Crónica

La marca Osasuna

Osasuna tumba con sus armas a todo un gallo de Primera

Celebración del gol del Chimy Ávila
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Celebración del gol del Chimy Ávila
Celebración del gol del Chimy Ávila

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Fernando Ciordia

Publicado el 05/03/2022 a las 19:38

Llegaba Osasuna cabizbajo tras sus dos últimas derrotas sin gol. Llegaba el Villarreal pletórico de triunfos con ese arsenal tan rico de perfiles en forma. El Sadar equilibró presupuestos desiguales y rompió dinámicas. Once rojos que saben competir y esa grada en su esplendor son armas tremendamente poderosas en Pamplona cuando funcionan. La tarde acabó en la fiesta, necesaria de disfrutarla en una temporada de local huérfana, pero extraordinaria en todo su conjunto. Los rojillos volvieron a hundir al submarino como ocurriera en la primera vuelta. Mérito enorme por saber explotar esa identidad que puede derribar a un rival que impone de superior nivel. Asustaban en la previa los de Emery, que se quedaron fríos en su puesta de largo por el toro indomable que tuvieron delante.

El Chimy llevó el éxtasis a la hora de partido. El cabezazo del argentino era la culminación perfecta de una transición que llevaba la firma de Arrasate, inteligente en la lectura de los cambios tácticos y de jugadores. Fue tras una recuperación en el centro del campo y una salida vertical para buscar el centro y el remate. Sin frenos y mirando al frente. Todo discurrió en cuestión de segundos. Erupción propia de El Sadar.

Era el colofón de un Osasuna redondo en varios estados. El que supo sufrir a nivel defensivo cuando el Villarreal se puso serio y el que quiso atacar cuando vio camino posible. En ambas direcciones, sobresalió la actitud de unos jugadores que no quieren conformarse con la permanencia. 35 puntos. Parece convertir en normal lo extraordinario. Qué duda cabe que Osasuna seguirá en Primera División. Momento para seguir agarrado a este estilo tan productivo, para dar más alegrías a una afición que quería vivir la magnitud de una celebración y, quién sabe, para ilusionarse con una mira más ambiciosa.

CON DOS DELANTEROS

Jagoba quería un efecto con el cambio de pizarra. Jugó la primera parte con un 1-4-4-2. Chimy Ávila y Kike García estaban en punta con la idea no solo de pisar el área, sino también de taponar los pies de Parejo, el cerebro del Villarreal. La orden era que no se chocaran. El trabajo estaba garantizado Javi Martínez fue novedad para colocarse en la derecha. Se había ganado su presencia en un Sadar que le tiene en alta estima. El soriano no pisó una alfombra cómoda para defender a un viejo conocido. Pervis Estupiñán fue un martillo pilón. Sus centros hicieron daño. No paraba de subir. Sus compañeros le buscaron. Incluso marcó un buen gol en el minuto 25. Se invalidó por fuera de juego.

Hasta este momento, Osasuna estaba dando una imagen muy digna. No se volvía loco yendo a la presión alta para evitar verse superado. Tampoco se incrustaba en su terreno. Apretaba donde le convenía Rubén García y Nacho Vidal habían avisado en esos primeros minutos de prometedor calor.

Foto del Osasuna - Villarreal en El Sadar.
Foto del Osasuna - Villarreal en El Sadar.EFE/Jesus Diges

El Villarreal consiguió imponer la pauta. Era paciente sacando el balón. Encontraba espacios y claridad al ritmo de Parejo. Cualquiera de los que tenía alrededor daba respeto. Poco después del tanto anulado a Estupiñán, Sergio Herrera hacía la parada del partido. El pase del organizador amarillo acabó con un remate cruzado a la media vuelta de Yemery Pino. La respuesta del portero fue inmejorable. Eran instantes de agobio. Siempre hay que pasarlos contra contrarios de esa envergadura.

En el camino que condujo al descanso, Osasuna replicó con la figura de David García. Falló Rulli en el blocaje y el central no pudo conectar el remate como le hubiera gustado. Se le fue alto. Unos minutos después cabeceó con los pies en el suelo. El balón se perdió en el limbo. Ni a la portería ni a un compañero para empujar a la red.

Esa imagen de equipo serio se propagó en la segunda parte. En la defensa, lucía un Juan Cruz eficaz en el corte, contundente y rápido con el balón. Partidazo el suyo. Danjuma no apareció. Yeremy, solo con cuentagotas.

MOMENTO DECISIVO

Hubo un punto de inflexión al poco de comenzar la segunda parte. Parecía que Osasuna retrocedía metros hasta que apareció el Jagoba intervencionista. Emery perdía por lesión grave a Alberto Moreno, pieza clave que inquietaba también por dejar el pasillo a Estupiñán.

Arrasate ordenó el cambio de dibujo. El 1-4-1-4-1 fue la pócima. Funcionó mejor Javi Martínez por dentro, activo en la conducción y sin estar tan condicionado para defender hacia atrás. El Chimy pasó a la banda. Hubo tres ocasiones preludio del gol. Javi conectó con Rubén en una transición. Rulli mandó a córner. El saque acabó con otra clara, el cabezazo de Kike García. Y en esas oleadas, brilló un zurdazo del Chimy desde el pico del área que rozó la escuadra.

El gol fue de equipo de autor. Torró barrió a Lo Celso limpiamente en otra acción insuperable del alicantino. Javi Martínez cocinó el contragolpe y mandó para el pie izquierdo de Rubén García, que puso una asistencia genial para la llegada del Chimy Ávila. Con su potencia, el de Rosario se impuso en el duelo por alto sin dificultad a su amigo Estupiñán. La pelota salió disparada con fuerza de su cabeza.

El 1-0 animaba el vigor de un Osasuna que jugó con inteligencia lo que quedaba. Arrasate fue metiendo pierna en el campo. Emery cambió su ataque. Los rojillos pasaron a jugar con tres centrales. Volvía Aridane. No hubo tensiones pese a estar el Villarreal volcado.

Pudo llegar el segundo. Budimir mantuvo un bonito duelo con Albiol. El croata definió en un mano a mano, pero el gol no subió al marcador. La imagen del VAR no aclaró si estaba en fuera de juego. El 1-0 evitó polémicas. El triunfo era una realidad . El equipo no perdió el concierto. La grada tampoco no se dejó nada. Comunión ideal.

FICHA TÉCNICA
Osasuna:
 Sergio Herrera; Nacho Vidal, David García, Juan Cruz, Manu Sánchez; Javi Martínez (Darko, m. 70), Lucas Torró, Moncayola, Rubén García (Oier, m. 89); Chimy Ávila (Aridane, m. 82) y Kike García (Budimir, m. 70).
Villarreal: Rulli; Aurier (Trigueros, m. 77), Albiol, Pau Torres, Estupiñán; Parejo (Coquelin, m. 84), Capoue; Yeremy (Dia, m. 77), Lo Celso (Chukwueze, m. 77), Alberto Moreno (Moi Gómez, m. 58); y Danjuma.
Gol: 1-0 (m.62): Chimy Ávila.
Árbitro: Munuera Montero (Comité andaluz). Mostró amarilla a Chimy Ávila (m.74).
Incidencias: El Sadar, ante 18.659 espectadores.

Las claves

Tres sistemas diferentes de Osasuna

Arrasate inició con un 1-4-4-2. Javi Martínez en banda derecha y Chimy en punta con Kike García. En el minuto 55, cambió al 1-4-1-4-1. El soriano jugó por dentro y el argentino pasó al costado. Ese cambio fue clave en el gol. Con el 1-0, salió Aridane y formó con un 1-5-4-1.

La difícil misión de parar a Estupiñán

El ecuatoriano regresaba a El Sadar y firmó un gran partido en ataque. Puso numerosos centros y anotó un gol, pero anulado. Nacho Vidal y Javi Martínez tuvieron problemas para frenarle.

Cuando se juega al ritmo del Villarreal

Estaba cantado que iba a imponer su partitura de posesión. Tuvo una fase mediada la primera parte con un dominio notable. Osasuna resistió. Herrera realizó una gran parada a Jeremy. Tras el descanso, antes del 1-0, también apretó.

Osasuna tiene también sus armas

Fue poderoso el equipo de Arrasate, que intentó no meterse en su campo ni tampoco ir en plan kamikaze a la presión. Su inicio de partido fue prometedor con dos llegadas de Rubén y Nacho Vidal. Antes del descanso, David García rozó el gol dos veces.

Un gol marca de la casa, propio del estilo

Osasuna había pasado a jugar con un punta. Se articuló mejor el equipo. Llegaron tres ocasiones previas. Remató Rubén García (parada de Rulli), Kike García (cabezazo fuera) y el Chimy (zurdazo lejano cerca de la escuadra). El gol no sorprendió a nadie. Robo de Torró en la medular, conducción de Javi Martínez (se entonó en zonas interiores) y pase perfecto de Rubén para el argentino.

Defender con orden sin pasar agobios

Osasuna acumuló jugadores de corte defensivo. El Villarreal quiso atacar con todo. El equipo se defendió bien. Orden y concierto.

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