Osasuna

Nacho Vidal: "El gol fue un desahogo deportivo y personal porque lo he pasado mal"

Volvió a atarse los cordones de las botas en Mestalla, precisamente Mestalla. Y con la pierna izquierda, la misma que tantos disgustos le ha dado en 2023, marcaba su primer gol de rojillo

Nacho Vidal se ajusta las botas sentado en un banquillo de Tajonar horas después de marcar el gol del triunfo en Valencia
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Nacho Vidal se ajusta las botas sentado en un banquillo de Tajonar horas después de marcar el gol del triunfo en Valencia
Nacho Vidal se ajusta las botas sentado en un banquillo de Tajonar horas después de marcar el gol del triunfo en Valencia

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Fernando Ciordia

Publicado el 29/08/2023 a las 06:00

Para Nacho Vidal Miralles (Campello, Alicante, 1995), el gol que daba el triunfo a Osasuna sobre la bocina es una especie de iceberg. La luz alumbra el remate de espaldas que enganchó para estrenarse como goleador, pero debajo de la superficie hay un bloque de trabajo cimentado que no se aprecia. Es de los pocos supervivientes que resisten desde el proyecto de Segunda y ahora acaba de superar el trago de las lesiones. Escasas horas después de celebrar ese momento especial en Valencia, se abre en Tajonar para expresar sus sensaciones.

¿Qué hacía en el área en ese córner?

A priori, tenía que estar en zona de rechace. Pero te sales un poco de la norma y a veces sale bien. Le dije a Mojica. Vi un hueco en el primer palo donde podía entrar. Pensé: “Igual cae aquí el balón, puedo peinar o tocarla”. Cuando entras de atrás, parece que nadie te fija. Además, no eres un rematador habitual y pasas más desapercibido. Ese arrastre en el primer palo me permitió la opción de remate al volver el balón desde el segundo. Se me quedó atrás y era la única forma de rematar, con ese escorzo. Con un poco de suerte, entró.

No era una chilena académica.

No era muy ortodoxa (risa). Tocó Budi de cabeza y yo quedé un poco por delante del balón. Tenía que reaccionar como podía.

Y entró.

Sí, la pierna izquierda me ha dado malas noticias este año y mira, con esa misma marqué el gol.

¿Qué le vino a la cabeza?

Mi primera reacción era ir a celebrar. Para mí fue un desahogo a nivel deportivo y a nivel personal. Lo he pasado mal. He sido y creo que sigo siendo muy importante en este equipo. Estar fuera tanto tiempo y vivir tantas cosas desde fuera te hace estar un poco en el olvido. El fútbol es a veces así de caprichoso y te pone de nuevo en el foco en una acción muy concreta. Yo sigo siendo el mismo jugador, el mismo que ha estado cuatro meses currando mucho sin parar pasándolo mal muchas veces en solitario. Es verdad que es un poco injusto. En ocasiones estás muy bien y no tienes ese momento de foco, ese momento de gol que da la victoria al equipo en el minuto 95. Eso a lo mejor no se valora y es más vistoso el gol.

¿Se veía con confianza?

Hablaba con el míster el otro día. Después de una lesión tan larga parece que tienes dudas de cómo vas a volver físicamente. Desde el día 1 estoy muy bien porque he acumulado mucho trabajo en solitario. He sido muy constante y eso te da que estés preparado cuando vuelves. Si no hubiera metido ese gol en el 95, no estaríamos haciendo esta entrevista. Eso fastidia un poco porque para mí, más allá del resultado, que puede pasar o no, lo importante es lo que no se ve: es el trabajo, el camino. El gol es como la punta del iceberg, pero por debajo está lo que no se ve. Siempre lo digo: el trabajo y la constancia no te garantizan el éxito. Pero si llega, te hacen sentir más orgulloso de decir: “He hecho las cosas bien y este es el premio de todo lo que llevo haciendo”. Confío mucho en el proceso. Más allá de estar solo en muchos momentos, creo que me merecía algo así también.

Hizo un gesto con las manos. ¿A quién iba dirigido?

Se lo dediqué a mis amigos de Campello por una broma que tenemos de un viaje. Surgió. Fue un momento de mucha risa, muy distendido. Les dije: “Si algún día meto un gol, que no es muy habitual (risas), tengo que celebrar así”. Al final, se pudo dar y justo en Mestalla. Algunos de ellos estaban allí. Muy feliz.

Justo en Mestalla. ¿Le dio a pensar si lo celebraba o no?

En ese momento cuesta pensar. Estás a muchas pulsaciones. Es el último minuto. Vengo de pasarlo mal, tenía muchas ganas de volver y de ayudar al equipo. Ayer se dieron las dos cosas. Cuesta reprimir esas emociones. Es muy difícil controlarse. Para mí, Valencia es mi casa. He estado nueve años allí. Es un club grande en mi vida. Quiero que ganen 36 jornadas de Liga y que pierdan dos, contra los que van de rojo. A veces la gente no entiende esos procesos por los que pasamos, no entiende que estemos a 200 pulsaciones, no entiende que yo sea jugador de Osasuna . Me produce mucha alegría sentirme bien y que el equipo gane. Pudo haber gente que no lo entendiera que tuviera gestos de alegría, lo comprendo, pero era difícil contenerse. Fui bastante comedido para lo que podía haber sido...

Jugó toda la segunda parte más adelantado que de costumbre. ¿Cómo se vio en esa posición?

Es muy diferente jugar de lateral y de extremo. De lateral ves todo de cara, recibes y tienes mucho campo por delante. Como extremo, tienes que venir a recibir, recibir de espaldas, y tácticamente tienes que hacer cosas diferentes. Yo soy muy comunicador en el campo y cuando juego de lateral hablo mucho con el extremo. Por eso, son cosas que entiendo y que me resultan más fáciles a nivel defensivo. A nivel ofensivo, cuestan más por mucho que entiendas el juego. Son cosas más de talento individual. Yo le dije al míster que estaba muy preparado para jugar de extremo, de lateral izquierdo o de volante, de lo que me pida. Sabía cuál era mi función ayer.

La primera de dos lesiones llegó el 28 de diciembre. ¿Se complicó la recuperación?

En Osasuna llevaba tiempo sin lesionarme. Me he dado cuenta que las lesiones no son un proceso lineal, del punto A al punto B y ya está. Hay altibajos. Después de dos semanas, en una lesión que en la mente tienes para cuatro, vienes a Tajonar y dices: “Estoy genial, estoy para entrenar mañana”. Pero llega el día siguiente y vienes peor, resentido. Eso te dificulta en el plano mental. Con la ayuda de los fisios, de mis amigos para esa faceta mental, he sido capaz de sacarlo adelante. Con el isquio nos planteábamos seis semanas y al final fueron ocho. Y otras veces son cuatro. No puedes saber. Las lesiones son individuales, no responden a una matemática pura. Pero como he dicho antes, creo mucho en el proceso. Intento cuidar todos los detalles, sobre todo con las lesiones.

Luego llegó la segunda en el aductor, antes de la final de Copa.

Ahí pensábamos que eran ocho semanas y he vuelto a competir a los cuatro meses. Te merma, pero con constancia se saca todo adelante. Eso es parte de mi ADN. A posteriori, te hace activar las alarmas. Siempre he hecho mucho trabajo de prevención. Le tengo pánico a las lesiones. Si me preguntas a qué tengo miedo, te diré a las lesiones. Te sacan de tu día a día. Te hacen sentirte menos importante. Parece que estás fuera de todo. Cuidar todos los detalles te permite estar mentalmente más tranquilo. Los factores que están en tu mano siempre debes tenerlos bien atados.

Jugó unos partidos entre lesión y lesión. ¿Tuvieron algo que ver?

Ayer justo estuve mirando. Jugué siete entre las dos lesiones. No sé si tuvieron algo que ver. Puede ser. Fueron las dos en la pierna izquierda y quizás modificas algo en los apoyos o en la carrera. Cargas más una zona que otra por proteger la primera. El cuerpo es un todo y todo está muy relacionado. Pero no necesariamente fue consecuencia de la primera lesión. Es verdad que cuando vuelvo, tengo unas molestias en el pubis que ya venía arrastrando, es un tema delicado. Pasa y ya está. Dices: “Estoy haciendo todo lo que está en mi mano y me viene otra lesión. No puede ser”.

¿Se siente uno inferior mientras el equipo consigue los éxitos?

Si estás disponible puedes aportar en el verde o entrenando. Creo que una de mis virtudes en el día a día es que le doy mucha calidad a los entrenamientos. Siempre estoy a tope, comunicando y ayudando a mis compañeros. Estos meses he intentado sumar desde el otro lado. Me he dado cuenta de que también es importante ese trabajo en la oscuridad de ver a algún compañero que no lo está pasando bien o que le veo cabizbajo en un entrenamiento. En eso te fijas estando fuera. Cuando estás dentro, tu foco está en tu cuerpo. “Tengo esta molestia, qué tengo que hacer ahora... Hoy no estoy contento porque he hecho una acción en el entrenamiento que no me ha gustado”. Estás en tu película y cuando sales fuera lo miras todo con perspectiva. Ves los problemas que pueden tener tus compañeros para ayudarles. Es otra experiencia que no se ve. Ayer ayudas al equipo con un gol para ganar el partido y es todo muy mediático, pero lo otro que haces en el día a día no se ve de puertas hacia fuera, pero espero que de puertas hacia adentro mis compañeros y el cuerpo técnico lo valoren porque lo he intentado hacer y también suma.

¿Qué tal pasó el verano con una lesión de por medio?

Cuando más desconecté fue en un viaje a Colombia de ocho-nueve días. Pero no del todo. Estaba en Colombia y lo primero antes que el turismo era mi trabajo. Fui con dos compañeros de la carrera. Me levantaba una hora antes que ellos para entrenar y hacer mis ejercicios. Estaba en constante comunicación con los fisios y el médico. Se hace muy largo todo. Tienes muchas ganas de volver y de que comience la pretemporada. Dices: “15 de julio, primer partido contra el Promesas, mi objetivo es estar”. Y ves que llega y no estás. Te quedan dos o tres semanas por delante. Es parte de nuestro trabajo y lo tenemos que asumir. El mes de vacaciones es muy importante para desconectar la cabeza de todo esto, pero cuando estás en esa situación tienes que anteponer eso a todo lo demás. Estuve semana y media en Alicante con mi familia y mis amigos, y dedicaba cuatro o cinco horas para entrenar, entre fisio, recuperar... Quería volver al cien por cien el 10 de julio y no pude, pero no me arrepiento porque ese trabajo me ha servido para volver ahora en condiciones.

"La temporada va a depender del jueves, no podemos escondernos"

¿Ilusionado ante lo que viene?

Ahora tenemos el partido, en mayúsculas. Creo que la temporada va a depender de lo que pase el jueves. No podemos escondernos ni eximirnos de responsabilidades. Todos queremos estar en esa fase de grupos de Conference. Vamos a mirar a eso. No quiero proyectarme a un mes vista. Es un partido súper importante para todos. Ojalá en el aspecto individual pueda aportar lo mismo que ayer y si no, aportar también desde fuera como ya he comentado. Queremos estar en la fase de grupos. Y ahí vendrían muchos partidos. Al ser una plantilla larga podríamos participar todos. Si lo conseguimos, va a ser una temporada muy bonita.

¿Qué enseñanza les dejó el partido de ida en El Sadar?

Soy sincero. En el minuto 10, estaba en el banquillo y dije: “Creo que somos mejor equipo”. Nos veía muy maduros, muy estables. Pensaba que lo íbamos a sacar. El aprendizaje tiene que venir de ahí. Puedes ser superior en el juego y en dos acciones aisladas te hacen dos goles. Ayer sufrimos mucho en la segunda parte y cuando estábamos dando por bueno el empate, al final ganamos el partido. El aprendizaje tiene que ser ese. Estar con la mentalidad con la que salimos a jugar el jueves y cuidar esos detalles. En Brujas todo pasa por no encajar y tendremos opciones.

Se puede remontar.

Por supuesto. El año pasado lo demostramos en varias eliminatorias de la Copa. Es algo muy significativo de este club y de esta plantilla. Si algo tenemos, es que creemos hasta el final. Ayer lo volvimos a demostrar. Es el reflejo de Osasuna. Sabemos que mientras haya opciones, vamos a dejar todo en el campo para poder darle la vuelta. Sabemos que tenemos a 1.500 rojillos allí, que tenemos a toda Navarra aquí detrás de nosotros. En primer lugar, es una responsabilidad. Pero en segundo, es ese motor que nos lleva a hacer un esfuerzo más. Con eso, estaremos más cerca de poder sacarlo.

"Los gestos de Rubiales son intolerables y hay que tomar medidas"

¿Cuál es su opinión de lo que ha pasado con Luis Rubiales?

Parece que no nos mojamos, pero es bastante evidente. Hay que cortarlo. Es un representante del fútbol español y de nuestro país. Hay dos gestos intolerables sobre los que hay que tomar medidas. Cuando vi ambos gestos, uno más que el otro, pensé en que esto había que erradicarlo. No se puede abusar de ese poder para hacer ciertas cosas cuando representas a un país. Es mi opinión y creo que está en la mayoría de la gente un poco cabal en esto.

¿Es un tema del que se ha hablado en el vestuario?

Me hace gracia porque la gente puede pensar que los futbolistas estamos al margen de la sociedad. Somos un grupo de personas que se interesa por todo lo que ocurre fuera del fútbol. Lo comentamos como se puede comentar en una oficina de otro trabajo. Unos se interesan por unas cosas, otros más por otras. Pero esto nos afecta porque está dentro de nuestro deporte. Lo comentamos, debatimos, opinamos. No vivimos en una burbuja.

Hay quien ha echado de menos más implicación de futbolistas masculinos de Primera.

No me mojo públicamente pero tengo mi opinión. Otra cosa es que quiera exteriorizarla o no. Yo hablaba de esto con mi familia, con mis compañeros, con mis amigos... Es un tema delicado. Somos personas. Nacho Vidal es el que sale al campo y Nacho es el hijo, amigo, compañero, hermano... Y le inquietan muchas cosas.

Comienza su sexto año en Osasuna. ¿Un navarro más?

Soy de los que sale de casa a las cinco de la tarde con 30 grados y se lleva la chaqueta (risas).

¿Su futuro en Osasuna?

Me quedan dos años de contrato y acabo con 30. Quiero disfrutar del ahora y del jueves. No quiero pensar en junio de 2025 porque pueden pasar mil cosas. Quiero estar al cien por cien y disfrutar de los minutos, de los resultados del grupo y del día a día de este vestuario tan bueno. A partir de ahí, que tenga que venir lo que tenga que venir, pero ya siento a Osasuna como algo más que cuando llegué. Soy feliz aquí.

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