Osasuna

Las dos caras de Osasuna y una historia en bucle

No aprovecha su clara superioridad y acaba desmoronándose

Budimir se lleva el balón hacia al área del Villarreal
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Budimir se lleva el balón hacia al área del Villarreal
Budimir se lleva el balón hacia al área del Villarreal

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Gorka Fiuza

Publicado el 27/11/2023 a las 05:00

A Osasuna se le caen los planes con demasiada facilidad. Capaz de lo mejor y de lo peor. Incapaz de hacer ese partido completo que persigue desde hace tiempo y recibiendo golpes duros. Demasiado para un equipo que venía mostrando lo contrario en los últimos años con su capacidad para sacar resultados gracias a ese gen competitivo.

La historia vivida en La Cerámica ya se ha visto antes. No solo que el que perdone lo acabe pagando, que también, sino que Osasuna parece imponerse a su rival y al final acaba doblándole la mano cuando en otras inercias basta con muy poco para sumar. Ha sucedido de varias formas y se ha hecho bola. En el Villamarín fue con goles antes del final de cada parte cuando había sido capaz de empatar; contra el Girona le dio la vuelta al marcador y terminó desmoronándose; y ayer fue completamente superior al Villarreal hasta que el 1-0 hizo saltar por los aires las previsiones.

A esta coctelera se suma el precedente contra Las Palmas, donde Osasuna tampoco pudo plasmar su buena versión en goles. El fútbol ha castigado duro a los rojillos, pero no entiende de merecimientos, sino de contundencia en las áreas. Y no es casualidad este cúmulo de contrastes que están muy alejados del equilibrio perfecto que había armado el equipo de Arrasate, símbolo del éxito en Primera.

En esa balanza también se desparrama el aspecto emocional, otro de los fuertes que se ha vuelto en contra. Solía ser Osasuna el que remontaba o el que creía hasta el finar para girar el guion in extremis. Ahora le golpean y es esa tendencia negativa lo que multiplica esta sensación: “El bebé viene de culo”, decía Jagoba Arrasate para describir parte de los malos resultados. Cuando algo puede salir mal saldrá mal. Otra frase que se puede aplicar.

LAS ÁREAS DECIDEN

En La Cerámica, el baile de Osasuna al Villarreal durante 55 minutos resultó esperanzador y frustrante a partes iguales. Salió a relucir ese equipo que somete al rival, presiona alto, roba y tiene ocasiones de todos los colores. Todo ello acompañado por una defensa adelantada y muy seria.

Pero Jorgensen se puso la capa de héroe y salvó a los de Marcelino, como ya hizo Álvaro Valles con Las Palmas en la anterior jornada. Los de rojo mandaban, se gustaban y acaraciaban el 1-0 que no llegó. También por malas decisiones en la finalización. Porque tan importante es corregir la alarmante endeblez defensiva como la eficacia rematadora. No solo de Budimir puede vivir Osasuna.

Cada ocasión perdonada minaba la moral porque el efecto boomerang nunca falla. El golpe en falso vino de vuelta para mostrarel lado feo. Ese que tratas de ocultar con tu juego y que el ‘Sumbarino Amarillo’ desnudó cuando bajó la marea. Malos ajustes, lentitud en las transiciones hacia atrás y precipitación. Con un Morales inspirado el resultado no podía ser otro.

Morales, cinco goles a los rojillos en dos partidos

El hat-trick de Morales se unió a los dos tantos que marcó en El Sadar el pasado curso. El ‘Comandante’ fue una pesadilla. “Ha servido para conseguir una victoria en casa, pese a que el equipo ha tenido alguna duda en la primera parte. No jugaba, en el fútbol se pasa mal y he intentado aprovechar mi oportunidad”, dijo.

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