Ambiente
Miedo escénico en un Bernabéu que les asustó
Osasuna no estuvo a la altura en un escenario siempre difícil


Publicado el 08/10/2023 a las 05:00
Era la primera vez que Osasuna visitaba el nuevo Santiago Bernabéu. Un estadio que ya de por sí da miedo escénico, pero que ahora ha ganado en innovación con su imponente nueva cubierta retráctil y una tecnología futurista. El coste total de la obra nunca se sabrá con exactitud, pero se calcula que asciende a los 900 millones de euros. Una cantidad que quita el hipo a cualquier ser humano. Incluso los futbolistas rojillos se quedaron sorprendidos al saltar al césped. Miradas involuntarias al techo y caras de sorpresa por la majestuosidad del recinto. Todo lógico si esa impresión se hubiera quedado ahí, en los prolegómenos, y no se hubiera trasladado también al partido en sí.
Todavía con las pulsaciones altas y, minutos después del pitido final, Rubén Peña se sinceró en una valoración caliente del encuentro: “Sabemos que es un campo muy difícil y el Real Madrid es uno de los mejores rivales del mundo. Han sido infinitamente superiores”. Poco que reprochar en sus palabras al ayer extremo rojillo. Porque Osasuna no compitió. Por momentos fue un títere en manos de un conjunto blanco que se gustó con el paso de los minutos.
En la previa se había alabado al equipo navarro -incluso la prensa capitolina- por sus dos últimos partidos en el Santiago Bernabéu. Un empate a cero priorizando el rigor defensivo y un empate a uno, el pasado curso, siendo protagonistas con balón y aguantando en inferioridad tras la expulsión de David García en el 78. Aquella tarde Sergio Herrera también paró un penalti, pero su actuación fue más decisiva que la de este sábado. Esta vez se desconocía el plan que había urdido Jagoba Arrasate y su cuerpo técnico en Tajonar. Apenas se pudieron ver pinceladas. Areso de lateral derecho, David García de central derecho y Rubén Peña en un curioso experimento por el perfil zurdo en una zona más adelantada que de costumbre. No dio tiempo para ver si era una buena idea. Todo el trabajo se hizo trizas en apenas nueve minutos con el gol de Bellingham. “El plan era tener el balón y generar, pero hemos tenido muchas pérdidas en el inicio”, reconoció Jon Moncayola al final del primer acto.
Es cierto que Osasuna mejoró con el paso de los minutos. Se mantuvo en pie e, incluso, atacó sin miedo el marco de Kepa Arrizabalaga. Se contabilizaron las ocasiones de Moncayola, lejana, y una muy clara de Budimir. El croata remató alto desde el punto de penalti un buen centro lateral de Rubén Peña. Acercamientos que invitaban al optimismo para la segunda parte, pero nada más lejos de la realidad. Tras el paso por vestuarios, el Real Madrid también anotó en el minuto nueve. Y ahí murió el partido. Los rojillos bajaron los brazos por completo.
El tercero llegó en el 65, obra de Vinicius. Joselu puso el cuarto en el 70. Ahí hubo la primera reacción desde el banquillo con la salida del Chimy Ávila y Arnaiz. Diez minutos después, en el 80 y sin nada que hacer, fue el turno para Pablo Ibáñez, Kike Barja y Raúl García de Haro.
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