La grave lesión que truncó el salto a Osasuna de Molo, el entrenador que se enfrenta al Promesas
En 2008, cuando iba a debutar con el primer equipo, se rompió los dos meniscos y el cruzado anterior; este sábado, el excentral se enfrenta al filial rojillo como entrenador del Tarazona en el Ciudad de Tudela


Publicado el 14/10/2023 a las 05:00
La carrera deportiva de un futbolista puede cambiar de la noche a la mañana, para bien o para mal. A Manuel Jesús Casas, Molo (Almería, 14-6-85), le pasó lo segundo. El que fue central de Osasuna Promesas hace 15 años estaba a punto de dar el paso al primer equipo cuando en un entrenamiento se destrozó la rodilla. Su vida dio un giro y se frustró ese debut en Primera División. Este sábado 14 de octubre, Molo vuelve a enfrentarse al filial rojillo, ya que es el actual entrenador del Tarazona, rival del Promesas desde las 16:00 en el Ciudad de Tudela, donde se disputa el partido al encontrarse en obras el estadio Municipal de la ciudad zaragozana.


Molo era un central almeriense que llegó en 2008 para jugar con el filial que dirigía Miguel Merino, pero con miras al primer equipo. Su rendimiento era muy alto y una circunstancia fue decisiva para que estuviera a punto de subir: la grave lesión de Roversio. El central brasileño se rompía el ligamento cruzado anterior seis días antes en un partido frente al Getafe y José Antonio Camacho recurría a Molo. Fue un año aciago para Osasuna con el cruzado, ya que también se lo rompieron Xavier Margairaz y Jon Echaide.
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Osasuna se puso manos a la obra para fichar a un sustituto y precisamente el mismo día que Molo se rompía la rodilla llegaba a un acuerdo con el asturiano Sergio Fernández. Se alejaba para él el fútbol de élite y sería para siempre. Para su desgracia, un año después volvió a sufrir una grave lesión y se prolongó a más de dos años su ausencia de los terrenos de juego.
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Aquel 19 de noviembre, en Tajonar, los porteros Roberto Fernández y Ricardo López le llevaban a hombros entre gritos de dolor. Molo entrenaba esos días con el primer equipo para paliar la ausencia de Roversio. Era un central del agrado de Camacho, que no tiraba precisamente en muchas ocasiones de la cantera. Los gritos estaban justificados. Molo había sufrido la rotura completa del ligamento cruzado anterior, rotura de menisco externo y rotura de menisco interno de su rodilla izquierda.
Fue operado días después y no pudo reaparecer hasta la siguiente temporada, de nuevo en el Promesas. Su tren había pasado. Para más inri, volvió a lesionarse de gravedad la misma rodilla en un partido frente al Compostela y otro 19 de noviembre pero de 2019 era intervenido de una fractura endomedular del cóndilo femoral externo y una rotura de menisco externo de su rodilla izquierda. En 2011, Osasuna anunciaba que no le renovaba el contrato.
Su carrera no pudo despuntar, pero aun así disfrutó de una larga trayectoria como jugador que le mantuvo en activo hasta 2019, con 34 años. Militó, tras salir de Osasuna, en el Guijuelo, el Lleida, Lorca, Murcia y Poli Ejido. Con el equipo ilerdense se enfrentó al Promesas en un decisivo encuentro en el que marcó el gol que llevaba al filial rojillo al descenso a Tercera. Después pasó a ser entrenador, comenzando su andadura en los banquillos precisamente en el Lleida, para continuar en el Águilas y el UCAM Murcia.


Quince años después de aquel frustrado debut, Molo vuelve a tierras navarras para enfrentarse a su exquipo. Osasuna Promesas se enfrenta en Tudela al Tarazona, el conjunto que dirige desde esta temporada, en partido de Primera RFEF. En las filas del equipo aragonés milita, entre otros, el navarro Javi Areso, hermano del rojillo Jesús Areso.

