Salud mental

El monólogo que hizo reír al Osasuna depre

Zuhaitz Gurrutxaga ha escrito en tono de humor un libro sobre sus problemas de salud mental cuando jugaba en la Real. Humorista, en aquel durísimo 2015 fue requerido por el club para levantar el vestuario

Zuhaitz Gurrutxaga, en un monólogo
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Zuhaitz Gurrutxaga, en un monólogo
Zuhaitz Gurrutxaga, en un monólogo

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Fernando Ciordia

Actualizado el 01/12/2023 a las 11:14

Fue un año durísimo. Osasuna había descendido a Segunda y a los graves problemas económicos se sumaban los judiciales. El club aparecía en los telediarios. La plantilla estaba afectada por todo aquello. La segunda vuelta generó miedo. Los puestos de descenso se asomaban. El precipicio estaba cerca. Y en plena depresión, justo antes de la llegada de Enrique Martín Monreal, se contrató a un monologuista que hiciera levantar el ánimo. Había que ponerle remedio a un bloqueo mental.

Zuhaitz Gurrutxaga se desplazó a Pamplona para contar su experiencia como futbolista en clave de humor. Lo mismo que ha hecho con el libro que está triunfando en las librerías. 'Subcampeón' lo ha escrito junto a Ander Izaguirre y narra desde la angustia y la comedia los problemas de salud mental que le afectaron en la élite. Con el paso de los años, destapó su faceta de monologuista que en aquel 2015 sirvió para generar una carcajada en un plantel depre.

Gurru explicaba sus aventuras futbolísticas y comprobó que la gente reaccionaba bien. “Sentí que mi carrera fue un fracaso hasta que hablar de aquel fracaso me ha dado réditos de público, de risas de la gente... He hecho las paces con el fútbol. Casi me da pena que no me hubieran pasado más desgracias”, bromea en El País.

Antes de aquel encuentro con Osasuna, en 2013, había hecho lo mismo con el Athletic a petición de Marcelo Bielsa. “Son los mejores públicos que he tenido. Se rieron mucho y sentí que se identificaban plenamente con lo que contaba”, defiende Gurrutxaga hablando del grupo rojillo.

ESCONDERSE EN EL CAMPO

Al primer equipo de la Real había llegado en el año 2000 y la presión de estar tan arriba con 19 años generó en una ansiedad al pensar que no estaba a la altura en el campo. Aquello derivó en Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) hasta el punto de no querer salir a jugar, de esconderse en el verde y de no ilusionarse con aquella liga en 2003 que su equipo estuvo cerca de ganar. Lo llevaba en solitario pensando que todo era por haber consumido un estupefaciente hasta que fue diagnosticado.

“No podía soportar tanta alegría mientras yo solo quería encerrarme llorando en una habitación. Quise que perdiéramos la Liga”, señala en La Sexta el exrealista, que llegó a fingir una lesión porque Raúl (Real Madrid) le superaba en todas. “La gente de la Real empieza a creer que teníamos un defensa para una década, que puede ser una leyenda, y yo no pude con esa presión”, cuenta en Relevo. Sus obsesiones eran así: “Salía a entrenar, pensaba que las chancletas no estaban alineadas milimétricamente y me inventaba una historia para volver al vestuario”. También ocultaba que se lavaba las manos 40 veces al día o que en el campo tenía miedo a cruzar las líneas con el pierna izquierda. En Riazor, le vino el balón para rematar y en la carrera se cruzó con la cal con el paso equivocado. Cayó ante Scaloni y López Nieto pitó penalti ante su sorpresa. Lo cuenta con humor, siendo uno de los pocos partidos que jugó en aquella liga del subcampeonato. En Primera fueron 34.

Gurrutxaga sentía empatía en los monólogos con los clubes como Athletic, Osasuna y Eibar. “Notaba que se sentían identificados. No por el TOC, sino por los miedos, como el no querer jugar, el esconderte, fingir una lesión... Veía sus caras y, por sus sonrisas y aplausos, sentí que me entendían. Y lo contaba delante de quien no puedes contar esas cosas... ¡El míster!”, desvela.

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