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La crónica

Llamada a la ilusión

Osasuna se exhibió en Almería con un fútbol brillante que le deparó un resultado corto para las ocasiones que generó

Ampliar Chimy Ávila
Curiosa celebración del gol del Chimy ÁvilaOsasuna
Actualizado el 13/09/2022 a las 07:11
El marcador fue prácticamente el único enemigo anoche en el Power Horse Stadium. Su corta ventaja dejó siempre esa rendija abierta que no ponía fin a la incertidumbre. Por ella quiso pasar el Almería, cuya ilusión del regreso a Primera fue insuficiente para contrarrestar todas las armas que expuso un Osasuna imperial en su juego tan dinámico y preciso.
Exceptuando diez minutos torcidos, los primeros del partido, los navarros exhibieron un alto nivel que mereció varios goles por la cantidad de ocasiones que hubo. No se recordaba una actuación tan redonda en su desarrollo futbolístico fuera de casa en esta etapa en la máxima categoría, solo ensombrecida por esos minúsculos detalles en el área que evitaron que se abriera una brecha anotadora que pudo ser gorda.
Al final, subió al electrónico el que anotó el Chimy Ávila de un fantástico zurdazo de difícil ejecución poco antes de la media hora. Ese 0-1 se convertía en la primera de las numerosas llegadas que se sucederían, hasta siete claras ante el marco de Fernando. Perfectamente plantado, ambicioso en su propuesta y con un estado físico y de juego que alimentan la credibilidad de este nuevo Osasuna, se firmaba así el mejor arranque en tres décadas.
LA 'PARADA' DE HERRERA
Con un tiempo muerto encubierto comenzó todo. Quién lo diría. El Almería había salido a todo trapo al duelo. Sus transiciones estaban haciendo daño a los rojillos, menos intensos que de costumbre, quizá por aquello no saber ajustar tácticamente eso que planteaba el rival. En estos primeros minutos fatídicos, Embarba disfrutó de la mejor ocasión local, la única en todo el partido, tras ganar la espalda a Nacho Vidal y lanzar un disparo alto sobre la portería de Herrera.
David García vio pronto una amarilla. La velocidad era diferente según el color de la camiseta. Problemas evidentes que había que solventar antes de que fuera tarde. Pues bien, de la forma menos esperada llegó ese cambio de inclinación en el campo. El juego se paró de repente para que el portero rojillo fuera atendido por los fisios al parecer por un problema muscular y, de paso, bajar las pulsaciones de un Almería eufórico. Mientras esto ocurría, Arrasate daba instrucciones cara a cara con sus futbolistas a viva voz. Y, partir de aquí, salió el sol para un Osasuna que inició su recital.
El equipo comenzó a avisar con centros al área. En zonas de remate aparecía Torró y por la izquierda se estiraba un Juan Cruz especialmente vertical en sus carreras. Respecto a la anterior jornada, dos novedades habían irrumpido en el once. Darko reemplazaba a Moncayola ante el gris inicio del navarro y completaba una poderosa actuación en el doble pivote interpretando siempre la partitura adecuada. Lo hizo todo bien el serbio. Con o sin balón. Demostraba que anteriormente había sido un suplente de lujo, caso idéntico al de Rubén García, que alcanzó su mejor versión en la mediapunta que había dejado vacante Aimar Oroz.
El de Xátiva fue protagonista hablando el mismo idioma que Moi Gómez, la luz ofensiva de un bloque de buen paladar que iba a más. Entre ambos cocinaron la acción del 0-1. Apertura a banda del primero y centro del ex del Villarreal hacia atrás levantando la cabeza como los grandes futbolistas saben hacer. Tras tocar en un defensa y en la cabeza del propio Rubén, la pelota llegó al corazón del área donde esperaba el Chimy Ávila con el dedo en el gatillo preparado. Conectar ese disparo era complicadísimo, pero si alguien es capaz de hacerlo con esa violencia al primer toque es el bravo atacante argentino. Da igual con qué pierna lo haga. Si juega en punta o en banda. Su alma le hace ser diferente. El disparo fue duro y cruzado, sin que Fernando pudiera llegar.
BUDIMIR, EL PALO Y EL VAR
En esa hora de partido que quedaba, todo lo que sucedió para contar fueron ocasiones de Osasuna, que no pisó ningún charco que le sacara de su guion tan voraz de buscar la portería. Budimir falló lo que nunca debería. Entrena por su cuenta esos remates decenas de veces tras los entrenamientos y, en ese caso, erró a pocos palmos de la portería almeriense. Rubén García cedió con un taconazo soberbio a Moi Gómez y este al croata, que no se explicaba que mandara la pelota tan arriba a placer.
Osasuna seguía igual de decidido arriba y sin pasar por problemas atrás. Torró conectó una bella volea con su pierna izquierda que pegó en el poste. Caía el balón del cielo y supo poner el cuerpo perfecto para enganchar el tiro y rozar el segundo.
Antes del descanso, sí subió al marcador pero por unos momentos. El tiempo en que el VAR avisara a Iglesias Villanueva de que viera repetido el gol que había anotado Rubén García. A simple vista, no parecía haber ninguna incidencia. El Chimy había puesto el balón y el valenciano golpeó casi en la raya de meta en su pelea por Pozo. La repetición, entendida por el colegiado así, dejó que había abierto el brazo y se había ayudado de él para empujar.
MÁS Y MÁS OCASIONES
La segunda parte no trajo cambios en ese control tan abrumador pese a que Rubi había movido el banquillo. El Chimy rozó el doblete con sendas oportunidades. Fernando fue un muro en la primera tras una sensacional carrera que acabó con el mano a mano tras el pase de Budimir. En la siguiente, quizá desgastado por el enorme esfuerzo, el rosarino eligió disparar de más lejos. La pelota cogió una dirección demasiado centrada.
El Almería había hecho algún conato de pisar el área, pero sin generar ese peligro que viera venir algo peor. El marcador era lo único que jugaba en contra de un Osasuna más fresco con los cambios para el último tramo. Se jugaba con oficio cuando era necesario, pero sin perder ese buen fútbol que está marcando este inicio de curso. La superioridad es llamativa.
Pablo Ibáñez se hizo notar de campo a campo y Abde apenas necesitó unos minutos para anotarse otras dos oportunidades. Desde el perfil izquierdo, encaró como es costumbre y su tiro salió muy cerca del palo. Luego, aprovechó un extraordinario envío en largo de Moi para sacar su punta de velocidad y recortar. Un defensa se interpuso en la trayectoria del balón. El marroquí se despediría con un pase genial a Kike Barja en el descuento que pudo cerrar un partido que siempre tuvo esa pequeña incertidumbre del 0-1. Las sensaciones no pueden ser mejores.

FICHA TÉCNICA:
ALMERÍA:
Fernando; Pozo, Rodrigo Ely, Babic, Akieme; Eguaras (Portillo, min. 46), Samú Costa, Robertone (Lázaro Vinicius, min. 70); Embarba (Arnau Puigmal, min. 46), Ramazani (Milovanovic, min. 90+1) y Dyego Sousa (Bilal, min. 60).
OSASUNA: Sergio Herrera; Nacho Vidal, David García, Unai García, Juan Cruz; Darko Brasanac (Ibáñez, min. 84), Torró; Chimy Ávila (Kike García, min. 73), Rubén García (Moncayola, min. 73); Moi Gómez (Kike Barja, min. 88), y Budimir (Abde, min. 73).
GOL: 0-1, min. 27: Chimy Ávila.
ÁRBITRO: Iglesias Villanueva, del comité gallego. Tarjeta amarilla a David García (m.5) y Moi Gómez (m.80) por Osasuna.
INCIDENCIAS: Power Horse Stadium. 12.397 espectadores.

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