles. Mi adaptación fue tan buena porque concibo así el fútbol. Llevaba poco tiempo y parecía que llevaba años allí. Fui muy feliz.
Muchos de los que integraron aquel vestuario reconocen que es algo irrepetible.
Yo no he vivido algo igual en mis 20 años de carrera y mira que he dado vueltas. Viví ascensos con el Deportivo o el Córdoba. Había un vestuario increíble pero lo de Osasuna era diferente.
¿Por qué?
He estado en vestuarios que a nivel personal hemos funcionado pero no en lo deportivo. En Osasuna salió todo. Recuerdo el compañerismo que había, si uno no podía hacer una cosa la hacía el compañero. Fue parte del éxito. Éramos una familia y eso se traslada a la afición. La manera de ser del seguidor de Osasuna pasa por esa cercanía, apoyar y no caer en la crítica fácil que se ve en muchos sitios. En Osasuna eso no lo sentí.
Se adaptó rápido.
Me contagié desde el minuto uno en todo lo que pude. Daban ejemplo cada día. Ya no solo estás luchando por algo tuyo, sino por el compañero que igual no lo está pasando bien. Quieres que merezca la pena. En consecuencia llega todo lo demás. En Tajonar se respiraba la ilusión de los chavales que vienen de abajo, te lo hacen saber ya solo por cómo te miran. No quieres quedarte atrás. Te empujan.
¿Qué recuerdos le vienen a la cabeza?
Me acuerdo de la temporada del ascenso, cogimos una dinámica increíble. Ganamos en campos complicados, la celebración viendo el partido del Albacete-Granada un lunes, la de El Sadar con el título. Me quedo con los momentos que compartí con los compañeros.
Dejó grandes amistades.
Muchas. La mayor cantidad de amigos que he hecho en un vestuario fue en el de Osasuna. He hecho muchas amistades, pero sobre todo en Pamplona. Amigos para toda la vida. Han sido años intensos a nivel profesional y personal. Nos distanciamos pero perdura esa relación. Me junto con esos compañeros y es el sentimiento de que formas parte de ese equipo. No hay nada mejor que eso.
¿Cómo era jugar en aquel Sadar donde lo ganaban todo?
Es que cogimos una racha tremenda. El Sadar explotaba. El contrario se asustaba. No regalábamos ni un metro. Era muy emocionante. Todo el partido animando, encima, no podías relajarte. Ninguno de tus compañeros concedía nada. Eso contagia y en una buena dinámica se retroalimenta.
Se cumplen cinco años de una foto mítica en El Sadar contra el Zaragoza (la que acompaña a esta entrevista). ¿La recuerda?
Perfectamente. Estaba en el córner. Toda la afición de pie, todos mirando, ni un móvil grabando… El recuerdo es imborrable, transmite mucho y dice lo que es Osasuna.
Llegó a llevar el brazalete de capitán.
No es muy habitual y siento un orgullo grande. Lo llevé en El Arcángel. Ya ganamos y confirmamos el primer puesto. Además marqué. Desde el principio los capitanes de casa me metieron en su grupo. Luego estaba yo. Intenté representar a Osasuna de la mejor manera.
Cuente alguna anécdota...
Lo que puedo decir es que más allá del ámbito deportivo era increíble la relación que forjamos. Igual organizaba una barbacoa después de un entrenamiento y se apuntaban igual 18 compañeros. Eso es inédito. No recuerdo malos momentos. Bueno, sí, el palo que nos llevamos en Valladolid al quedar fuera del playoff. En líneas generales mi paso por Osasuna fue espectacular.
Jagoba Arrasate trajo un clima de naturalidad.
Cada entrenador tiene un perfil diferente. Es verdad que ‘Jago’ trajo tranquilidad y normalidad diría. Y con un trabajo increíble. . El equipo se adaptó enseguida. Le metíamos mucha intensidad a cada acción.
El equipo ha ido evolucionando.
Ha ido a mejor. Los resultados de la temporada pasada son increíbles. Es la recompensa a todo ese buen trabajo que se ha ido haciendo todos estos años. Han cambiado jugadores pero el listón se ha subido. De mi época quedan menos jugadores, pero siempre he estado muy atento de la actualidad. ‘Muro’ -Unai- ha seguido, David sigue, Kike Barja, Monca, Torró, Sergio…
¿Sigue mucho a Osasuna?
Siempre que puedo lo veo. Ha habido veces que mi calendario no lo ha permitido. Pero semana a semana estoy muy pendiente. Sobre todo porque tengo amigos dentro. Por ejemplo tengo amistad con Nacho Vidal, que se ha venido ahora a Mallorca.