La resaca rojilla

Más frío que en Copenhague

Manu Sánchez trata de despejar el balón ante la presencia de Joaquín. Sergio Herrera sigue la jugada desde el suelo
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Manu Sánchez trata de despejar el balón ante la presencia de Joaquín. Sergio Herrera sigue la jugada desde el suelo
Manu Sánchez trata de despejar el balón ante la presencia de Joaquín. Sergio Herrera sigue la jugada desde el suelo

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Diario de Navarra

Publicado el 05/04/2022 a las 06:00

Este lunes Pamplona parecía la capital de Dinamarca, Copenhague. Cielos despejados pero más frío que en el velatorio de Walt Disney. Cuenta la leyenda que al padre de Mickey Mouse le congelaron antes de morir para resucitarlo en el futuro, cuando la medicina fuese capaz de curar su enfermedad. Imaginen la sensación térmica que haría en ese lugar. Heladora. Equiparable al lunes que pasó el osasunismo tras el partido en el Benito Villamarín. Frío, frío. Algunos echaron mano de su playlist para hacer sonar, precisamente, Copenhague de Vetusta Morla. “Dejarse llevar suena demasiado bien”, decía la canción.

Quedan ocho partidos y Osasuna está salvado. Llamemos a las cosas por su nombre. 38 puntos, a doce del descenso, y en una cómoda décima posición. ¿Se hubiera firmado a principio de temporada? Sin duda. ¿Se hubiera firmado entre octubre y diciembre cuando el equipo acumuló diez encuentros sin ganar? Sin duda, y con tinta china. El éxito es rotundo. Un año más, y ya es el tercero consecutivo, Osasuna cumple con creces el proyecto para el que está diseñado. Con esto no quiero decir que haya que caer en el conformismo, en el cinco pelao de un examen.

En este sentido, ¿creen que Osasuna se va a dejar llevar de aquí a final de temporada? Resulta ofensivo pensar eso del capitán Jagoba Arrasate. Se alcanzaron los 87 puntos en Segunda División cuando el equipo ya había logrado -y celebrado- el ascenso matemático. Otro ejemplo. En el regreso a Primera, un recién ascendido que vestía de azul ganó 1-2 al Barcelona en el Camp Nou cuando ya estaba conseguida la permanencia y los locales luchaban por el título. La relajación no parece ser una palabra bienvenida en Tajonar, aunque a veces las prestaciones bajen en situaciones confortables. Ya lo decía un tal Cruchaga: “Cuando te quema tanto el culo, sale la rasmia y la raza que debe tener Osasuna”.

El osasunismo puede estar convencido que ese afán de superación y lucha se plasmará en el césped en los próximo ocho partidos, y no solo en la visita del Real Madrid a Pamplona. No esperen ver experimentos de cara a la próxima temporada, ni probaturas de jugadores en tal o cual posición como si de un partido del Fifa se tratara. Arrasate va a preparar cada encuentro con la mayor profesionalidad posible y apostará por el mejor once. Tampoco esperen ver a ningún futbolista del filial por el hecho de que “ya estamos salvados”. Llegaremos a los 50 puntos.

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