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Sentencia

Osasuna, condenado a pagar 1,2 millones a Enric Gallego por despido improcedente

El juzgado de Pamplona considera las circunstancias que llevaron al club a tomar la decisión, pero argumenta que en el contrato queda clara la indemnización en caso de cese, algo que ocurrió en agosto de 2021

Ampliar Enric Gallego
Enric Gallego, con la camiseta de OsasunaTwitter
Actualizado el 21/09/2022 a las 13:46
El juzgado de lo social número 4 de Pamplona ha condenado a Osasuna al pago del contrato íntegro a Enric Gallego, rescindido de forma unilateral por el club a mediados de agosto de 2021. La cantidad por despido improcedente asciende a 1.238.171, 97 euros brutos.
Equivale a los diez meses y medio que al delantero catalán le faltaban por cumplir con la camiseta rojilla, hasta junio de 2022, toda vez que su salario anual era de 1,4 millones si el equipo permanecía en Primera División. La entidad rojilla presentará recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.
La jueza expone que una cláusula del contrato referida a su salario se dice textualmente que “en esa cantidad está incluida la eventual indemnización que se devengaría en el supuesto de extinción de contrato por expiración del tiempo convenido, importe indemnizatorio que por estar incluido será prorrateado mensualmente durante la última anualidad de vigencia del contrato”.
Después de año y medio en Osasuna, el club dejaba de contar con el punta catalán, que se agarraba en su demanda a lo firmado en aquel contrato suscrito en los últimos días de mercado de invierno de 2020, cuando llegó como refuerzo cedido por el Getafe tras la primera grave lesión de rodilla del Chimy Ávila.
Osasuna se oponía a esta indemnización, exponiendo que solo diez días después de su rescisión, Enric Gallego firmó por el Tenerife, su actual club. Eso le daba motivos para pensar que debería descontarse de la cantidad total de su nuevo salario en las islas, de 500.000 euros brutos (sin contar variables por objetivos). El club alega que deben valorarse las circunstancias del despido, “tras un largo proceso de negociación para rescindir de mutuo acuerdo, y en las mejores condiciones posibles al jugador”, dice la sentencia.
EIBAR Y TENERIFE
El 6 de junio de 2021 se produjo la primera reunión con el representante del delantero, cuando se le comunicó que Jagoba Arrasate no contaría con él para la temporada que viene tras un rendimiento por debajo de lo esperado y los nuevos fichajes para la delantera que estaban por llegar. Junio, julio y los primeros días de agosto fue el periodo en el que Osasuna desarrolló “una negociación proactiva”.
Se avanzó en una salida al Eibar, cuando el club quiso que Gallego siguiera su actividad futbolística “garantizándole en todo momento percibo de los emolumentos económicos convenidos”. Le cubría el contrato. Es decir, con la cantidad que no llegara el club vasco de Segunda hasta ese algo más de 1 millón de euros firmado en Pamplona.
Se redactó incluso un borrador para su marcha al conjunto armero con la carta de libertad. Estuvo muy cerca. No obstante, tras dos meses y medio de negociaciones, el futbolista no accedió a su fichaje por el Eibar , circunstancia que obligó a Osasuna a su cese. Con posterioridad, dice la sentencia, el club conoció que “el jugador estaba negociando en paralelo y en secreto con el Tenerife”.
EL MILLÓN DE BONUS
Además, Gallego “sabía sobradamente que Osasuna estaba comprometido con el Getafe” por el primer contrato de cesión con compra obligatoria de 2 millones en junio de 2020 en el caso de que se lograra la permanencia. 
Se firmaría un acuerdo por dos años más, a razón de un pago adicional de 1 millón por cada salvación de la categoría si ocurriera. La segunda temporada con contrato en vigor comenzaba el 15 de agosto de 2021, por lo que tres días antes, el día 12, el club tomó la decisión de rescindir el contrato y evitar ese bonus extra al Getafe.
“El jugador no tuvo ningún perjuicio económico en la temporada 2021-2022”, al fichar por el Tenerife “inmediatamente”, “por lo que su rescisión contractual ni le perjudica profesionalmente ni económicamente, habiendo recibido durante este periodo emolumentos fijos y variables” del club insular, dice la jueza.
Además, la demanda no contenía perjuicios directos o en paralelo al despido para sostener esa indemnización de máximos. Por esa razón, Osasuna entiende que se le deben descontar los 500.000 euros de su salario en el Tenerife.
Con todo y pese a reconocer todas estas circunstancias, la jueza considera que entre el club y Enric Gallego existía por contrato una cláusula que fijaba la indemnización en caso de despido, como finalmente pasó. Es el motivo de más peso para haber dictado esta sentencia en contra de la entidad rojilla.
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