Mallorca 0-0 Osasuna

Empate a poco

Osasuna suma un punto que recompensa su solidez, pero sigue negado en ataque

Espectacular esta estirada de Sergio Herrera en un lanzamiento de falta del Mallorca
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Espectacular esta estirada de Sergio Herrera en un lanzamiento de falta del Mallorca
Espectacular esta estirada de Sergio Herrera en un lanzamiento de falta del Mallorca

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Fernando Ciordia

Actualizado el 01/04/2023 a las 01:12

Osasuna tiene puestos desde ya los cinco sentidos en San Mamés. Es el gran acontecimiento que espera toda su afición, ilusionada por alcanzar un hito en este proyecto pero a la vez inquieta porque el equipo no se acaba de soltar en la Liga. El punto de Mallorca recompensó todo ese esfuerzo defensivo que se realizó, buena prueba para la batalla que espera el martes, que será con otro paisaje de fondo y distintos actores.

Fue el enésimo empate fuera de casa de sensación mezclada. Supieron mantener los de Arrasate ese carácter sólido, lo que más rescatable de una noche tremendamente aburrida por lo poco que propusieron los dos aspirantes. Osasuna sigue atascado en ataque. No lubrica sus caminos. Encadenó su cuarta jornada sin marcar gol y de nuevo evidenció enormes problemas para generar oportunidades. Ya no era cuestión de fallarlas o no. El asunto era fabricarlas. Dentro de un fútbol plano y lento, sin capacidad de sorpresa e imaginación, solo cuando el partido estaba finalizando se le vio más decidido y ambicioso para haberse llevado el triunfo. Rajkovic evitaba con sendas estiradas los goles de Abde y Moncayola en el minuto 90, cuando los rojillos llevaban desde los veinte anteriores jugando con un futbolista más por la expulsión del central bermellón Copete. Demasiado tarde. Lo anterior había sido darse cabezazos contra una pared. Elaboraciones que no llevaban a ningún sitio, centros previsibles y escasa calidad. Nadie de los dos había merecido más que lo que consiguió. Pocas ocasiones, muchas faltas.

No ayudó a encender la luz que el encuentro estuviera marcado por la excesiva dureza del Mallorca, empeñado con Javier Aguirre a los mandos de que no hubiera continuidad. Fue una primera parte sin eslabones conectados. Osasuna no encontraba la alegría ofensiva mientras sufría al mismo tiempo entradas a destiempo sin justificación. El goteo fue constante. Los insulares jugaron con el taco afilado en cada balón dividido y disputa.

Sin nada que reseñar en ataque durante esta primera parte, una falta que botó Rubén García y que pegó en la barrera fue lo más peligroso por decir algo, Osasuna se sostuvo en su balance defensivo. Era la noche en que Jagoba dejaba a piezas importantes en el banquillo pensando en la Copa. No comparecía David García y, en su ausencia, Aridane y Torró debía asumir la responsabilidad del juego aéreo y la contundencia. El canario se desenvolvió extraordinariamente bien. Tenía un hueso durísimo como Muriqi y solventó el duelo con autoridad en todas las fases del partido. Cuando explota sus armas físicas, no cabe duda de que es un central poderoso que se hace vital en veladas tan rugosas.

El Mallorca se había aplicado con más velocidad en sus ataques, amenazando con sus carrileros que salían de esa defensa de cinco. Maffeo conectó una volea que salió alta en el minuto 22 para culminar una transición. Fue de lo poco que concedió un Osasuna sin linterna en tres cuartos. Aimar Oroz no entró en acción. Barja se asomaba y Rubén García tardó en aparecer. Pocas noticias hubo de Budimir en su vuelta a la isla, desaparecido en combate una jornada más. El Mallorca seguía pisoteando y rascando con Arrasate cruzando los dedos para que nadie se le cayera de su planteamiento para el martes.

SOLO AL FINAL

Osasuna siguió con elaboraciones estériles en la reanudación. Cuando mandaba en la posesión, la pelota terminaba en ninguna parte. Torró y Aridane seguían firmes con Muriqi con su eficacia en los cruces y en los duelos. El partido era tan poco vistoso que hasta el minuto 65 no se produjo el primer lanzamiento a portería, en este caso a la de un tranquilo Sergio Herrera por un débil toque de cabeza de Raíllo.

Jagoba quería remover el avispero con los cambios. Moi y Moncayola por Torró y Aimar con vistas a Bilbao. El que aparecía era Rubén García, un oasis en el desierto con su actividad. Estuvo muy listo en la jugada que dejó al Mallorca con diez. Barja filtró un pase a la espalda de la defensa y el valenciano acomodó el cuerpo para ganar el espacio y comenzar la carrera hacia el área. Copete le tuvo que frenar, con el condicionante de que era ocasión manifiesta de gol, sin nadie por delante. No fue violenta la acción como muchas de sus compañeros, pero el reglamento es impepinable.

Se generaba una expectativa con este nuevo prisma. Aguirre retiraba a Muriqi y su jugón Kang In Lee se marchaba tocado. A Osasuna le iba a corresponder asumir la posesión hasta el final, pero encontró poco. Su primer acercamiento llegaba por fin en el minuto 75, una falta lateral que remataba Pablo Ibáñez. Saltaba a escena Abde. Era un Osasuna con jugadores ofensivos y dos tanques arriba. Se notó el culebreo del marroquí, que enganchó una complicada volea antes de entrar en el tramo del añadido. Rajkovic reaccionó bien porque el disparo llevaba veneno hacia un palo. El córner acabó en un nuevo intento de Moncayola y una nueva parada del bermellón. En un mismo minuto, Osasuna había hecho más que en los 90 anteriores. Aridane salvó la acometida final de Sánchez. Justo antes de acabar, Kike García estuvo a punto de conectar un cabezazo a servicio de Barja. Se había animado la noche. Pero no quedaba tiempo. Los deberes se debían haber hecho antes.

MALLORCA: Rajkovic; Maffeo, Gío González, Raíllo, Copete, Costa; Babá, Ruiz de Galarreta, Dani Rodríguez (Antonio Sánchez, min. 82); Kang In Lee (Matija Nastasic, min. 75); Muriqi (Kadewere, min. 75).
OSASUNA: Sergio Herrera; Nacho Vidal (Diego Moreno, min. 86), Aridane, Unai García, Juan Cruz; Torró (Jon Moncayola, min. 67) Rubén García (Kike García, min. 86), Pablo Ibáñez (Abdé, min. 76), Aimar Oroz (Moi Gómez, min. 67), Kike Barja; Budimir.
ÁRBITRO: Díaz de Mera (Castellano-Manchego). Expulsó a Copete (m.70). Amonestó a Babá (29), Ruiz de Galarreta (36), Giovanni González (45), Kang In Lee (71), Raíllo (73), Ángel (73 en el banquillo), Costa (94), y Nacho Vidal (33), Budimir (92) y Diego (94).
INCIDENCIAS: Son Moix, ante 14.312 espectadores.

Las claves

Un once con un ojo puesto en la Copa

Estaba cantado que Arrasate formaría un once con la mirada puesta en San Mamés. Descansaron de inicio jugadores importantes como David García, Moncayola, Abde o Moi Gómez. De los ayer, algunos repetirán seguro, como es el caso de Lucas Torró.

Escasez de ocasiones en la primera mitad

Ni Mallorca ni Osasuna dispararon a portería en la primera mitad. Fueron más incisivos los baleares, que tuvieron acercamientos al área más peligrosos que los de su rival, más atascado en sus elaboraciones y con menos velocidad.

El Mallorca muestra una excesiva dureza

El equipo de Javier Aguirre jugó con la bota afilada. Kike Barja (entrada de Costa), Rubén García (otra vez Costa), Torró (Galarreta), Aridane (Raíllo) o Pablo Ibáñez (Gio González) fueron algunos de los que sufrieron la dureza bermellona. Hubo muchísimas faltas.

Expulsión de Copete que abre otro partido

Rubén García le ganó la posición al central del Mallorca y le cogió la espalda tras un pase de Kike Barja. Era ocasión manifiesta de gol y fue expulsado. Minuto 70. Comenzaba otro partido, aunque Osasuna no supo sacar provecho.

Las mejores ocasiones, al final

Osasuna mereció poco en su desplazamiento a Mallorca. Sus ataques fueron muy previsibles. Solo al final se generó peligro, con los disparos de Abde y de Moncayola que repelió Rajkovic desde la portería.

Dos caras distintas: la defensa y el ataque

Osasuna realizó un trabajo destacado en defensa a nivel global, donde sobresalió la fortaleza de Aridane. Sin embargo, son cuatro partidos sin celebrar un gol. Lo más preocupante es la falta de alegría ofensiva que tiene el equipo en este punto de la temporada.

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