El Forofillo
Uno de cuatro
Empate que sabe a victoria con final épico digno de peli de suspense


Actualizado el 06/02/2022 a las 15:36
Antes de los dos encuentros que les tocaban a los rojillos, Sevilla y Rayo Vallecano, me lancé a la piscina, estando vacía y todo, y dije que Osasuna sacaba cuatro puntos. La cara de tonto, más de la normal y de la que tengo de serie -que es mucha- que se me puso cuando el listomari del colegiado Pizarro acudió a la pizarra del VAR en el descuento y señaló penalti fue de poema medieval. Minuto noventa y tantos y Rakitic a los once metros.
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La verdad es que el penalti es, pero es de esos penaltitos que se hacen y se pitan porque está el videoarbitraje. Porque ni Koundé estaba en posición de marcar, ni Manu Sánchez hace una entrada violenta, ni la cosa es clamorosa. Pero el tema "penaltiero" anda más agitado que un avispero. Si no, que se lo pregunten a los mocetes del Cádiz. Y como no somos grandes y los del Sevilla lo son, pues lo uno por lo otro y lo comido por lo servido.
Servido el final apoteósico. Ni Alfred en 'Los Pájaros' lo hace mejor. Era de esos partidos que antes de que suene el pitido inicial firmas ganar en el minuto 99 con gol de rebote tras un despeje del rival cuando salían una contra de diez contra tres. Pero es que se mejoró. Cuando la herida se iba a quedar abierta, tiritas Herrera salió para frenar la hemorragia y dar un punto que no es un punto, es un puntazo.
Jagoba tiraba de Javi Martínez y Ramalho como sustitutos de los sancionados Nacho Vidal y Darko Brasanac. Dos piezas básicas y fundamentales en este equipo cuya ausencia se nota, aunque en esta ocasión no tanto. Y es que Osasuna planteó un encuentro físico, de defensa y pelea, de presión alta a todo un Sevilla que pelea por la Liga, ahí es nada. Y Arrasate lo sabía, por lo que lo trabajado en la semana pasaba por estar apretaditos, concentrados, sin cometer errores y dejándose el alma en cada jugada.
Alma de Sergio Herrera. Alma de Juan Cruz y David García, de Manu y Ramalho. Alma en el centro del campo con Moncayola, Torró y Javi Martínez. Alma de joker en Rubén, de peligro en Budimir y alma rojilla en el Chimy. Tanta alma había en el once rojillo que Ocampos se caía en el calentamiento. Y Montiel lo hacía en el minuto cinco, tras una cabalgada de Manu Sánchez que a punto estuvo de llevar peligro. Y es lo que tiene ser un equipo grande, que afectan más los virus.
El virus FIFA hizo que los argentinos del Sevilla llegaran con cansancio y así se demostró. No vamos a ser falsos, que Ocampos no jugara era azúcar para los niños osasunistas, como si Benzemá no juega en Copa en San Mamés. A caballo regalado, que se repita otra vez. Pero es lo que tiene tener un plantel con jugadores internacionales: que si la Copa de África, que si los choques de Catar 2022, que si... A Osasuna no le pasa.
La primera parte pudo caer de nuestro lado si no llega a ser por Bono. El marroquí, regresado de la copa africana, sacó una manopla a un derechazo de Moncayola que hizo que ese cuero no muriese donde las telarañas. Una primera parte en la que Osasuna presionaba, hilaba juego de peligro por la izquierda y se comía a un centro del campo donde campaban nombres como Jordán, Rakitic o Tocateja, Ticotico, Tucatuca... ¡Corona! Ahí es nada.
En la segunda parte, con los cambios y el cansancio, se bajó el pistón. Hubo alguna ocasión rojilla pero los de Lopetegui fueron más incisivos. Tuvo una En-Nesyri, solo ante Sergio Herrera, pero golpeó con la rodilla al cuerpo del meta rojillo. Y luego Acuña, que se cansó de poner centros cuando estaba ya en su equipo Rafa Mir, más largo que un día sin pan, no paró en su empeño. Pero nada, la falta de puntería y el excelente trabajo rojillo en defensa condenaban el choque al cerocerismo, ni tan mal.
Mala baba la del pobre Manu Sánchez. Porque en el descuento, en una jugada con Koundé perfilado hacia la banda, con una patada al aire que pilla bota del francés, con Pizarro como loco por ir a la pizarra, con el VAR echando humo, oigan, que estamos en El Sadar, que aquí tragan, vete a verlo. Y claro, "ir pa ná", que decía Mota, es tontería. Y más con el VAR. Penalti y a encender velas...
¿Quieres velas? Que si quieres ver las patatas, que dice el chiste. Pues ale, son de Miranda de Ebro. Y te las dejo aquí, a mi derecha, donde me lanzas el balón y así evito que os pongáis a un punto del Real Madrid y tengáis que seguir peleándolo hasta el final. Alegría en El Sadar. Alegría en la hinchada rojilla. Hasta hubo aplausos en Madrid, por lo del interés y Andrés, que era Sergio.
Cerocerismo y puntazo de oro, a once del descenso, con la vista puesta en Vallecas la próxima semana. Un choque al que hay que ir con mucho que ganar y poco que perder, a tirar de tópico y a pescar en río revuelto. Porque si se queda que en dos choques se van a sacar cuatro puntos, Jagoba, hazme el favor de echarme una mano y no hacerme quedar mal, ¿no? Sería la releche en polvo...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!