Lluvia, una pantalla caída y mix de emociones en la plaza del Castillo

La pérdida de señal de las pantallas y la derrota no detuvieron a la afición rojilla, que derrochó toda su energía apoyando a Osasuna

Fotos del ambiente en la plaza del Castillo de Pamplona en el día de la final de la Copa del Rey
Fotos del ambiente en la plaza del Castillo de Pamplona en el día de la final de la Copa del ReyJESÚS GARZARON

Javier Estévez

Publicado el 07/05/2023 a las 00:28

El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes. Así lo demostró la afición de Osasuna, que abarrotó la plaza del Castillo para alentar a su equipo, soñar con la primera Copa del Rey y lamentarse por la caída hacia atrás de la pantalla visible desde la calle San Nicolás, que provocó la pérdida de señal del resto de plasmas e impidió a los presentes ver el tanto de Rodrygo. El infortunio, que se saldó con una persona herida sin necesidad de ser trasladada al hospital -sí fue necesario llevarse en ambulancia a una joven que recibió un botellazo en otra acción-, no detuvo a los miles de osasunistas que se congregaron a 900 kilómetros del lugar en el que su equipo buscaba hacer historia para hacer llegar sus gritos de ánimo a la capital hispalense, con el cántico que certifica a los rojillos como "un equipo valiente y luchador" por bandera. Las proclamas de apoyo habían comenzado por la tarde, y se entremezclaron con las mejores canciones de Quevedo, Huntza y Rigoberta Bandini, reproducidas por un dj que amenizó las dos horas previas al partido, jaleó a la afición durante el mismo y continuó la fiesta a partir de la medianoche.

Con la publicación de las alineaciones de ambos equipos comenzaron a escucharse las primeras conversaciones futbolísticas. "¿No juega Chimy? Pues muy mal", lamentaba Íñigo Echandi, quien, una vez superada la decepción, manifestaba su confianza en que Arrasate introdujese al argentino en los últimos quince minutos de juego y auguraba que Ancelotti haría lo propio con Luka Modric. No falló en su predicción: el 9 de Osasuna sustituyó a Ante Budimir y el 10 del Real Madrid, a Toni Kroos. Los planos de la realización enfocando a la afición rojilla en La Cartuja terminaron por caldear el ambiente en la plaza del Castillo. Y la caída de una de las pantallas, provocando la pérdida de señal de las demás, lo congeló. La lluvia hizo acto de presencia en ese mismo instante y acompañó al público durante todo el primer tiempo.

El resultado al descanso provocó las caras largas de muchos aficionados, aunque otros se aferraron a la resiliencia de los pupilos de Arrasate. Andrés Luri reflejaba ambos sentimientos: "Lo veo complicado, pero espero que Osasuna pueda darle la vuelta". Deseo cumplido. Un zapatazo raso desde fuera del área de Lucas Torró se introdujo junto al poste derecho de la portería de Thibaut Courtois en el minuto 57, desatando el delirio en la plaza del Castillo. Al grito unánime de celebración le siguió el encendido de una decena de bengalas que tiñeron de humo rojo el cielo del centro de Pamplona. La entrada de Chimy Ávila fue respondida por los rojillos con cánticos de "a por ellos, oé". Y cuando el último 'oé' se diluía, Rodrygo anotó el segundo tanto del club blanco. Jarro de agua fría para los pamploneses, que no tardaron en recuperar el aliento para seguir animando a los suyos hasta el final. "Sí se puede", cantaban en el minuto 94. Pero no se pudo. Aunque eso no detuvo la fiesta, porque había mucho que celebrar. A la tercera irá la vencida

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