Ilesos de un campo de minas

La diferencia de categorías entre Osasuna y Castellón no quedó patente sobre el verde

El Forofillo celebra la victoria de Osasuna
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El Forofillo celebra la victoria de Osasuna
El Forofillo celebra la victoria de Osasuna

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Fran Pérez

Actualizado el 07/01/2024 a las 19:14

Es líder de su grupo en la Primera RFEF, dos categorías menos que LaLiga de las Estrellitas, pero la diferencia entre el Club Deportivo Castellón y el C.A. Osasuna no se pudo ver hasta el minuto 108, momento en el que Jose Arnaiz batió al meta local que se tragó un pelín el disparo, aunque bien es cierto que medio minuto antes había sacado una mano a cabezazo de Peña que hasta el de la tele cantó como gol. Los rojillos superan la primera ronda de la Copa del Rey, la de dieciseisavos, con sufrimiento y una victoria en la prórroga cuatro días antes de la semifinal del invento ese de la Supercopa de España... En Arabia Saudí.

Este tipo de partidos se asemejan a un campo de minas ya que en este formato de la Copa del Rey, esa que dicen que mola, el pez pequeño puede dar un susto al grande. Y los blanquinegros ya habían dejado en la cuneta al Oviedo, aviso para navegantes y para los de Jagoba que quiere seguir en romántico idilio en el torneo del K.O. De ahí que apostara por un once con fijos y variables cuando el resultado se antojaba una incógnita. Malditas matemáticas...

David García, Juan Cruz, Torró, Barja y compañía se mezclaban con los Rubén García, Herrando, Aitor o Raúl García de Haro en un choque que arrancaba con un primer tiempo en el que si el delantero de los seis kilos anda fino, se pone pichichi de la competición. Con el pie, con la cabeza, más solo que la una... Incluso en el segundo tiempo dispuso de alguna ocasión, pero nada. El pobre se marchó sin mojar cuando la tarde le era propicia.

Campo de minas que sortearon los rojillos con una primera parte correcta, ojito, que enfrente estaban los que estaban que, por mucho proyecto que tengan y por mucho que vayan líderes de su grupo, empatados con el Ibiza, no dejan de ser dos categorías menos que los futbolistas que juegan (y cobran) en nuestro Osasuna. De ahí que todo lo que no fuera ganar se antojaba como un fracaso, como un golpe en la línea de flotación del actual subcampeón de la cita cuyos mandamases y miembros de La Famiglia han dejado bien claro que apuestan por este formato, de tan grato recuerdo el pasado año. A saber de qué apuestas o ganas hablan...

Los primeros 45 minutos sirvieron para constatar varias cosas. La primera de todas, que el centro del campo de Osasuna es un erial. No basta sólo con Torró, Pablito Ibáñez apunta maneras pero deja espacios, Kike Barja es todo intentos, pero se queda en eso, Rubén García no es lo que fue y en defensa sufrimos más que doncella encerrada en torreón medieval cuando nos meten un centro lateral o sacan desde la esquina. Y pese a todo esto, fue la parte buena, en la que se dispuso de más ocasiones pero que terminó con cerocerismo (resultado gafas dice más de uno, que si me lo cruzo por el camino lo abofeteo) y al vestuario a corregir cositas. O cosotas...

En la segunda más de lo mismo pero peor. Los locales se acercaron más y con más peligro, obligando incluso a Aitor a hacer alguna que otra parada, como a disparo de Medunjanin. Y en el área rival ahí que seguía, empeñado en lograr el récord de ocasiones falladas, el chavalote de los seis millones. Tarde aciaga para Raúl García de Haro al que parece que los fallos se le van enquistando y no le dejan aprovechar la siguiente que le llega. Borrón y cuenta nueva, eso es lo que debería hacer.

Mientras Jagoba movió el nogal para ver si las nueces caían del lado rojillo. Empezó a meter gente titular, como Peña o Aimar, y luego intentó con Arnaiz, Budimir, Areso y Moncayola, este último en la prórroga, inclinar la balanza a su favor. A por la victoria y más allá, que dirían en 'Toy Story', y la victoria llegó. Eso sí, tras sortear varias bombas...

Juan Cruz puso un misil desde su banda y Peña, rompiendo la zaga, cabeceó abajo, donde pastan las vacas. El locutor cantó el gol pero la mano milagrosa y felina del norteamericano Schwake lo impedía. La jugada seguía y el cuero acababa en la banda diestra. Areso lo ganaba, conducía y filtraba el pase para la carrera de Arnaiz. Y Jose, con Budimir sólo en área pequeña para empujar, lanzó raso al primer palo y sorprendió al yanki, quien entre pensar si sacar el pie o la mano permitió que el cuero se colara a gol. Minuto 108, échale bemoles, Paco.

Si sufrimos contra el Almería en Liga, ¿cómo no hacerlo en Copa? Porque los locales la tuvieron, en una jugada estilo Crystal Palace con barullo que finalmente solventó la zaga rojilla. Y con los 120 minutos cumplidos, con las minas sorteadas, con los gemelos más cargados que una maleta de abuelo de regreso de Canarias, con alcohol, tabaco, transistores y todo lo que no cotiza IVA, se bajaba el telón para la primera entrega copera de los nuestros. Chupito de Copa para finalizar las fiestas navideñas y poner el objetivo en Arabia, con la Supercopa de España (o de Arabia, elijan).

Lo bueno es que Osasuna tiene unas horillas más que el Barça para recuperar. Lo también bueno es que los de Xavi llegan como llegan, en una eliminatoria que si normalmente estaría en 90-10 para culés, ahora está 85-15. Más que nada porque los nuestros también llegan como llegan, una penita. Pero bueno, ahora a saber qué rival espera en los octavos del K.O., a ver si se cumple la máxima histórica, y me refiero a que la última vez que los rojillos jugaron Copa en Castalia fue en 2005, temporada que llegamos a la final, jugada contra el Betis. Que digo que si en aquella ocasión empataron a cero (pasando en los penaltis) en esta, ganando, repetiremos final, ¿no? Y como mejoramos, nos traemos la Copa a Pamplona. ¡Eso sí que sería una bomba, y no un campo de minas!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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